miércoles, 8 de octubre de 2014

LA PAELLA DEL REALEJO EN GRANADA


                                          El corazón del Realejo, El Campo del Príncipe.
Hablar del Realejo es cómo decir, mi casa, mi barrio en la actualidad, porque aquí llevo viviendo treinta y cinco años y de aquí partiré sin la menor duda para el otro barrio, en cuya entrada hay un enorme letrero que dice: ETERNIDAD.

                                                         Barrio del Albayzín

                                    Mercadillo en la Plaza del Realejo. Mural cerámico de José Medina Villalva
En cierta ocasión ya dije que me consideraba un híbrido compuesto, más de la mitad sin llegar a los tres cuartos de albaicinero, y el resto de “greñuo”, que así se titula el hipocorístico que se les aplica a las gentes de este arrabal es decir, a los nacidos, criados y vecinos de este maravilloso barrio, sin quererles arrebatar ningún mérito a los propiamente nativos. 

                                           Plaza Nueva, la cortina que separa los dos barrios 
Barrio moruno y barrio judío en el pasado y hermanos, en todas las facetas, en el presente, además están tan cerca que se dan la mano, porque salir de uno para meterse en el otro es como evadirse de un patio de un carmen albaicenero, engalanado con la belleza y frescor de sus macetas exhalando el perfume de los claveles y geranios aromatizando el ambiente, 


                                                Por Plaza Nueva. Óleo de José Medina Villalba
 y descorrer la cortina de Plaza Nueva  para entrar en el Realejo; yo diría que son dos barrios gemelos porque parten de un óvulo fraccionado, el musulmán y el hebreo y fecundado por el mismo espermatozoide que no es otro sino la luz de un cielo que se viste de azul intenso y que cobija a los dos. 

                                             Albayzín. Calle de San  Luis. Óleo de José Medina Villalba

                                   Tres elementos representativos de Granada. Óleo de José Medina Villalba
Los dos tienen cármenes que son balsámica fragancia, murmullo y zahumerio, penumbra y estallido de color, callejas estrechas y en pendiente y sobre todo la amabilidad y sencillez de sus gentes, entregadas siempre al servicio de cualquier causa noble.
                                      Iglesia de los dominicos en el Realejo. Óleo de José Medina Villalba

                                        Campanario de la Iglesia de San Pedro. Óleo de José Medina Villalba
De la misma manera que los gemelos se visten, calzan, caminan, piensan y suelen tener los mismos objetivos e intereses, le ocurre a nuestros dos barrios.

                                                Cuesta del Chapiz. Óleo de José Medina Villalba
Si el Albayzín se enorgullece de sus callejas, iglesias y conventos, de sus cármenes, restos arqueológicos, leyendas, de la forma de vida de sus gentes, no le va a la saga el Realejo.
                      Monjas dominicas en el convento de Zafra en la Carrera del Darro. Óleo de José Medina Villalba


                                          Convento de Santa Isabel la Real. Óleo de José Medina Villalba
Carmelitas, Comendadoras de Santiago de un lugar, con sus rezos y dulces, se emparejan con Bernardas y Dominicas del otro, porque si el Albayzín tiene sus empinadas callejas de igual modo las tiene el Realejo. Ver una puesta de sol desde el Mirador de S. Nicolás y otra desde el lavadero de la Puerta del Sol, las dos poseen el mismo encanto.
                                  Atardecer en el Mirador de San Nicolás. Óleo de José Medina Villalba

                                                 Carrera del Darro. Mural cerámico de José Medina Villalba

                                       El otoño se vistió de terror con un vestido de un intenso negro
El otoño se vistió el otro día de Halloween, el miedo y el terror invadió a las dos barriadas, se cubrió su cuerpo con un vestido largo de un intenso negro y salió a pasear por las callejas de los dos barrios, sin escrúpulos de ninguna clase, avasallando todo aquello que se le interponía a su paso, adornada de luces de relámpagos acompañada de una  música tenebrosa y dejando caer el bronco pisar de sus pasos en las huellas de un intenso llanto que inundó cuanto encontró a su paso.

                                                              La paella del Realejo

Hoy, día 5 de octubre se ha vestido de gala, como pregonera y preludio de las fiestas que ya se vislumbran a corta distancia, ha regalado al barrio, a sus gentes y a los visitantes el olor y el sabor de una rica paella.

                                                           El trenecito turístico
La monotonía mañanera de todos los días: el barrendero que deja el sonido de su escoba bailando sobre la placeta de Fortuny, para recoger los restos que sobre ella dejan los trasnochadores que viene ebrios de madrugada, el sonido de las mesas que salen del bar de enfrente para ir tomando posesión en la terraza que hay debajo de mi ventana, el trenecito turístico que empieza su ruta diaria sin llevar aún ningún pasajero, el repartidor del periódico que lo deja por debajo de la puerta, las persianas metálicas del establecimiento chino, con su sonido estridente de chapas de hierro que con desgana se elevan después de un trasnochado sueño, los primeros rayos del sol que acarician la fachada de mi casa, todo esto y mucho más se han concentrado alrededor de una gigantesca vasija de latón.


                                                                 Redonda como una plaza de toros
Redonda como una plaza de toros, esperando pacientemente que se vayan depositando en el fondo de su ser los distintos elementos que han de componer la paella, allí debajo la tengo solitaria la miro desde mi balcón y ella también parece saludarme.
                                       Con dos bombonas a ambos lados, como si fueran dos guardias civiles
Con dos bombonas de butano a ambos lados, como si fueran dos guardias civiles, conectadas por sendas gomas, como los grilletes que llevan al presidiario al patíbulo, tranquila espera el momento de cumplir la  misión que en este día se le ha encomendado.
                                                     Poco a poco la plaza se va animando
La mañana va trascurriendo, poco a poco la plaza se va animando, gentes que desayunan sentadas en la terraza del bar de enfrente, mientras leen la prensa del día, algún extranjero salido del hotel contiguo que esperan en la parada la llegada del autobús que los llevará al monumento alhambreño.


                                                 Nuestra paellera observa y calla
Nuestra paellera serena y tranquila en su lugar observa y calla y éste que la examina va descubriendo algunos de los detalles que la complementa.
Nuestra protagonista de piel tersa, se atavía con una serie de elementos fiel reflejo de los años que por estos y otros lares ha ido desarrollando su labor, hay algunas manchas de óxido de hierro en los costados de su cuerpo, aunque su interior se encuentra limpio como una patena.
Está como el centinela firme bajo la mirada de las dos bombonas,  con el nombre de cepsa, que la tienen prisionera.

                                        Se ha colocado una mesa donde se encuentran todos los elementos
Son las  doce del mediodía, junto a la gigantesca sartén  se ha colocado una mesa donde se encuentran depositados todos los elementos que van a ir engrosando el vientre de nuestra heroína.

                                                 Los ingredientes van cayendo a su debido tiempo 
Los ingredientes van cayendo, uno tras otro, cada uno a su debido tiempo, según tiene establecido el jefe de cocina: agua, carne, tomate natural rayado, pimientos rojos, alcachofas, ajos, judías verdes, aceite de oliva, arroz, sal, ramitas de romero, laurel y otros condimentos.
                                  Los cocineros con sus remos en la mano van lentamente moviendo el producto
Aquello se convierte en un verdadero espectáculo, los cocineros con sus remos en la mano van lentamente moviendo el producto, como pequeños barquitos en un gran lago van girando de un lado para otro.

                                 Lluvia de pétalos blancos representados en los granos de arroz como copos de nieve 
Al gran ruedo del circo donde los elementos que lo componen se desenvuelven como verdaderos artistas circenses, los saltimbanquis brincan rebotan y chocan unos contra otros arrastrados por las gigantescas palas, trapecistas que desde la altura van cayendo en la gran plaza, lluvia de pétalos blancos representados en los granos de arroz que como copos de nieve van cubriendo la pista.

                                          Los espectadores con las cámaras van grabando la escena
El espectáculo está servido y los espectadores puestos en pie con las cámaras, teléfonos móviles y demás elementos fotográficos van dejando plasmado en sus retinas la escena.
Un vaporcillo especial  se va desprendiendo y sale al exterior para impregnar las pituitarias del numeroso público que lo contempla.


El ambiente se empapa de este aroma y los guardia civiles que han tenido prisionera a nuestra paellera dejan de suministrarle el combustible; una cuchara dirigida por el jefe de cocina va a ser la primera en penetrar en el gigantesco ruedo, para extraer un poco del contenido, llevándosela a la boca paladea el producto y haciendo un leve gesto satisfactorio vuelve a repetir la acción; ahora será una señora de las encargadas de organizar el evento, la que soplará reiteradamente antes de degustar, hasta opinar que la paella  está en su punto.


                                             Los platos y tenedores van saliendo de los embalajes 
Las mesas para distribuir la paella están colocadas, los platos y tenedores van saliendo de sus embalajes y la paella despojándose de los últimos elementos líquidos en forma de vapor oloroso, se encuentra dispuesta para su distribución.  

                                                 Los cocineros van llenando los platos
Los cocineros van llenando los platos y pasando de unas manos a otras van llegando a los consumidores que ávidos, una detrás de otra cucharada, dan fin al contenido de las escudillas de plástico.
                                                     Hay gentes de diversos lugares
Hay gentes del barrio, de otros diversos lugares llegados por el anuncio de este acontecimiento, extranjeros que no solamente graban con sus cámaras sino que al mismo tiempo degustan, paladean y saborean la rica paella.

                                               Los chicos y chicas sentados en el suelo
Hay un grupo de chicos y chicas, unos sentados en suelo y otros ocupando las mesas de la terraza se miran, conversan como otros ciudadanos más del barrio y al mismo tiempo se deleitan engullendo el arroz, los diversos móviles que portan hacen estragos con sus cámaras fotográficas.


                                         Dñª María Piedad Cardenete presidenta de la Asociación de Vecinos                      
La diversidad de la concurrencia es enorme: residentes, extranjeros, cargos directivos de la Asociación de Vecinos del barrio, con su Presidenta Dñª María Piedad Cardenete a la cabeza, gente modesta, transeúntes que se ven sorprendidos ante el espectáculo,
                                                 Hasta los perros disfrutaron de la paella
 e incluso algún perro que, también ha saboreado algún plato de arroz que dio con él en el suelo cuando su dueño no aguantó el calor que desprendía, cuando lo portaba en su mano, ahora tranquilamente duerme el sueño de la digestión.

                                           Los últimos granos son apurados por el último visitante
La paella grandiosa va disminuyendo su cuerpo, hasta quedarse en un pequeño reducto, parecía imposible que se pudiera agotar. El último en finiquitarla aquel señor que desmantela los últimos granos que tímidamente deambulaban en una plaza de toros ya vacía.
                                               Los organizadores se despiden con un saludo
La tarde va despidiéndose, dejando los últimos rayos deslizarse sobre la Plaza de Fortuny, solamente van quedando los que siguen tapeando en las terrazas de la plazuela mientras una solitaria paellera liberada de su contenido espera ser retirada y absuelta de las huellas que en ella han dejado los diversos productos. También los organizadores, satisfechos del trabajo realizado, saludan al que los contempla desde su ventana.
Otro día, en otro barrio, en otro pueblo, o lugar seguirá fielmente cumpliendo con su obligación.


                                                     Nuestra Señora del Rosario Coronada
Esta ha sido la antesala y el clarín anunciador de las próximas fiestas del barrio de los “greñuos”, en honor de la Patrona del Realejo, Nuestra Señora del Rosario Coronada, Copatrona de la ciudad de Granada.

                                    
REPORTAJE FOTOGRÁFICO DE LA JORNADA PAELLERA EN EL BARRIO DEL REALEJO












































































                                        
                                                    José Medina Villalba

martes, 30 de septiembre de 2014

SEPTIEMBRE. EL OTOÑO ABRE SUS PUERTAS EN GRANADA


                                            El otoño ha abierto la puerta en Granada

                                               Otoño en la Carrera del Darro. Óleo de José Medina Villalba
Alguien ha dicho que el otoño es una primavera en la que las hojas de los árboles, cambiando de color, son las flores de esta estación.

                                                   Las hojas son las flores del otoño
Lo cierto es que el otoño es el preludio y el último peldaño de un ciclo que va a terminar con el frío invierno y con él el final de una serie que se repite constantemente desde que el universo tiene razón de ser.

                                       Otoño en la ribera, hasta el agua parece que camina más lentamente.
                                                                                         Óleo de José Medina Villalba
Uno, éste que desliza los dedos sobre el teclado del frio ordenador, que carece del calor que proporcionaba el tacto de la mano sobre la pluma en tiempos pasados, o sobre el bolígrafo más recientemente, siente también el otoño de su vida sobre sus sienes, después de haber visto y experimentado la primavera de su juventud, aquella de ilusiones y fantasías que constituían las mejores flores representadas en sueños inalcanzables marcados con el color rosa, que con el tiempo se han convertido en amarillos.
                                                         El perfume de los blancos nardos
De perfumes embriagadores de nardos inmaculados  convertidos  en la blancura de los cabellos que cubren mi cabeza, de savia mortecina que se va poco a poco deteniendo en los vasos liberianos  de las ramas de los árboles, como la sangre que circula por mis venas, que va cada vez haciendo su recorrido más lentamente, ayudada por el impulso de una fuerza de voluntad férrea, que llevo en el alma, siempre la estimula para poder seguir saboreando los placeres de esta estación, y de los otros muchos diversos, que destila nuestra hermosa Granada.
                                             Las doradas perlas de los granos de trigo
También el cálido verano, el que hace madurar la mies, el que convierte los granos de trigo de los trigales de los campos, en doradas perlas materia prima del sustento, ha sido la cumbre de la Campana de Gauss de una vida donde la madurez se manifestó en un matrimonio que dio sus frutos en unos granos de trigo, en unos vástagos, que ya se han multiplicado.
                                               La madurez se manifestó en el matrimonio
Con el frío invierno terminan las estaciones para dar comienzo con gran impulso a un nuevo ciclo. No ocurre lo mismo en el ciclo de la vida, se pasa la primavera de la juventud, llega el verano de la madurez, para dar paso al otoño de la jubilación y divisamos en lontananza la frialdad del invierno en el ocaso de la vida.

                             Multitud de ramos de flores en la fachada de la Iglesia de la Virgen de las Angustias

                                                   Huele a castañas asadas
Huele a castañas asadas, al aroma embriagador de la multitud  de ramos de flores que los granadinos colocaron en la fachada de su Patrona, la Virgen de las Angustias, para rendirle como todos los años pleitesía; 

                                           Los pies bailan a ritmo acompasado sobre la cuba
huele a mosto de las vides recientemente cortadas y pisadas por los pies que bailan a ritmo acompasado sobre las cubas que las contienen, mientras el color aterciopelado del caldo que sale de la barrica recrea la vista y despierta la necesidad de saborear el rico mosto.
                                              Otoño en el Generalife. Óleo de José Medina Villalba

                                            Otoño en el Sacromonte. Óleo de José Medina Villalba
 La ciudad se ha vestido con un traje nuevo, la apertura del curso universitario le ha dado un aire lozano a las calles, repletas de jóvenes que alegran el ambiente.

                                         En los tenderetes se ofrecen los mejores frutos otoñales       
                                     Los granos de las granadas son verdaderos rubís, corindones rojos
Puerta Real es el salón de exposiciones de viandas que ofrecen, dentro de sus tenderetes, los mejores frutos otoñales: membrillos, granadas, zamboas, almecinas, majoletas, azofaifas, acerolas, castañas, nueces, frutos secos, el variopinto colorido de gominolas, convertidas en ricos dulces glaseados, piñas, aguacates, kiwis.

                                        En los hornos del Albayzín se cuecen las tortas de la Virgen
Los hornos del Albayzín, el del Moral, obrador de Casa Pasteles, Alfacar y sus panaderos y otras diversas tahonas, han dejado escapar por la boca de sus chimeneas  el humo que transporta la fragancia de las ricas tortas de cabello de ángel, de crema o chocolate, las ya clásicas “Tortas de la Virgen”.
                                                  Los destellos luminosos del azúcar de las tortas
Echo de menos aquellos enormes tableros de madera, soportados por trípodes convertidos en patas, cubiertos por blancos manteles donde se colocaban las ricas tortas, que dejaban destellos luminosos del azúcar que las cubría, golpeadas por los rayos de unas bombillas colocadas en serie o por el carburo de otras épocas pasadas.

                                          Elegantemente vestida con su delantal blanco
Allí estaba la albaicinera “Cuatro Tiros”, la mujer de Paco el panadero del Albayzín de la Plaza del Salvador, -de aquella casa que fue el hogar donde en años pasados nació el insigne poeta Manuel Benítez Carrasco- toda elegantemente vestida, con su delantal blanco de volantes recién planchado, y su clavel rojo bien plantado en la cabeza, con una simpatía inigualable y derrochando amabilidad y entrega a su público.  Había infinidad de puestos de tortas, delante del edificio de la Diputación, en la Plaza del Campillo, y a todo lo largo de la Carrera de la Virgen, y en cierto desorden otros de frutos otoñales.

                                             Las casetas repletas con productos del tiempo

Hoy me he dado un paseo por Puerta Real, he pasado echándole un vistazo a los diversos puestos allí colocados, las mismas casetas con sus estructuras de madera, las que han dejado, días atrás, la Feria del Libro, para verse repletas de los productos de este tiempo.
                                            La gente compra los productos del tiempo
Todo muy ordenadito, casetas que venden sus géneros para engrosar las tesorerías de las diversas cofradías semana santeras que tienen que recaudar para los gastos que suponen las diversas actividades, durante el trascurso del año y que culminan con la Semana Santa.

                                             Algunas casetas eran pequeños cubiles
Algunas de estas casetas eran pequeños cubiles donde apenas se podían desenvolver las personas que vendían sus  artículos, había otras con más espacio repletas de ricas manufacturas, pero volviendo a mis años de juventud, recuerdo aquellos tenderetes que daban, a la feria del día de la solemne procesión de la Patrona, un aire especial y que tú lector que estás deletreando este mensaje también te pueden rememorar recuerdos del pasado inolvidables.

                                      El día gira en torno a la procesión  de la Virgen de las Angustias
 Con esto no quiero decir que cualquier tiempo pasado fuese mejor pero sí que aquellos ambientes de feria, han perdido el aliciente especial de lo que es una feria costumbrista.
                                                      Los Gemelos del Sacromonte
Por Plaza Larga suenan los cantes de los “Gemelos del Sacromonte” y su banda: "pares o nones, Sacromonte de mi amor, al amanecer te quiero, te adoro", que se escapan por las esquinas de la Calle Panaderos, de la Calle del Agua, de la Cuesta de la Alhacaba y del Arco de las Pesas, como las cuatro esquinas que encierran, como si  fueran las cuatro ángulos  de un cofre, el tesoro de la Plaza Larga.

                                             Romería de San Miguel en tiempos pasados                  
Son las fiestas más importantes del Albayzín, en lo más alto del cerro nos espera la ermita de S. Miguel para recibir a su santo que a hombros de sus cofrades partirán en romería desde la Parroquia del Salvador. 

                                      El Arcángel  San Miguel, portado por sus cofrades albaicineros
Carrozas, vestidos de faralaes, caballistas, se daban cita en la enorme explanada donde las carreras de cintas y el olor de la gigantesca paella será uno de los puntos de mayor atracción que después recrearía los paladares de los asistentes.

                                      Terrazas de las cafeterías de la Plaza Bib-Rambla
Es sábado 27 de septiembre de 2014, vísperas de la culminación de estas fiestas otoñales, el cielo está encarañublado hay amenazas de lluvia pero esto no impide que Plaza Bib-Rambla, centro neurálgico de la ciudad, se encuentre repleta de gentes en las terrazas de las cafeterías saboreando el rico chocolate y los churros calentitos.
Tomar chocolate es todo un rito.
-Marchando dos chocolates y una de churros.
Es la voz del camarero que nos atiende.

                                      Las tazas con bella decoración contienen el rico chocolate
Humeante, concentrado en pequeñas tazas, con bella decoración, son colocadas sobre la mesa junto a unos largos churros de color acaramelado. La cucharilla ubicada en el centro de la taza se sostiene verticalmente, la espesura de la materia es una señal evidente de la calidad de su contenido, de color marrón oscuro con reflejos bermejos dejan a la vista recrearse mientras nuestra mano va levantando la cucharilla repleta del rico cacao convertido en espesa materia.

                                         El chocolate nos regala el perfume agradable de su olor
Se repite rítmicamente la entrada y salida de la cucharilla que deja en el espacio un olor que penetra en lo más profundo de los sentidos. Huele a chocolate, a churros calentitos, pero también huele a otoño, mientras las bandadas de estorninos y gorriones buscan las ramas de los tilos más propicias, en un revoloteo de bandadas de pájaros que van llegando, es la hora de las dormidas.
La cucharilla asciende hasta los labios para impregnarlos mientras unas gotas espesas se desprenden como no queriendo dejar la taza de la que proceden; aún está bastante caliente hay que seguir moviendo el espeso contenido para subirlo y dejarlo caer de nuevo en la jícara. El chocolate con este elevarse y descender lentamente sobre la taza nos regala el perfume agradable de su olor.

                                                Los churros se barnizan de chocolate
Próximo se encuentra la ración de churros hay que cogerlos uno a uno para irles dando el barniz que les corresponde introduciéndolos en el suculento manjar. Cojo el primero pero se me resiste, sabiendo lo que le espera, me da un mordisco de calor en los dedos que opto por dejarlo. El chocolate ya está preparado espera la llegada de su compañero el tejeringo, no tengo más remedio que tomar una servilleta y acariciándolo se la enrosco en su cuerpo y como el que se lanza a una piscina lo introduzco en la taza.  Lo subo despacito, viene una porción vestido de un cobrizo que se va a desnudar al introducirlo en la boca. Reiteradamente el churro camina de la taza a la boca para irse poco a poco desprendiendo de su cuerpo al mismo tiempo que la jícara va disminuyendo de contenido.
                                           Torneo medieval en Plaza Bib- Rambla

                                          Congreso Eucarístico en la Plaza de Bib-Rambla 
Con el espíritu  satisfecho ante este rito granadino, con el estómago repleto sintiendo la pesadez de un chocolate que tomó aposento, como un peso pesado, vamos paseando por esta histórica Plaza de Bib-Rambla, me vienen a la memoria sucesos acaecidos, en este lugar, en el trascurso del tiempo: centro neurálgico de citas y reuniones, la de los torneos medievales, corridas de toros, fiestas y justas, cadalso y ajusticiamientos, solemnidades eucarísticas, autos de fe, para decidir la suerte de muchos ciudadanos, quema de muchos e importantes manuscritos, documentos, libros, sobre todo los coranes, centro aduaneros de especies y textiles que entraban en la ciudad, feria de caballos, tertulias de vagos y maleantes, de trileros, charlatanes, compra y venta ambulante de objetos de segunda mano, sisados la mayoría de ellos, perfume de flores en las casetas de las floristas, carocas, en las fiestas del Corpus, reflejando en quintillas, de forma jocosa, los hechos más relevantes acaecidos durante el año.
                                              Los globos intentan escaparse              
 La puerta del otoño se ha abierto, dejo que mi mente vuelva a la realidad de esta tarde, el colorido de numerosos globos de gas, encerrado en paredes distendidas de goma, completamente apretujados con diversas formas: muñecos, payasos, aviones delfines, y otros juguetes, que  intentan escaparse de las garras del que los quiere vender, constituyen una paleta de colores, en medio de la plaza.


Hay un personaje que parece jugar al diábolo, introduce un doble cordel sujeto por dos palos en un cubo de agua espumosa y va dejando en el espacio otro tipo de globos gigantescos de diversas formas, con reflejos de colores que flotan en el aire, perseguidos por la chiquillería que ávida por cogerlos sufren la desilusión  al desaparecer, cuando los tocan, en  estallidos que dejan una multitud de destellos en forma de diminutas chispas jabonosas.


                                                   El "tío vivo" ecológico de Bib-Rambla
Más allá está el “tío vivo ecológico”, el de los caballitos, carroza, moto de madera, que se asemejan a los juguetes fabricados, en la hora escolar  de trabajos manuales sobre tableros de panel, con la fuerza  de la segueta. No hay energía eléctrica ni motor alguno que haga girar el columpio, es el vigor del cuerpo del dueño de este artefacto pedaleando sobre una bicicleta fija el que lo mueve.
La menudencia de la chiquillería se divierte, mientras el columpio gira dando vueltas ante la mirada expectante de padres y abuelos.
Con esta forma ¿Hemos vuelto atrás en el tiempo? Todo lo contrario hemos dado un paso adelante evitando, aunque sea en pequeña escala, la contaminación del entorno.



                                                 La decapitada torre de la catedral
La decapitada torre de la catedral luciendo como un ascua de fuego y sus campanas lanzando al viento el sonido del bronce de sus vestidos es la música ambiental en una tarde de otoño.
Domingo 28 de septiembre, las canales han vuelto a trabajar durante esta noche y gran parte de este día vertiendo el agua caída del cielo, hay cierta incertidumbre sobre el acto procesional de esta tarde.


                                           El otoño se ha vestido con un traje hecho de viento
El otoño se viste cada día con un traje diferente, unos días el sastre atmosférico le ha construido un atuendo hecho de viento, para que ayude a la arboleda a desprenderse de las hojas mortecinas que cubren su cuerpo. 
                                                El otoño nos invita a sacar la chaqueta
Otro día se ha cubierto con el mercurio del termómetro que bruscamente ha descendido de temperatura invitándonos a sacar del armario aquella chaqueta que dormía plácidamente un sueño de verano. 


                                                 El otoño se viste con negros nubarrones
Hoy se ha vestido de negro con los nubarrones de un cielo oscuro que grita con la voz ronca del trueno y la refulgente luz del relámpago que deja al descubierto las siluetas de los edificios que duermen en la oscuridad de la noche.


                                    El otoño se viste con rayos de sol. (Lavadero de la Puerta del Sol en Granada)
El otoño también sabe vestirse de rayos de sol, algún que otro día, para engañarnos queriendo hacernos creer que el verano se alarga. Pienso, que el armario donde guarda el otoño sus vestidos  son tantos y  variados los que tiene, que ya no le caben más.

                                              La muchedumbre vitorea a la Virgen de las Angustias
La tarde se ha abierto la pertinaz lluvia de la mañana, que presagiaba dar al traste con la procesión de la Patrona, ha dado paso a un cielo despejado para que pueda desfilar por las calles granadinas admirada por un gentío llegado de allende, de ciudades y pueblos, cada cual con sus peticiones y ofrendas, con promesas y sufragios vitoreándola y reverenciándola.



Otoño es también decir, el aroma que desprenden las tortas de la Virgen envolviendo el ambiente, despertando el apetito e invitando a cumplir con la familia su consumición tradicional, en una de las cafeterías de más renombre en la ciudad, en Casa Isla.
                                                  Torta rellena de cabello de ángel
La torta de cabello de ángel, jugosa, suculenta, es una delicia en el paladar con la característica especial de sus trocitos de almendra que le dan el carácter propio de su procedencia.  
                                                Con la familia disfrutando de la rica torta de la Virgen
Bien entrada la noche en nuestra retirada saboreando las acerolas, y azofaifas, se escucha el griterío y las voces de los vendedores que ven peligrar la mercancía sin despachar.

                                            ¡A seis euros!, ¡a seis euros!, pregonaban para terminarlas
-Tortas, tortas de la Virgen, a seis euros, a seis euros.
Es otoño, las hojas de los árboles son pájaros colocados en sus ramas encarceladas al aire libre pero sin jaula.


                                               Las hojas siempre tuvieron envidia de no poder volar como los pájaros
Es otoño, las hojas siempre tuvieron envidia de no poder volar como los pájaros. Movidas por el viento, quietas otras veces, siempre se preguntaron ¿Por qué los pájaros suben y bajan de las altas torres a beber el agua de la fuente  y yo aquí prisionera y sin jaula?
 Llegó el otoño, se cortó el hilo que las ataba y las tenía prisioneras y se echaron  al vuelo que tanto deseaban.  


                                                    Fueron cayendo hasta dar con su cuerpo en el suelo
Pálidas, amarillentas, débiles, sin fuerzas y sin alas fueron cayendo hasta dar con su cuerpo en el suelo.
 Yo les digo, es otoño, no os preocupéis los pájaros, vosotras y yo con mi mente agotada y mi cuerpo cansado del largo caminar, un día quise echar mis sueños a volar careciendo de alas, a los tres en la misma zanja nos pondrán.
-Es otoño.

                                                José Medina Villalba