jueves, 4 de diciembre de 2014

LOS ANTIGUOS ALUMNOS DEL AVE MARÍA CASA MADRE CELEBRAN S. ANDRÉS 2014


                                                 Otoño en las Escuelas del Ave María           
La Casa Madre y sus antiguos alumnos celebramos el día de S. Andrés con una asistencia numerosa de público que rondaba en unas cien personas.

La noche había sido lluviosa, muy necesaria para todo pues la falta de agua, después de un verano sumamente seco, se dejaba notar; había avidez en el campo, ciudad y cuerpos, sin embargo la mañana se ha ido despejando y el sol se ha dejado ver entre unos nubarrones algodonosos que la han hecho más agradable y placentera.



La capilla plenamente llena y un conjunto músico-vocal que le ha dado  a la ceremonia litúrgica un ambiente especial. 


Seis señoras elegantemente vestidas, con traje negro y una rosa luciendo en el pecho, componían el coro: Marifé Ortiz, las hermanas Loli y Conchi Cabrera, Josefina Mateos, Angustias Espínola y Pilar Pleguezuelos Ruiz; dos guitarras, dos bandurrias y un laud magistralmente tocados por Antonio Puertas, Pepe Rodríguez, Miguel Callejas, Antonio Álvarez y Conchi López. 


El oferente D. Francisco, párroco del Santo Sepulcro supo en su homilía imprimir la fuerza necesaria a sus palabras para hacer renacer la hermandad que a todos los avemarianos nos unen en este día sacando a relucir las figuras del apóstol S. Andrés y la de nuestro fundador D. Andrés Manjón que en estos momentos se tiene que sentir plenamente satisfecho contemplando desde el cielo, y sus restos aquí presentes, la unión y fraternidad que existe entre todos los que estamos aquí. 

                                         Sepulcro de D. Andrés Manjón al pie del altar mayor
Demos gracias a Dios porque nos dio a D. Andrés, nunca podremos agradecer los beneficios  que hemos recibido de esta casa.

                                                           Marifé Ortiz
Las notas musicales que salían de los instrumentos acompañadas por el coro hacían vibrar la sensibilidad de los asistentes, un Padre Nuestro recitado por una de las componentes del coro, Marifé Ortiz, mientras los sones acústicos le acompañaban, daban una mayor fuerza a la celebración.

El himno que siempre es el cierre de los actos ceremoniosos, bellamente interpretado por el grupo músico –vocal, supieron darle, sin cambiar en un ápice la letra,  un matiz especial cuando en un momento, solo interviene la música como una especie de reflexión sobre lo que se está cantando, para a continuación terminar solemnemente las voces de una mini coral que eleva al cielo la fuerza de una alabanza hecha canto; estoy seguro que esta loa rasgaría un firmamento que se abría para dar paso a un sol que quería llevarse toda la plenitud de una letra que encierra una adulación al fundador y a sus Escuelas.


Esta solidaridad encadenada por pequeños grupos repartidos por aquí y por allá, en la placeta de la Capilla, iban caldeando el ambiente. Compañeros que se ven de año en año, otros que hacía tiempo no se encontraban, comentan en una conversación comprimida y acelerada que quiere manifestar toda una trayectoria de vida en breves momentos:
                                                       Maestras de los años cuarenta
 anécdotas escolares, vivencias del pasado, maestros/as que nos dejaron huella y una Pedagogía que nos ha hecho ser lo que somos y que le hemos ido transmitiendo a nuestros hijos y éstos a los suyos para querer que sean personas completas en todos los aspectos como quería D. Andrés Manjón.

                                                               El cobertizo de D. Enrique Amaya
“Las latas” de D. Enrique Amaya, nos regalarían un aperitivo para abrir boca a un arroz que nos esperaba en el comedor del Colegio. Allí continuaban los saludos y conversaciones animadas, unos dan cuenta de sus hazañas escolares cuando las “candongas”, que caían de las higueras que había a  la vera de la acequia, nos consolaban un poco el estómago en una época de penurias y necesidades, otros comentaban a algún maestro o maestra y sus maneras de enseñar, otro recuerda el confesionario que había en la capilla donde vertíamos a D. Domingo Capel, el director-capellán, nuestras faltas que siempre eran las mismas.

                                                     Dñª Águeda Rodríguez Arce
Dñª María  la de D. Claudio, Dñª Salud y sus oraciones, D. José el de la música, D. Enrique el gitano y su canario, Dñª Dolores y su capa, el roete de Dñª Rosario, 

                            Alumnos de la clase sexta, curso 1947. Maestro D. Fernando Fernández Crespo
D. Fernando, y sus pinturas, D. Antonio Bas y sus paletas, las dos Águedas, la “Chica y la de la cuarta”, Dñª Carmen la del Camino del Monte, D. Eduardo el de la primera, Dñª Carmela y sus amplias manos, los parrales y las uvas, los domingos comiendo higos chumbos que nos repartía Francisco el guardilla, al salir de misa …, 

                                   D. Domingo Quesada Capel, capellán-director de Casa Madre (1945)
así iría pasando por las gargantas, el clarete lambrusco, los manises, y patatas mientras la cámara fotográfica iba  captando todas las escenas que se iban desarrollando.

Hacer tiempo en el patio para la comida de hermandad, bajo la mirada atenta de una sultana Alhambra que, a lo mejor, y desde la lejanía se alegraba de nuestra festividad.

                                       La sultana Alhambra se alegraba de nuestra festividad
El arroz, el filete de aguja y el pijama de postre, no para que nos acostásemos sino para que nos relajáramos para otro postre distinto que nos esperaba proporcionado por la orquesta coral, que se arrancó con el himno del Centenario, (tendremos ocasión de saborear el auténtico himno de las Escuelas, en otra ocasión)
 después se sucederían otras canciones: “Vente a vivir en Granada”, magníficamente interpretada por Conchi López, con una genialidad extraordinaria, no solo en la dicción y fuerza al cantar sino en las expresiones corporales que se unían a la letra.
                                        Conchi López canta, "Vente a vivir a Granada"
“Cielito lindo”; “Madrecita María del Carmen”, dedicada a las madres presentes; “Yo vendo unos ojos negros”; “Despierta niña despierta”; “Clavelitos”, y así un largo repertorio que daría paso a que algunas parejas salieran a escena y se marcaran unos pasos de baile.

El ambiente estaba tan caldeado y la gente se encontraba tan a gusto que no se quería dar fin a la celebración, pero todo lo bueno, tiene su fin que llegaría con la canción de Granada interpretada al unísono por todos.
Hasta el año que viene, por marzo en la Encarnación, si Dios quiere. Con un reparto de almanaques y una serie de felicitaciones para estas navidades y prosperidad en el año que está asomando el cuello, se dio por terminado este feliz día.
                                                        José Medina Villalba.

   REPORTAJE FOTOGRÁFICO DE LA FESTIVIDAD DE S. ANDRÉS 2014
                                      
                                     LA CELEBRACIÓN RELIGIOSA


                                
                                   MOMENTOS DE CONVIVENCIA 


















LAS ENTRADAS PARA LA COMIDA
APERITIVOS Y CONVIVENCIA


















ESPERANDO LA ENTRADA AL COMEDOR


COMIDA DE HERMANDAD










 
Los postres se prolongarían con la entrega de regalos




 La festividad continua con el coro la música y el baile












José Medina Villalba