miércoles, 4 de octubre de 2017

EL CARMEN DE LA VICTORIA Y LAS ESCUELAS DEL AVE MARÍA, HERMANADAS EN UN CUMPLEAÑOS


Las relaciones humanas, tengo la impresión, con el ajetreo que la vida nos va imponiendo, se van descafeinando, los medios de comunicación que imperan y avanzan a pasos agigantados, nos hacen estar cada día más cerca pero al mismo tiempo más lejanos, las redes sociales nos facilitan el envío de mensajes, vídeos, textos…, y todo lo habido y por haber.
 Se utiliza más la frialdad del messeger, y no digamos del WhatsApp, 


que el teléfono, que aunque no tiene tampoco el calor del vis a vis, pero escuchar el timbre de voz de la persona con la que te comunicas, su estado de ánimo al expresarse, las manifestaciones a sus problemáticas…, son lo suficiente para que el contacto, a través de la magia de hilo telefónico, hagan que desaparezca la frialdad de esta palabreja llamada WhatsApp.  

                                          Sin estar destetados, ya wasepean.

No soy muy aficionado a mirar este señor WhatsApp, (lo siento, a veces se me pasan días sin echarle una ojeada) pero obligadamente y con todos los respetos que se merece, lo hago de vez en cuando, no hay más remedio para no incurrir en lagunas, que podrían acarrear algún que otro problema.

                                            Doña Amelina Correa Ramón

Dejo constancia, con su permiso, y abusando de su amabilidad, de uno de WhatsApp, enviado por la Catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras de esta Universidad, doña Amelina Correa Ramón, gran personalidad de las Letras a nivel  granadino y universal, y una buena amiga. 

                                    Entrada al Carmen de la Victoria

El mensaje recibido con fecha veintiocho, de este mes de octubre, entre otras manifestaciones decía: Querido Pepe, están empezando a llegar mis familiares para la celebración del cumpleaños de mi madre, pasado mañana, y toca atenderlos. Total que ando sin tiempo para nada… pero te escribo para recordarte nuestra cita de este próximo domingo, que todos te agradecemos mucho. Hemos quedado a las 14.30 en el Carmen de la Victoria para comer allí, antes de la visita al Ave María. Ya sabes que te esperamos, pues nos encantaría que compartieras con nosotros este almuerzo. 

                              Entrada a Casa Madre de las Escuelas del Ave María

En cuanto a la visita en sí misma, sí que tengo que rogarte, incluso suplicarte, que por favor nos hagas una visita resumida que no dure más de las dos horas y media.....

                                          Un carmen en el Albayzín

Por ejemplo, puedes prescindir de toda la parte relativa a los cármenes, pues toda mi familia es de Granada y los conocen bien. También, las partes que tú veas pues las vas resumiendo para dejarlo en un máximo de dos horas y media. Mil gracias de todo corazón y nos vemos el domingo a las 14.30. Besos.

                                             Entrada al Carmen de la Victoria

Mi contestación resumida: de acuerdo querida Amelina, el domingo nos vemos, a las dos y media, en el Carmen de la Victoria. Intentaré adaptarme a lo que me pides.
No me he manifestado demasiado bien al comentar,  el dichoso WhatsApp, las escasas simpatías que le tengo, pero al final voy a tener que reconocer su utilidad, por recordarme toda la conversación que consta en él.


Los granos de cualquier granada, con el color granate con el  que se nos manifiestan, cuando generosamente se abren para lucir sus bellas y encantadoras interioridades, son un reflejo de los muchos granos de esplendor y magnificencia con que se engalana nuestra ciudad: monumentos, miradores, paisajes, 


barrios con ascendencia y raigambre entrañable del pasado, callejas, bellas mujeres que cautivan los sentidos, proclamas y actos solemnes, playas de arenas besadas por la espumas blancas de las olas que arriban a ellas,  nieves que blanquean las agrestes rocas de nuestra Sierra Nevada….

                                         La belleza de la mujer granadina

Hoy voy a sacar del interior de nuestra Granada, dos maravillosos granos que se encuentran muy próximos el uno del otro, los vamos a saborear en esta apacible tarde, después de un mes de septiembre que se marchó, y el preludio de un octubre en el que comienza recién nacido un otoño que, aún se encuentra en mantillas, mecido en la cuna de este maravilloso Valle de Valparaiso donde los dos se acunan.

                             Uno de los bellos rincones del Carmen de la Victoria

El Carmen de la Victoria y las Escuelas del Ave María, serán los dos espléndidos granos de esta Granada.
El Albayzín tiene por basamento estas dos grandiosas joyas y en ellas se sedimenta, siendo fieles reflejos de la inmensidad de cármenes que abundan por todo el barrio.

                                      Un mirador en Casa Madre del Ave María

Aunque los cármenes se rigen por unas mismas connotaciones, estructurales de edificios, jardines y decorados exteriores, sin embargo no hay dos que se parezcan, ni que posean, idénticas afinidades.

                              Carmen de San Juan. Óleo de José Medina Villalba. (70X50)

El Carmen de la Victoria, perteneciente actualmente a la Universidad, como residencia de estudiantes extranjeros, y acogedor para visitantes, es un carmen totalmente abierto al exterior, toda su belleza está fuera, como tal carmen, sus jardines, establecidos en distintas paratas  van ascendiendo desde la Cuesta del Chapiz donde se encuentra la entrada.

                                                  Uno de los varios parterres del Carmen de la Victoria

Sus jardines son remanso de paz, donde se puede uno sentar a descansar, meditar y reflexionar, exhalando el perfume embriagador de sus diversas plantas, pinos gigantescos centenarios, que los tengo grabados en mi mente viéndolos diariamente desde la ventana de mi dormitorio, (vivía enfrente) desde que era un niño.  

                                    Pinos centenarios en los jardines

Todavía me pasan por mis interioridades, el revuelo de los pájaros en los atardeceres, de cualquier estación del año, con un zumbido, de orquestación especial, revoloteando para buscar la mejor rama para pasar la noche.


Sus fuentes y surtidores, están por sus jardines, miradores para contemplar la belleza que radica dentro y en el exterior, y la Sultana Alhambra se mira en el carmen, y éste se duerme extasiado todos los atardeceres, enamorado de su huríe, contemplándola.


Todo se alterna, durante el día, con el canto que los jilgueros, dejando la mejor sinfonía salida de sus gargantas. Hace años este carmen fue residencia de becarios marroquíes, allí conocí a un tal Charradi, que estudiaba Derecho, y nunca terminaba la carrera, un día me dijo: no terminaré el doctorado porque no me quiero ir de Granada.


Después he conocido como director, a Antonio Marín Ocete, hijo del que fuera Rector de la Universidad,  y su esposa, Mari Carmen, “La Rubia”, según la apodábamos los estudiantes de bachillerato.
Por aquí han pasado y lo siguen haciendo personalidades de todo tipo, desde Rectores de la Universidad, Catedráticos, políticos, cantantes, poetas, pintores, visitantes de la ciudad y de fuera...., unos como residentes y otros para disfrutar de las delicias que allí se respiran. Testimonio lo dan la cantidad de fotografías que podemos ver a la entrada.


La residencia, el edifico como tal, es la modernidad en una palabra, grandes y magníficos salones, biblioteca, salitas de estar para descansar, gran salón comedor, cocina, cómodos dormitorios, incluso una suite y empleados para atender todas las exigencias y necesidades de los residentes y de los que lo visitan. 



                                 Doña Amelina Ramón Guerrero, la homenajeada

Allí se ha concentrado un grupo de familiares para celebrar el cumpleaños de una gran señora, doña Amelina Ramón Guerrero.
En una espléndida terraza, no sólo se ha disfrutado de las viandas que se han ido engullendo, sino del alimento que satisface la conversación distendida, de momentos del pasado, de un terremoto unas horas antes que ha pasado casi desapercibido, pero que ha dado lugar para hablar de los movimiento sísmicos  a través de los tiempos; de la actualidad, 


del amago de una tormenta que parece avecinarse, cubriéndose el cielo de negros nubarrones, de un uno de octubre que siempre lo recordaremos por esta jornada familiar, de celebración íntima, pero sin olvidar los sucesos que están acaeciendo en nuestra Patria, teniendo como fondo de este escenario, a la novia del Albayzín, la Sultana Alhambra.
Este día una familia se siente plenamente unida, juntando los lazos de la familiaridad, para hacer que los vínculos de llaneza y trato íntimo se refuercen, en estos contactos que a veces se hacen de tarde en tarde, aprovechando alguna celebración.


 Mientras una familia refuerzan lazos, en España, en esta unidad nacional que es sumamente necesaria, hay hijos que no quieren estar en el mismo hogar. Deseamos que igual que nuestra jornada va a ser extremadamente hogareña, todo quede en un simple berrinche de niño consentido.
 El yantar ha sido, junto con la conversación relajada, el menú más excelso, excelentemente animado por el parloteo agradable de la tita Charo, con sus anécdotas y sus palabras cariñosas hacia la sobrina, recordando a aquel “nanita”, con el que siempre llamaron a Amelina.


 Todo este conjunto de conversaciones nos ha alimentado, durante un buen  espacio de tiempo, mientras el cielo con una luminosidad radiante, se ha ido poniendo diversos trajes, quizás, para decirnos que aquí está el otoño, negros nubarrones vinieron a cubrir el cielo e incluso un rugido anunciador de tormenta, pero  todo quedó en una simple amenaza.

                               Los jardines del carmen se visten  con un variopinto  colorido

Había que seguir alimentando el espíritu, recreándonos en la diversidad de plantas, que asomaban sus cabecitas por los diversos parterres, y el  variopinto color de las numerosas flores que aún se aferran en poder mostrar la belleza de su variado colorido. 

                          El suave sonido de la fuentecilla, besa los pies del visitante.

Hay un sonido suave, relajante que intenta besar los pies de los que por su lado pasan, es el murmullo lento casi imperceptible del agua de la fuente, cuya taza se ha pegado completamente al suelo.


Se trae a la memoria recuerdos de la infancia, cuando Rafael comenta con su hermana Amelina, señalando al fondo del Valle, los restos de la casita del guarda que se encargaba de cuidar y vigilar toda esta zona del Monte y del Camino del Avellano, ellos, de niños, venían a jugar por estos lares, por los vínculos familiares que les unían con el guardián de estos parajes.


Descendemos del Carmen de la Victoria, dejamos atrás el perfume y belleza que encierra, con sus jardines y magníficas vistas para, a pocos metros de distancia bajando por la Cuesta del Chapiz, introducirnos en otro magnífico lecho, donde la Naturaleza ha dejado sus mejores señas de identidad. 

                     Descendemos por la Cuesta del Chapiz, camino del Colegio del Ave María
                          Cuesta del Chapiz. Óleo de José Medina Villalba. (45X33)

Hay admiración por parte de los visitantes al entrar en el Colegio, estamos en lugar en el que D. Andrés Manjón fundó, (1905) un Seminario para formar Maestros Avemarianos, el llamado Seminario de Maestros del Ave María, que ha permanecido hasta el 2005 en el que ha desaparecido, cien años de vigencia marcan una muy importante etapa en la formación de educadores, que han llevado la Pedagogía Manjoniana por todo el mundo.

                            Casa Madre del Ave María, antiguo Seminario de Maestros.

Este lugar fue el Convento de San Francisco de Paula, de Mínimos Franciscano, 1509-1871, aquí estuvo enterrado, San Juan de Dios, hasta que se trasladó a la Basílica donde actualmente se encuentra, Basílica de San Rafael.
Era el Carmen de la Victoria cuando lo compró D. Andrés, tenía sus jardines, árboles frutales, una parte dedicada a la cría de animales, especialmente conejos y gallinas, un enorme frontón para el juego de los pelotaris. 


Hoy por exigencias de los  tiempos, se ha convertido en un enorme  patio, donde la visión desde la entrada se abre hacia un inmenso escenario, con decorado al fondo de la Sultana Alhambra, bajo un cielo azul intenso que lo cubre, y los rayos del sol que lo bañan. Lo rodean aulas, salón de usos múltiples, gimnasio, servicios y una enorme tela metálica para que, a través de ella, se puedan los ojos deleitar de la que continuamente lo está contemplando la quintaesencia del arte musulmán.

                                Escaleras que conducen al patio superior

Subiendo las escaleras que nos conducen al patio de arriba, se escucha el lenguaje acuífero de una fuente, una taza enorme abrazada a ambos lados por la estrecha acequia con surtidores, que dejan en pequeñas parábolas sus chorritos caer lánguidamente en la acequia que los recibe con un abrazo amoroso. Los móviles con sus cámaras retienen todo lo que les sale al paso.



Nada más entrar en el recinto que encierra la Casa Fundadora, llamada Casa Madre, se nota la sensación de emoción que comienza a fascinar a los visitantes, las fotos hablan por si solas.


La biblioteca, más de una vez se ha visto repleta de visitantes, alumnos de las distintas Facultades de la Universidad con sus respectivos profesorado, grupos de ciudadanos defensores del Patrimonio Granadino, Asociaciones de vecinos, Amas de Casa, profesorado y alumnos de la Complutense, de otras Universidades, y de gentes venidas de allende el Océano….


                                La biblioteca del Colegio, acoge a los visitantes

Esta tarde el grupo es pequeño, estamos en familia, pero una familia, bien avenida en la que ya me siento integrado, en número y en espíritu, yo  diría con una concentración de esencia como la de los grupos más numerosos que por aquí han pasado, ávida por descubrir a través de la mano y palabras de este guía, 


lo que durante un largo espacio de tiempo se les va a ir mostrando, en un paseo por el Valle de Valparaiso; para el pequeño grupo que estamos  el lugar idóneo para hacer la introducción ha sido la biblioteca.
La figura de nuestro fundador sale enseguida a la palestra, utilizando un lenguaje distendido y ameno, voy narrando las características de los que le dieron el ser especialmente su madre, 


su pueblo Sargentes de la Lora, la escuela y maestro  que le tocó vivir, 


                          La escuela y el maestro que le tocó vivir en su infancia

sus estudios en el Seminario de Burgos, después en Valladolid donde obtuvo el doctorado en Derecho Civil y Canónico, Cátedra en Santiago de Compostela, llegada a Granada, sacerdote y gozo pleno de su madre que siempre anheló ver a su hijo en el presbiterato.

                     D. Andrés Manjón, Catedrático de Derecho Civil y Canónico

Canónigo en el Sacromonte y contacto con el pueblo gitano que vivía en esta zona de la ciudad la más deprimente y abandonada que clamaban a voz en cuello poder saciar sus necesidades corporales y espirituales.
Encuentro con la “Maestra Migas” y compra del primer carmen.

                                Encuentro con la "Maestra Migas"
              Exteriores de la Cueva de la Maestra Migas. Óleo de José Medina Villalba.(34X25)
                               Carmen de los Naranjos. (Carmen de San José). Primer carmen que compró.
                                                                  Aquí está de trato con el dueño.

Aunque en esta ocasión no hubo lugar para poder visitar el clásico y típico carmen albaicinero, por la premura del tiempo, sin embargo aprovecho este momento, para introducirnos y saborear la peculiar vivienda del albayzinero, aparte de las casas de vecinos y corralas que en otros tiempos hubo.



                               Uno de los muchos cármenes albayzineros

Apoyándome en la imaginación de los asistentes pudimos  penetrar en este tipo de vivienda típica del Albayzín; dejando a los asistente correr su fantasía visitamos  uno de los cármenes albaicineros, e incluso al salir nos dimos un paseo a altas horas de la madrugada por las callejas estrechas del barrio, acompañados por la majestuosidad de una luna llena.

                                       Puerta de entrada a un carmen

El carmen albaicinero es, desde el más humilde hasta el más grandioso, aquella vivienda por la que suele penetrar en su interior a través de un cancel fabricado artesanalmente por los artífices albayzineros, que en la fragua y a golpe de martillo labraban con ricos adornos.

                                 Alfombra en el zaguán de empedrado granadino.

El zaguán, posee una alfombra que cubre la entrada; alfombra hecha con el empedrado típico granadino sobre un elegante dibujo alusivo a motivos heráldicos, florales…, es el medio para pasar al interior a través de un portón ricamente tallado.

                        Entrada al  Carmen de los Mascarones, donde vivió el poeta
                                                                            Pedro Soto de Rojas

A veces nos encontramos esta situación al revés, el portón de madera primero y el cancel de hierro forjado después; lo cierto es que el paraíso que allí se encierra queda vedado al exterior. (Según el poeta Pedro Soto de Rojas, que construyó el Carmen de los Mascarones, donde vivió) “los cármenes del Albayzín son Jardines cerrados para muchos y paraísos abiertos para pocos”).

                                   Óleo de José Medina Villalba. (44X31)  
                                            Balcones albayzineros

Las fachadas de las viviendas, en general, compuestas de bajo y primera planta, se encuentran encaladas y sus balcones ricamente engalanados con macetas esmaltadas siguiendo la tradición árabe, en los hornos de Fajalauza,  se ven repletas de geranios y claveles reventones.
Debido a la proximidad de las fachadas en las callejas estrechas que caracterizan el barrio, estos claveles son como piropos que unas casas se dirigen a las de enfrente en un rendido homenaje de enamorados.

                                           Patio de un carmen

Pasado el zaguán de la casa nos encontramos con el patio, normalmente cuadrangular, también empedrado al estilo ya indicado, delimitado en todo su cuadrilátero por una serie de columnas, unas veces de madera otras de mármol o de piedra de Sierra Elvira, que sostienen la primera planta.
El frescor se respira nada más penetrar en el interior, sobre todo los días calurosos del estío.
Numerosas macetas de pilistras o aspidistra, plantas de hojas grandes y alargadas se refrescan y refrescan al visitante al verse salpicadas por el agua de un surtidor que situado en el centro del patio y constituido por una fuente con forma de concha de mármol blanco, deja caer el agua lánguida y sensualmente sobre la base de su pila.


Si la vista se recrea y extasía en lo que allí se percibe, no menos es el olfato que se embriaga por el olor de otras diversas plantas que cuelgan en ricos soportes de las paredes del patio. Todo es silencio y armonía.


Dejamos pasar nuestra miradas por el entorno y el lugar se va complementando con una serie de objetos que van a embellecer más la estancia: algún cartel de toros, o de Semana Santa, o del anuncio de las fiestas del Corpus Christi, algún mantón de Manila, algún gran abanico con motivos costumbristas, algún elemento de desuso de labranza….


Nada perturba aquel romántico ambiente, solamente el crepitar del agua de la fuentecilla que al romper sus gotas en la caída sobre el níveo mármol, junto con el gorjeo orquestal del canario que cuelga sobre el patio desde una de las vigas del artesonado del pasillo de la planta superior, hacen que el silencio que allí se percibe sea aún más encantador.

                          Mecedora donde el albayzinero cumple con el rito de la siesta

Poco mobiliario, a lo sumo y como pieza imprescindible, una mecedora tapizada con tela alpujarreña será el mobiliario imprescindible donde el albayzinero, habitante de esta morada, pueda cumplir con el rito indispensable de la siesta, que siempre se hace más apetecible por todos los aditamentos que en este ambiente se aúnan.

                                        Aljibe en un patio albayzinero

El agua fresca de un pipo de la Rambla, será la que a nuestro inquilino le desperezará de la morriña que le ha acompañado en su plácida siesta.
En algunos de estos patios existen aljibes que contienen agua venida de la fuente  de Aynadamar –Fuente de las Lágrimas- (Alfacar).
Algunas habitaciones o salas bajas, donde el albayzinero suele hacer vida durante los veranos calurosos de Granada, complementan el lugar.

                             Artesonado mudéjar en un carmen del Albaicín

El primer piso, normalmente único piso, está rodeado de una galería, con techumbre de madera, y con habitaciones muchas de las cuales aún conservan artesonados mudéjares.
Si abandonamos el patio, a través de un cancel salimos al huerto- jardín, donde las plantas trepadoras, la hierba buena, los rosales, los galanes de noche, los geranios, la madre selva, junto con los bojes en perfecta alineación formando pasillos estrechos dirigen nuestros pasos a glorietas, 

                                          El jardín del carmen

fuentecillas cantarinas, o bancos para reposar, meditar, o recrearse en el entorno que nos rodea, teniendo siempre este escenario como fondo la gran Sultana Alhambra, novia eterna del Albayzín.
Pasear por las noches de verano a altas horas de la madrugada por las callejas del Albayzín, cuando solo el silencio se veía quebrado por el chirriar de un grillo, o por los toques al alba de la campana de la Torre de la Vela, o por el tintineo de algún convento que llama a la oración a las monjas de clausura, es todo un  deleite,

                El perfume embriagador del interior del carmen se derrama por las paredes

acompañados por la luminosidad de una luna llena, exhalando el perfume embriagador que se percibe a través de la encalada tapia que rodea al carmen, como si fuera el estuche envolvente de este sagrado cofre, en nuestro caminar nocturno vamos sintiendo sensaciones  difícilmente de transmitir con el lenguaje escrito.

                                           Valle de Valparaiso

(He hecho alusión a la descripción de lo que es un carmen albaicinero, para que captemos la esencia de lo que estamos visitando). 
Nuestra Escuela del Ave María está formada por siete hermosos cármenes colindantes, en una extensión de un kilómetro aproximadamente, que se han tenido que ir adaptando a las exigencias de los tiempos y de las necesidades escolares.


Daría a continuación unas pinceladas sobre los pilares fundamentales de la Pedagogía Manjoniana, basados en el discurso académico que D. Andrés Manjón impartió en la Universidad de Granada, 1897, titulado: “Cualidades de una educación y cuales nos faltan”. De los dieciocho puntos que Manjón expuso en su conferencia, siempre he seleccionado  unos pocos que considero primordiales, sin restarle importancia a los restantes, para no cansar a los oyentes haciendo demasiado larga la exposición. Estos son:




1.- Pedagógía lúdica, basada en el juego


2.- Activa, por parte del alumno y del maestro.
3.- Metódica, sin método no se puede trabajar y el maestro que no lo utilice no sirve para tal, ya pudiera ser un pozo de ciencia.


4.- Naturista, desarrollada en plena Naturaleza.


5.- Como base de todos, una Pedagogía Moralizante, de valores, ya que lo más importante para Manjón es la educación.
El lema de nuestras Escuelas es: Enseñar haciendo para educar enseñando.
Todos estos puntos fueron expuestos con ejemplos, como el de los “Maestros camellos” o el del niño que en su inocencia le preguntó al escultor: ¿Cómo sabías, que dentro del enorme bloque de piedra estaba escondido el caballo?

                    Paseando por la pista de deportes, en el pasado la huerta de Torcuato

La tarde se va abriendo, en las mentes del grupo, después de escuchar esta introducción y saliendo al exterior comienza el recorrido, les hago saber que el Colegio constituido al principio por varios cármenes, siete en concreto,  por exigencias de los tiempos y del proceso evolutivo que requiere la enseñanza, se han ido transformando y donde había huertas se han hecho edificaciones, campos deportivos, y nuevas estructuras que le han quitado la esencia pura de lo que es un carmen sin dejar por ello de desprender encanto por cualquier lugar.


Todo se va apaciguando a través del recorrido por el Colegio, contemplando la belleza de cada uno de los rincones  por donde vamos pasando acompañados por las anécdotas que surgen  en los distintos lugares; despertando la sensibilidad poética, de los allí presentes, con explicaciones  que llevan aparejados ribetes idílicos, como las vendedoras de chumbos, 


la poesía del Colegio en cualquier estación del año, o la forma en que la Escuela del Ave María se duerme y despierta todos los días líricamente.

                                         Cuevas del maestro D. Enrique Amaya

Las cuevas, del maestro gitano D. Enrique Amaya, con sus recuerdos del pasado, las burras que tuvo y sus anecdotario, las explicaciones de los distintos gráficos que D. Andrés Manjón ideó para cada una de las asignaturas, e incluso participaron activamente en una clase de gramática, 

                      Sujeto, verbo y complemento: María Amparo, Amelina y Charo

darían paso a la Capilla donde pudieron contemplar la diversidad de obras pictóricas y escultóricas que la enriquecen; la trayectoria histórica desde que se construyó, los personajes que colaboraron con Manjón, D. Manuel Medina Olmos, D. Diego Ventaja Milán, y la sepultura del fundador; algunas anécdotas sobre los distintos personajes insignes que visitaron el Colegio como el Rey Alfonso XIII, Miguel de Unamuno, Andrés Segovia, Rufino Blanco, Padre Poveda, Miguel Fenollera…

                               Al pie del altar está el sepulcro de Manjón

Son las siete y media de la tarde, dando un paseo por donde se encuentra el huerto escolar y los mapas en relieve de las provincias de Granada y Andalucía pasamos al museo.


Las habitaciones íntimas de D. Andrés Manjón, despacho y dormitorio y demás elementos que utilizó: ropas, utensilios  de viaje, obras literarias escritas por él… Con la estampación en el libro de visitas, por el representante del grupo,  doña Amelina Correa Ramón, finalizaría la jornada vespertina, con las palabras de D. Andrés puestas en boca de este guía: “Tome cada uno lo que le interese, amplíen los pensadores las ideas que aquí se apuntan, perdonad si no ha sido de vuestro agrado porque ni es hábil el cocinero ni jamás se guisó a gusto de todos”.

             Doña Amelina Correa Ramón, deja estampado en el Libro de Visitas, las impresiones
                                                                               de este recorrido. 

Con la estampación en el “Libro de Visitas”, las impresiones que les ha causado al grupo este itinerario con las palabras de doña Amelina organizadora de esta visita, se dio por finalizado este recorrido, en unos de los rincones más bellos de nuestra ciudad.

Un aplauso rubricó la caída del telón de este escenario que hoy hemos vivido.
Breve entrevista a doña Amelina.


Había que seguir disfrutando de un atardecer que abocaba a la entrada de un anochecer que asomaba lentamente, mientras deshacíamos el  camino que habíamos recorrido durante una apacible tarde.


Por encima del cerro del Sol, como los niños que juegan al escondite, se divertía la luna con las nubes y parecía que nos hacías muecas, unos además con los que nos invitaba a participar en sus juegos.


Seguirían las conversaciones en una terraza del Paseo de los Tristes, atemperando nuestras gargantas, con algunos refrescos, la luna no quería perderse ni un ápice de la animada tertulia, y desde uno de los balcones de la grandiosa Torre de Comares, seguía imperturbable, anécdotas curiosas de este Paseo de y sus alrededores, algunas de ellas un poco tenebrosas.

                           La luna nos hace un guiño, asomando su esférica cabeza por las
                                                             almenas de la Torre de Comares.

Por la Carrera del Darro entre asombrados visitantes, embriagados de todo el encanto que por allí de derrama, perseguidos por una luna que no nos dejaba marchar, llegamos a la espléndida Plaza Nueva, donde las notas de músicos callejeros, se van quedando lentamente atrás esperando las dádivas de los transeúntes. Los abrazos y apretones de manos darían por finalizado este encuentro.

                La Carrera del Darro, nos va diciendo adiós, tras las huellas de nuestros pasos

Sirva este archivo como recuerdo para los que este día 1-10-2017 visitaron las Escuelas del Ave María, Casa Madre, de Granada, en una tarde otoñal cuando los árboles del bosque comienza a hacer “pucheros”, para ir transformando el vestido del estío  en el que lucirán durante todo el otoño.



P/D. Somos testigos de todo lo vivido y narrado:
Amelina Ramón Guerrero (madre). Profesora de árabe en la Universidad de Granada.
 Rafael Ramón Guerrero (tío). Catedrático de Filosofía Árabe en la Universidad Complutense.
Charo Fraga Castro (tía). Enfermera.
José María Ramón Guerrero (tío). Profesor de Latín en Instituto.
María Amparo Ballesta (tía). Profesora.
Antonio Correa Ramón (hermano). 
Soledad González (cuñada).
Alejandro Ramón Ballesta (primo).
Sila Pla Pueyo. (esposa).
Amelina Correa Ramón, organizadora de esta jornada familiar. Catedrática de Literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Granada.


                             José Medina Villalba

                  REPORTAJE FOTOGRÁFICO

AUTORES: José María Ramón Guerrero y José Medina Villalba.