-¿Se puede comenzar una narración con
una pregunta?
-¿Por qué no, siempre que sea
adecuada?
Pues mi querido amigo y lector, mi
interrogante es:
¿Conoces Granada?
Si no tienes el placer y la dicha de conocerla, o si la conoces e incluso vives en ella, a lo mejor con el ajetreo cotidiano no te has puesto a disfrutar de las lindezas y encantos que posee, porque en Granada, en cualquier lugar de esta maravillosa ciudad, te puedes encontrar las sorpresas más inesperadas en cualquier momento.
Colegio del Ave María. (50X40) Óleo de José Medina Villalba
Aquella mañana, cuando mis ánimos, aún no se habían recuperado de un grave asunto en el que me encontraba embarcado, decidí salir a dar un paseo con el deseo de llegar a un sitio concreto, a un lugar donde he pasado toda mi vida, donde ha tenido sentido la realidad de mi existencia.
Escuelas del Ave María en Valparaiso
Aquella mañana, cuando mis ánimos, aún no se habían recuperado de un grave asunto en el que me encontraba embarcado, decidí salir a dar un paseo con el deseo de llegar a un sitio concreto, a un lugar donde he pasado toda mi vida, donde ha tenido sentido la realidad de mi existencia.
Escuelas del Ave María en Valparaiso
La mañana estaba plácida, reluciente, brillaba un sol intenso a pesar de que el reloj, días pasados, se había vuelto perezoso, y en lugar de andar para adelante se había bajado un escalón, en la esfera de cada uno de los cronómetros.
Desde mi Barrio, el Realejo, al que
quiero tanto, como a su hermano el Albayzín donde eché mis raíces, al que
adoro, los dos para mí son los amores de
mi vida, partí con una idea fija, pero querido amigo, si sales a pasear en Granada con el ánimo de llegar a un sitio determinado, salvo que
ocurra un accidente inesperado, olvídate del objetivo que te habías marcado
porque van a ser tantos los manjares exquisitos que vas a poder devorar con tus
sentidos, para impregnar tu alma de los más bellos encantos, que no vas a tener
más remedio, si no a renunciar al destino predispuesto, pero sí a llegar más
tarde.
Treinta grados en el termómetro de la
Plaza Isabel la Católica son bastantes, para un mes que está naciendo en el
calendario,al que han bautizado con el nombre de noviembre.
Es festivo, "Día de todos los Santos", pero aunque no lo fuera,
caminar por Reyes Católicos, Plaza Nueva, Carrera del Darro, es como tener que
ir sorteando una carrera de obstáculos, cuando no es una pareja que te
obstaculiza, es una terraza del bar más próximo con sus mesas y parroquianos
que a estas horas de la mañana cuando el lejano despertar se quedó muy lejos, va a dar paso el mediodía, como frontera entre la mañana y
la tarde, pero pensándolo bien a lo mejor es bueno para que no te precipites y
puedas deleitarte en lo que por el camino te vas encontrando.
Las alfombras de los manteros tirados en el suelo repletas de baratijas guardadas por los de color oscuro, son el atractivo de los visitantes que se detienen a contemplar, los diversos objetos que ponen como medio para seguir subsistiendo. Otros disparan sus cámaras para llevarse todo el embrujo que se desparrama por Plaza Nueva, con el sonido del agua de una fuente, que en otros tiempos vio el llanto de sus chorros, convertidos en rígido hielo,
sobre todo en pleno invierno, hoy cantarina parece sonreír cuando se va introduciendo en el interior de la retina, de los que la observan.
Un poco más arriba, al pie donde se
juzga a los que por sus desmanes penales merecen pasar por la balanza de la
justicia, un bloque enorme con sabor renacentista al que le llamamos la
Audiencia, en el argot popular granadino,
un pequeño tablao desprende el sonido que va dejando los tacones de una gitana con alardes de buena bailaora, aires de golondrina, brazos levantados al viento, mientras su delgada cintura se contornea al ritmo que les marcan las palpas y el sonido de una guitarra.
un pequeño tablao desprende el sonido que va dejando los tacones de una gitana con alardes de buena bailaora, aires de golondrina, brazos levantados al viento, mientras su delgada cintura se contornea al ritmo que les marcan las palpas y el sonido de una guitarra.
Plaza Nueva, cualquier día, y en
especial uno de fiesta, como el de hoy, es
pura, majestuosa y elegante feria.
Los patinetes eléctricos, (segway)
bajo la ordenanza de un experto guía, campan a sus anchas sin control de
ninguna clase ni normas de conducción, en desfile perfectamente alineados.
La Iglesia de Santa Ana es la puerta de entrada a la Carrera del Darro
Carrera del Darro, óleo sobre lienzo 50X35. Obra de José Medina Villalba
La Iglesia de Santa Ana es la puerta de entrada a la Carrera del Darro
Carrera del Darro, óleo sobre lienzo 50X35. Obra de José Medina Villalba
Entrar en la Carrera del Darro es pasar a un paraíso distinto, es deslizarse por la angostura de una garganta estrecha pero plácida al mismo tiempo, es un pasillo donde se mezclan gentes de todas las partes del mundo, lenguas diversas marcan el ritmo de los pasantes, microbús urbano, trenecito turístico, sonidos de agua de un río que da oro, sí señores, oro, por eso le llamamos, Da oro=Dauro=Darro.
Buscador de oro en el río Darro
Lo que ocurre es que, este preciado mineral, no se encuentra tan fácil, porque se esconde entre las arenas, solamente sale por las noches de Luna llena cuando, a hurtadillas, tímidamente aflora por la Torre de la Vela, pero lector, si algún día te atreves de madrugada asomarte al río, cuando el silencio rompe con las ataduras del jaleo diario, unas minúsculas lucesitas brillando podrás observar,
Pepitas de oro del río Darro
más no te atrevas a cogerlas porque la magia las protege y pronto desaparecerán. Recréate viéndolas ya que al despertar la aurora las minúsculas y misteriosas lucesitas se esconderán.
Lo que ocurre es que, este preciado mineral, no se encuentra tan fácil, porque se esconde entre las arenas, solamente sale por las noches de Luna llena cuando, a hurtadillas, tímidamente aflora por la Torre de la Vela, pero lector, si algún día te atreves de madrugada asomarte al río, cuando el silencio rompe con las ataduras del jaleo diario, unas minúsculas lucesitas brillando podrás observar,
Pepitas de oro del río Darro
más no te atrevas a cogerlas porque la magia las protege y pronto desaparecerán. Recréate viéndolas ya que al despertar la aurora las minúsculas y misteriosas lucesitas se esconderán.
Un sonido especial está llegando a
mis oídos, una sonoridad exclusiva que tiene su marchamo propio, se mezcla con
el murmullo de los pasantes, una música que enerva el espíritu, y me trae
recuerdos de un pasado estudiantil.
En una pequeña terraza, de esta estrecha y muy
transitada vía, La Fontana, que en tiempos pasados fue una carbonería, hoy el
primer bar de esta angosta vía, cuando este producto, unas veces era elaborado
artesanalmente por los carboneros de de
la Peza, o antracita, mineral negro, extraído de las entrañas de la tierra, se
usaba como combustible en las viviendas granadinas.
Puente de Cabrera
Junto a uno de los diversos puentes, el de Cabrera, son los collares con los que se adorna nuestro río, de esta famosa calle que se ha ganado a pulso ser la más visitada, elevada a modo de un pequeño estrado se encuentra la coqueta terracita de este bar.
Puente de Cabrera
Junto a uno de los diversos puentes, el de Cabrera, son los collares con los que se adorna nuestro río, de esta famosa calle que se ha ganado a pulso ser la más visitada, elevada a modo de un pequeño estrado se encuentra la coqueta terracita de este bar.
Sobre el pretil del río las posaderas
de los oyentes, se apoyan para estar más cómodos y disfrutar de las delicias de
unas canciones salidas de voces estudiantiles, de los que tienen fama de vivir
la vida alegremente, recorriendo por las noches las callejas albaicineras, entre
las luces mortecinas de las farolas y del duende gitano, o de la magia de la
Sultana Alhambra, para echarle a la niña de sus amores, como ramilletes de flores las más bellas canciones servidas en bandeja de serenatas.
José Medina Villalba y el tenor de la tuna
José Medina Villalba y el tenor de la tuna
Elegantemente vestidos disfrutando de
la rica tapa que acompaña a la cerveza nuestros tunos, dejaban en el aire las
notas melodiosas de sus inconfundibles canciones
-Oiga por qué eso de tunos.
-Tuno viene de tunante, y tunante
significa vividor, que sabe vivir la vida a placer, por lo menos ese es el San
Benito que se les ha puesto a estos señores estudiantes. La vida es breve y hay
que saberla vivir a placer, ese podríamos decir es el slogan, o bandera bajo la
que se cobijan.
El cuadro nos traslada al Siglo de
Oro, por donde pasan van dejando una pincela bella de color, su vestimenta
bella y elegante nos traslada a la época de Felipe II: jubón, camisa, calzas,
bombachos o gregüescos, zapatos, un bicornio como tocado, con su capa de tuna,
donde llevan diversidad de cintas de colores con frases amorosas escritas, referentes a las variadas conquistas cariñosas, finalmente la beca, elemento más noble ya que
distingue al estudiante como tuno, de los novatos o pardillos.
Hay un ambiente especial, se respira un otoño primaveral, los árboles del bosque de la ribera están mudando su vestimenta, se están desnudando lentamente, sin vergüenza de ninguna clase, ellos no tienen que enseñar obscenidades, como le sucede a un individuo que estos días anda suelto por estos lares luciendo su cuerpo generoso tal como lo parió su madre.
Los árboles son más elegantes, porque
la Naturaleza, fiel reflejo de lo divino nos da continuamente muestras de
comportamientos. El vestido verde intenso, que han portado desde que se
vistieron en primavera, y que han lucido durante el verano para prestarnos
generosamente las sombras que nos cobijan y protegen de un sol feroz y
rugiente, ahora lentamente se van durmiendo al son que le marca la brisa suave
que viene de Valparaiso.
Otoño en la Carrera del Darro. (60X50) Óleo de José Medina Villalba. (Colección privada)
Otoño en la Carrera del Darro. (60X50) Óleo de José Medina Villalba. (Colección privada)
Aparece la mejor paleta de colores, ocres, butanos, calabazas, verdes pálidos, rojos, amarillos, anaranjados, colores calientes mezclados con fríos, la apatía mortecina de un óbito próximo, de unas hojas que anuncian el tránsito sin dolor para alfombrar el suelo de bellas tonalidades.
Hay que detenerse ante tanta magnificencia, oler percibiendo el perfume que desprende la humedad del río, que asciende hasta una de las calles donde descansa la gran mole del barrio del Albayzín, recrear la vista contemplando el bello panorama, la arteria adoquinada, abarrotada de gente ávida por llevarse todo lo que se contempla,
un paisaje novedoso donde las casa palaciegas, convertidas en hoteles, los puentes, las torres de la iglesias y conventos, recrean la vista, degustando las típicas tapas que en los bares se expenden, palpando el pretil del río que sirve de butaca para que los oídos se recreen escuchado una de las variadas canciones que interpreta la tuna de Ciencias de la Universidad de Granada.
Los cinco sentidos plenamente
saturados de tanta lindeza y esplendor.
Los oídos, y la espiritualidad
plena, se van regocijando con las notas
musicales que salen de los diversos instrumentos: guitarras, laudes, bandurrias
y trompeta, perfectamente sincronizados.
En esta noche clara de inquietos luceros lo que yo más quiero te vengo a
decir, en tanto que la luna extiende en el cielo su pálido velo de plata y
zafir. Y en mi corazón siempre estás y no puedo olvidarte jamás, porque yo nací
para ti, de mi alma la reina serás. Abre el balcón y el corazón siempre que
pase la ronda; mira mi bien que yo también tengo una pena muy honda. Para que
estés cerca de mi te bajaré las estellas; en esta noche callada, de toda mi vida
será la mejor.
Los tunos disfrutan y hacen
deleitarse con sus canciones, aderezadas con las cervezas y las ricas tapas de
La Fontana, mientras unos van y otros vienen, en un hervidero de gentes que
disfrutan de un paisaje, de una mañana espléndida y de una música que con su
letra alegra, la sensibilidad de los oyentes.
Uno de los tunos intenta vender el CD de sus canciones
Uno de los tunos intenta vender el CD de sus canciones
Me acerco deposito una dádiva hecha monedas, y converso con algunos de ellos, entre copla y copla, mienta tanto algunos ofrecen el CD donde se incluye un largo repertorio de todo el extenso compendio de sus obras musicales.
Uno de los tunos acompañantes,
carente de instrumento de cuerda, exhibe su elegante y gigantesca figura, dando una nota de color al
conjunto, se ofrece a hacerme una foto para que quede constancia de este fascinante momento.
Todas las canciones que interpretaron
fueron la exquisita miel musical que embaucó a propios y extraños, deteniendo la marcha, para dejarse impregnar
de la música que allí, en aquel mágico lugar, se estaba creando, algunos sin el
menor reparo, sentados en la misma joroba del puente, a punto de perder el equilibrio, ante tanta emoción y dar
con sus huesos en la verde hierba lavada por
la escasa agua que lleva el río.
Entraría en escena un instrumento, no
muy común en las rondallas, una trompeta dorada, dejando en el aire las notas
melodiosas de una sinfonía, que podría haber acompañado a
una danzarina moviendo las caderas al ritmo de una bella danza del vientre,
mientras la letra dejaba un sabor de tristeza romántica.
…por favor no te vayas dejándome así, de que me sirve vivir, si al final
estoy sólo sin ti, sin verte cariño, prefiero la muerte, yo la vida no la
quiero así sin verte, sin verte cariño prefiero la muerte….
El espectáculo iba creciendo por
momentos, la gente se detenía, no era posible continuar caminando sin que los
cuerpos se llenasen de la emoción que se percibía en aquel lugar,
mientras los receptores fotográficos
captaban la emoción del momento,
máxime, cuando el tenor principal dejó en el aire con un chorro de voz potente una canción que rezuma toda la esencia que contiene Granada, la belleza de sus mujeres.
máxime, cuando el tenor principal dejó en el aire con un chorro de voz potente una canción que rezuma toda la esencia que contiene Granada, la belleza de sus mujeres.
Granada, tierra ensangrentada en tarde de toros, mujer que conservas el
embrujo de los ojos moros, de sueño rebelde y gitana cubierta de flores y beso
tu boca de grana jugosa manzana que habla de amor, Granada manola cantada en
coplas preciosas, no tengo otra cosa que darte que un ramo de rosas, de rosas
de suave fragancia que dieran marco a la Virgen Morena.
Nuestro tenor con una emisión vocal
esbelta e impecable en la entonación, en el legato, en la dicción, y en el
fraseo, elegancia, nobleza, agilidad y habilidad para ejecutar, como un Caruso
excepcional.
En los intérvalos era necesario dejar
impreso el recuerdo de estos momentos vividos, no solo con el disfrute de la
belleza musical, sino también dejar constancia de este instante con la evocación de unas fotografías.
El autor del archivo con un tuno
El autor del archivo con un tuno
Allá arriba, muy arriba el color rojo del castillo más famoso del mundo, capitaneado por la Torre de la Vela, como la mejor vela que pueda llevar cualquier arrogante bergantín, con sus velas como vigías, representadas en las banderas de España, Andalucía, Granada, y Europa, navegaban a toda vela.
Una conversación animada sobre el
grupo y los proyectos que tienen para esta temporada, y la posibilidad de
contratarlos para el año próximo, fueron el puente para trasladarnos a través
de otro puente a otro lugar próximo.
En la variedad está el gusto, dice el
refrán, y era necesario tapear en otro sitio, subimos por el Puente de Cabrera,
miramos hacia el río, falto de agua, son lágrimas que lloran la sequía enorme,
lágrimas que se deslizan lentamente por un cauce sediento, más que río parece
los despojos de un agua que camina tan lentamente que, no sabe si podrá llegar
al final, le da miedo penetrar por la bóveda que cobija el soterramiento
por debajo de la ciudad.
No me dejo intimidar por mis
pensamientos de seguir camino de mi destino final, y subo por el Puente de
Cabrera una vez que los tunos se han sentado en otro típico barecillo.
El Puente Cabrera, es un solo arco
ligeramente rebajado, con rosca de ladrillo, y dispone de un alto pretil de mampostería
y encintado de ladrillo, donde se puede encontrar el mejor asiento, para
disfrutar de todo lo que sucede en un momento.
Cristo de la Misericordia de José de Mora
Cristo de la Misericordia de José de Mora
Lugar preferido para una noche lúgubre de Jueves Santo, abarrotado de gentes, deseosas de poder contemplar la figura del Cristo de la Misericordia, deslizarse lentamente entre las tinieblas de una oscuridad, que solo deja ver la silueta lamiendo las paredes de las casas solariegas del siglo XVI.
Un puente junto con su hermano el de Espinosa que han visto pasar el tiempo, plagado de escenas diversas, guardias de circulación intentando mantener el orden, apostados muchas horas sobre su empedrado, carros cubas transportando agua para toda la ciudad, inundaciones cuando el río se ha desbordado, escenas gatunas, devorando las raspas de pescados que les echaban los vecinos desde los balcones, para alimentarlos…,
y siempre con la pena de sentirse encarcelado, férreamente amarrado, de oírle gritar, en el silencio de la noche:
-“qué mansa pena me da, yo siempre
atado mientras el agua riendo continuamente se va”. Su nombre se debe a don Pedro
Cabrera y Jaques de Mancilla, comendador de Ocaña que fue Teniente del Generalife.
La Carrera del Darro desde el Puente Cabrera
La Carrera del Darro desde el Puente Cabrera
Contemplar, desde la parte superior
del puente la Carrera del Darro, es descubrir un emotivo rincón donde se mezcla los tintes
amarillentos de la arboleda, para reflexionar y ver que el otoño es una
segunda primavera, donde las hojas se convierten en flores de diversas
tonalidades y colores,
Las hojas son las flores del otoño
da la impresión como si la Naturaleza hubiera estado ahorrando todo el año para este gran final, con una belleza pasada, pero sensacional.
Las hojas son las flores del otoño
da la impresión como si la Naturaleza hubiera estado ahorrando todo el año para este gran final, con una belleza pasada, pero sensacional.
Vuelven a sonar las voces melódicas, y las cuerdas de las bandurrias sienten el vibrar de sus cuerpos, impulsadas por el trémolo de unas manos prodigiosas, haciéndoles dejar en el aire los sonidos atemperados que impregnan el ambiente, porque el otoño es como la música que sale por las bocas que se centran en las panzas de los instrumentos, es un andante melancólico y al mismo tiempo gracioso que prepara admirablemente el solemne adagio del invierno.
Mientras los carteles del nuevo bar pregonan
la riqueza culinaria en la diversidad de tapas con las que se pueden recrear
los paladares: habas con jamón, chorizo picante con miel, tomate aliñao, asadillo
granaíno, quesos españoles…., con el mojito, cerveza, pinta…, por los aires
vuelan los sonidos que recrean los oídos de los enamorados
mientras una pareja escucha y se recrea mirándose a los ojos sin mediar palabra porque la canción lo dice: “es mi niña bonita, hecha de nardo y clavel, cuanto la voy a querer...."
mientras una pareja escucha y se recrea mirándose a los ojos sin mediar palabra porque la canción lo dice: “es mi niña bonita, hecha de nardo y clavel, cuanto la voy a querer...."
El verde mayo del trenecillo y el rojo
del microbús, se mezclan con las diversas tonalidades preñadas de la arboleda, con las que van a parir las
hojas del otoño.
“Con ese lunar, cielito lindo que
llevas junto a la boca, no se lo des a nadie que a mi me toca….”, haría las
delicias de una pequeña infante de cara inocente, y sonrisa infantil,
de coletas a modo de surtidores saliendo de ambos lados de su pequeña cabecita, y sus totitos celestes abrazándolas en sus comienzos, disfrutando con uno de los tunos que mimosamente le ha cogido sus pequeñas manitas para girar y danzar.
de coletas a modo de surtidores saliendo de ambos lados de su pequeña cabecita, y sus totitos celestes abrazándolas en sus comienzos, disfrutando con uno de los tunos que mimosamente le ha cogido sus pequeñas manitas para girar y danzar.
La chiquita se llama Natalia, observa a los tunos después haber bailado, se siente emocionada, alguno le pregunta por su nombre, y le dice: "eres una hermosa flor de primavera", la chiquita con una clara sonrisa en su cara, y un poco ruborizada, da unos pasos hacia atrás, como queriendo marcharse, dándole las espaldas al grupo musical, tirando con sus manitas de la manga de su camisita y retorciendo las manos,
un oh!!!!, instantáneo surge de inmediato del grupo, y los instrumentos musicales comienzan junto con las voces a cumplir su función, mientras nuestra infante se coloca en posición de escuchar el mensaje cantado.
Perdona que te cante mar, me falta ya el aliento para decirte niña lo que
te quiero yo. Oh! Natalia tu eres flor de primavera, niña hermosa de mis sueños
más sinceros, el llanto de mi vida inspirados en tu dulce sonreir, la
canciónque en este día yo te traigo solo quiero que la guardes en tu mente y
cuando hayan transcurrido ya los años no se te olvide esta canción.
Nuestra niña dorada, guardando en su mente
infantil la emoción vivida, corrió puente abajo para encontrarse con sus padres
que desde lejos habían esperimentado cómo su pequeña disfrutaba, quizás por
primera vez, los sabores amorosos de una romanza expresamente dedicada a ella.
Tal como han transcurrido estos
breves pero encantadores instantes, mirando a la arboleda parece manifestarse en
un lenguaje especial: “el otoño es un invento de los árbales para enviarse, a
través de las hojas, cartas de amor que se intercambian cuando van cayendo”.
Puente de Espinosa. Óleo sobre lienzo. (78X50).Autor: José Medina Villalba
Puente de Espinosa. Óleo sobre lienzo. (78X50).Autor: José Medina Villalba
Había que continuar disfrutando de
una “primavera” otoñal, el Puente de Espinosa nos acoge con una antigua máquina
de escribir, donde te pueden mecanografiar en un instante un poema, dejando
simplemente en agradecimiento unas monedas.
Caminar por esta Carrera del Darro es toda una delicia, es todo un regalo para los sentidos, sin prisas disfrutando de cada uno de los momentos, hay que hacerlo despacio observando y escuchando todo el lenguaje que se desprende desde cualquier rincón, e incluso atreverse a cruzar el puente y subir hasta el Mirador de la Churra, donde el Albayzín se te va a ofrecer como un gran regalo.
Vista desde el Mirador de la Churra
Caminar por esta Carrera del Darro es toda una delicia, es todo un regalo para los sentidos, sin prisas disfrutando de cada uno de los momentos, hay que hacerlo despacio observando y escuchando todo el lenguaje que se desprende desde cualquier rincón, e incluso atreverse a cruzar el puente y subir hasta el Mirador de la Churra, donde el Albayzín se te va a ofrecer como un gran regalo.
Vista desde el Mirador de la Churra
Nuestro nuevo puente esta situado en la parte baja de la Sabika, coronada por la Alhambra, junto al Puente de los Tableros, del que queda solo un pequeño resto, y servía para unir el Albayzín con el Barrio de la Churra.
Restos del Puente de los Tableros
El nombre se debía a la familia Espinosa, que tenía propiedades por esta zona desde el siglo XVI, todos ellos nombrados boticarios del Hospital de los Reyes de Granada.
El Bañuelo
El Bañuelo donde los enfermos del Maristan, hospital próximo de los moros, recibían los baños se nos queda a la izquierda.
El suelo se cubre de baratijas
alfombrando la acera, donde la oración de las mojas de los conventos de Zafra y
Bernandas se mezclan con los toques de campanas de la torre de la Iglesia de
San Pedro.
Hay tres edificios alineados mirándose
continuamente y hablando de muchos siglos de historia, el Museo Arqueológico,
la Iglesia de San Pedro y la Alhambra.
Nuevas notas musicales llegan a mis
oídos, música donde el sonido del contrabajo con su voz ronca, como salida de lo
más profundo de un pozo, acompaña a una guitarra y a un clarinete, mientra un
rubia y encantadora inglesa a ritmo de jack interpreta canciones, los paseantes
marcan sus pasos al ritmo de la música mientas van caminando, otros contemplan, escuchan y aplauden.
Hay una mezcolanza entre el olor de
los ricos dulces que las Monjas de las Bernardas están preparando para las navidades,
los ricos alfajores o los quesitos de Belén, y los sonidos que forman la mejor
tarta que se haya podido construir, tarta de cabello de ángel, almendras y
música de Jack.
Los dedos del melenudo con colilla de
cigarro de “Casa María”, aprovechando los últimos suspiros de muerte en sus
labios, se deslizan sobre las cuerdas del enorme instrumento, como el que
quiere arrascarle las espaldas al ingenioso artefacto, mientras la delgadez de
su cuerpo se balancea al ritmo que él mismo se va marcando.
Las monedas de los espectadores van cayendo junto con los aplausos que premian el buen hacer del conjunto.
Las monedas de los espectadores van cayendo junto con los aplausos que premian el buen hacer del conjunto.
Igual que el que ha despertado de un
bello sueño realizado en la angostura de una calle, donde la gente se
apelotona, porque hay que pegarse completamente firmes a la pared para no ser
emparedado por los vehículos que continuamente pasan, de pronto despertamos a
otro gran espectáculo que nos brinda la Naturaleza, nuestros pulmones se llenan
del aire puro que viene del Valle de Valparaiso y nuestros ojos se inundan de un nuevo escenario, hemos entrado
en el Paseo de los Tristes, o del Padre Manjón.
-Oiga, con tanta belleza que se nos
presenta, ¿por qué le pusieron este nombre de tristeza, cuando aquí todo es
alegría?
Paseo de los Tristes en épocas pasadas. (1945)
Paseo de los Tristes en épocas pasadas. (1945)
-Es muy sencillo, los tiesos, los fiambres, con todos los respetos que se merecen...
- Pero, ¿quiere usted señor escritor
explicarme quienes son los tiesos, los fiambres, que con tanto respeto los
trata?
-Son los difuntos, los muertos en una
palabra, estos eran los que pasaban por aquí antiguamente, para seguir el
camino del cementerio, aquí se hacían los responsos y las despedidas a los féretros, lugar por lo tanto no muy alegre. Lo contrario de lo que ocurre
actualmente.
-Pues mi querido escritor, ya es hora
de que le cambien el nombre y le pongan el Paseo de la Alegría.
Busto dedicado al Padre Manjón, en el Paseo de su nombre
Hay nombres de calles que se han arraigado tanto, en el pueblo, que es imposible
cambiarlos, aquí está la prueba, se le puso el apelativo del Padre Manjón, existe una placa en la fachada de una casa, e incluso un busto y
apenas si se usa este nombre.
El panorama ha cambiado es lo mismo
que si estuviéramos en una función de teatro, ha terminado el primer acto y
aparece un segundo con decorado totalmente diferente.
La estrechez se ha convertido en una
amplitud enorme, el bosque se cubre de colores diversos, la Alhambra parece que
se nos cae encima y que nos quiere en un momento abrazar, ya no hay aglomeración
de gentes, cada cual explora la belleza
que hay en cualquier sitio.
Las Chirimías donde en el siglo XVIII
y XIX, los alguaciles y autoridades acompañados por la música de los
instrumentos llamados chirimías, animaban las fiestas de toros que se
celebraban en los tablaos que se colocaban encima del río.
Hotel del Bosque, conocido como Hotel Reuma
El Hotel del Bosque de principios del siglo XX, llamado popularmente Hotel Reuma, presto a que le hagan una buen lavado de restauración, pone una nota de color en medio del follaje del bosque, tenderetes de baratijas pintan de blanco el enorme lienzo donde nos encontramos.
El Hotel del Bosque de principios del siglo XX, llamado popularmente Hotel Reuma, presto a que le hagan una buen lavado de restauración, pone una nota de color en medio del follaje del bosque, tenderetes de baratijas pintan de blanco el enorme lienzo donde nos encontramos.
La fuente se queja de que con la
sequía la tienen “a dos velas”, sedienta sin poder calmar la sed, allá arriba la
Torre de Comares, se ha coronado reina, poniéndose por montera, o mejor dicho
por corona, al mismo astro radiante de nuestro Sistema Planetario.
Abadía del Sacromonte
En la lejanía la Abadía del Sacromonte emerge entre la montaña, una montaña oscura que asume la magnificencia de las hojas de otoño.
El cante de un gitano que intenta dar unos toques de guitarra, acompañados por la letra de unos cantes flamencos, para añadirlos a las tapas de los guiris, nativos y extranjeros que están disfrutando de una mañana de sol, belleza de panorama, ricos pinchos y de cultura e historia a través de los monumentos que invaden el escenario.
-Querido lector, ¿se puede pedir más
disfrute? No pongo en duda que los haya, pero si probaras éste, lo pondrías a
la cabeza de todos los que hayas podido saborear en tu vida.
El edifico del Rey Chico, sala de
fiestas de espectáculos nocturnos de señoritas coristas con lentejuelas y
plumajes cubriendo el cuerpo luciendo sus desnudos pechos, para admiración de
los trasnochadores espectadores, el Carmen de los Chapiteles lugar de
celebraciones de bodas,
Camino del Avellano, donde se han hecho canciones
interpretadas por famosos cantantes, para poner de relieve la belleza y el encanto
de estos parajes y exaltar el agua de esa fuente donde se reunía el literato
Ángel Ganivet con la Cofradía del Avellano, formada por famosos de la Generación
del 98.
Ángel Ganivet en la Fuente del Avellano
La Cuesta del Chapiz hay que subirla lentamente, su elevada inclinación no se presta a aligerar el paso,
Cuesta del Chapiz
además el palacio de los Córdobas es un buen lugar para absorber todo el encanto que aquí se encierra, con sus fuentes saltarinas de agua relajada que cae de forma sensual,
Palacio de los Córdova
sus jardines y su majestuoso edificio, que está aquí desde el año 1961, su primitivo lugar fue en la Plaza de las Descalzas.
Jardines del Palacio de los Córdova
La Cuesta del Chapiz hay que subirla lentamente, su elevada inclinación no se presta a aligerar el paso,
Cuesta del Chapiz
además el palacio de los Córdobas es un buen lugar para absorber todo el encanto que aquí se encierra, con sus fuentes saltarinas de agua relajada que cae de forma sensual,
Palacio de los Córdova
sus jardines y su majestuoso edificio, que está aquí desde el año 1961, su primitivo lugar fue en la Plaza de las Descalzas.
Jardines del Palacio de los Córdova
Cuando se construyó la actual Plaza
de Isabel la Católica, entre los varios edificios que se derribaron fue éste
uno de ellos. Ricardo Martín, apodado “El merengue” compró lo más importante,
artesonados columnas, portada, fuentes…, y se colocaron en este lugar, que siempre conocimos
como la Huerta de Millán.
Llegar al final de mi destino fue todo uno poco más arriba me esperaban en mi Colegio, junto a una grata compañía, unas ricas habichuelas, un escalope, y un rico postre.
Para finalizar este encantador paseo
en esta mañana otoñal me gustaría sacar una moraleja o conclusión.
“Aprendamos de los árboles en otoño,
ellos todos los años se despojan de sus hojas, para renovarse, deshojándose.
Pues hagamos nosotos lo mismos despójémonos de lo caduco y superficial.

































