jueves, 12 de julio de 2018

LA FAMILIA DE LA RAMA DE LOS MEDINA EN EL VENTORRILLO DE CÚLLAR VEGA.




¿Quiénes son los Medinas y por qué están en un ventorrillo?
A esta interrogación, quiero darle la justificación que le corresponde a través de este relato.

                                      La familia de los Medina
La mañana se presentaba con augurios y trompetas que anunciaban un día veraniego a carta cabal, haciendo gala de la vestimenta con la que se cubre cualquier jornada del estío, que ciertamente este año le ha costado trabajo hacer acto de presencia.

                                 Un lugar paradisíaco para celebrarlo

El invierno ha sido frío y lluvioso, pero para no ser menos, le ha acompañado la primavera que se puso el impermeable como abrigo y no lo ha soltado hasta hace poco.

                                Primavera lluviosa

Ha habido en éste periodo estacional, invierno, primavera y verano, en el que no hacían crédito real de sus comportamientos porque a veces parecía que estábamos en primavera, cuando realmente el compañero vestido de frío, hacía acto de presencia.


El día ocho de julio, el cielo crujía de un azul celeste y la limpieza atmosférica auguraba una jornada en la que el Sol se iba a emplear a fondo. 
-Pero, ¡señores! esto es el verano y tenemos que soportarlo nos guste o no, porque si nunca llueve a gusto de todos, tampoco las variaciones atmosféricas son del agrado de la mayoría.
                                                     Juanito 

       Sonó el móvil, una voz parsimoniosa,  tranquila, como la labor que diariamente desarrolla este Medina, -marcado con el nombre de Juanito- la de darle lustre y brillo a las prendas que usamos para vestir, y a las alfombras que al pisarlas nos hacen más agradable, el placer que marca la huella.
 Desde la otra parte del campo telefónico, me invitaba  a salir de casa para trasladarme con algunos Medinas más al punto de encuentro.


                                             El anfitrión José Pérez Medina
                                              José Gómez Medina colaborador

       Alguien tenía que dar lugar a la convergencia familiar, del árbol de los Medinas, encuentro deseado pero largamente prolongado por las circunstancias especiales que el tiempo nos depara.
Árbol que ya no es tal porque las ramas se van bifurcando y se va engrandeciendo con el entronque de otras familias, que de alguna manera lo van acrecentando; surgen otras pequeñas ramas y al final más que un árbol tenemos una gran sequoia enorme, la sequoia de los Medinas, que supera a la más grande que existe en California, la Sequoia Sempervirens.


                                                Sequoia Sempervirens

        No podían ser otros los que realizaran esta hazaña sino los Pepes, los Medinas: Gómez Medina y Pérez Medina, en la hacienda de nuestro querido Pepito, -perdón al anfitrión- porque sé que no es de su agrado este diminutivo, pero para mí siempre será aquel Pepito que con siete años estuvo en un pupitre sentado en mi Colegio cuando yo desempeñaba el papel de maestro, y con el que quiero expresarle el cariño y el afecto que siempre he sentido por su gran persona: honrado, trabajador, cabal de los pies a la cabeza, un ejemplo a imitar y al que tengo mucho que agradecer por hechos y actuaciones que ahora no vienen al caso.


                                            Preparando la celebración

Pero vayamos al quid de la cuestión, que hoy nos trae aquí, a toda la familia  Medina y agregados por razón de naturaleza bifurcadora de las familias.
Estamos los que estamos, pero faltan los muchos que debían estar, que aunque no presentes, si en la mente de cada uno de los que nos encontramos aquí.


                                                 Los Medinas que se fueron

 Si me pusiera a hacer una relación de todos los que nos dejaron  sería una larga lista, y posiblemente podría cometer el error de dejarme a alguien fuera, lo que no sería lógico, lo cierto es que todos ellos sin excepción están también ahora presentes.


                                       Otros Medinas que se marcharon


¿Por qué soy yo Medina? ¡Qué preguntas tienes, Pepe!
Porque tu padre Torcuato, bendito nombre, era Medina, sí, pero por algo más importante que por ese apellido compuesto por seis letras, por lo que encierra en valores esa palabra, que yo he recibido desde que nací, porque ser Medina y con esto no quiero menospreciar a los demás apellidos que puedan estar escuchándome ahora, encierra unos condicionamientos especiales de los que todos somos portadores y nos han hecho triunfar en la vida, esta vida que todo no son vanaglorias y triunfos, sino que también conlleva fracasos, fracturas y desilusiones, pero los Medina  nos crecemos ante la dificultad y siempre hemos sabido superar los diversos baches que se nos han presentado en nuestro caminar cotidiano.


                                                José Medina Villalba

El apellido Medina es muy antiguo y uno de los cien más frecuentes, en España hay bastantes localidades con este nombre: Medina de Pomar en Burgos, Medina de Rioseco, Medina del Campo, en Valladolid, Medina de las Torres en Badajoz, Medina Sidonia en Cádiz y en nuestro escudo familiar figura un león de gules.



No os preocupéis, no estoy aquí para hacer un estudio histórico y geográfico, sino para indicar que los Medinas hacemos honor a todo el contexto y contenido de esa palabra, tenemos todos los valores que poseen las grandes ciudades, ya que Medina es sinónimo de ciudad, arte a raudales y todo el coraje y el valor que se simboliza en el león de gules que aparece en nuestro escudo.


                                             León de gules de los Medina

      Tenemos valentía y no nos arredramos ante las dificultades, porque sabemos superarlas, somos legales y leales y siempre vamos con la verdad por delante, somos osados y llenos de coraje para emprender cualquier empresa que acometamos con la valentía que nos caracteriza, salvando dificultades salimos triunfantes, entereza y atrevimiento, y tenemos una nobleza especial, que sabemos utilizarla en los momentos precisos, somos solidarios, y cuando llega el momento y cometemos errores, porque como todo hijo de vecino, y humanos que somos, no nos ausentamos, ni volvemos la espalda, todo lo contrario damos la cara, restaurando el daño cometido pidiendo perdón por nuestros fallos y equivocaciones.



Mi padre, se vino de la fuente de los Medinas  nuestros, de los que hoy queremos honrar su memoria tanto de los que se marcharon, de los presentes y de los ausentes que por diversas razones no se encuentran aquí, y ese origen, raíz y nacimiento se encuentra en este pueblo del Marquesado llamado Lanteira.


                                             Lanteira. La Plaza del pueblo

 Ciertamente, yo no nací allí, mis relaciones tampoco han sido excesivamente asiduas pero sin embargo llevo en la sangre que corre por mis venas la grandeza que se mama en esta villa al pie de Sierra Nevada.


                                El pregón de las fiestas, 1994. Dado por José Medina Villalba

        Tuve el orgullo y la honra de dar el pregón de las fiestas de Lanteira, pregón que para mí fue el mejor regalo  que se me hizo al ofrecerme esta oportunidad de proclamar a los cuatro vientos la grandeza de Lanteira.
Lo titulé: Lanteira mis raíces. En el año 1994 tuve la honra de ser el pregonero de las fiestas patronales, en honor del Santo Cristo de las Penas.


                                          El pueblo atento al pregón

       En este manifiesto resalté las actividades culturales: representaciones teatrales, encierros y corridas de toros y procesiones durante las fiestas patronales, la Pasión del Señor,



                                            Representación de la Pasión

 cuyos actores son los propios lugareños, un verdadero lujo de representación por la calidad representativa de los distintos papeles y largos libretos que se tienen que aprender los actores, destaqué la gran figura de nuestro Obispo, D. Manuel Medina Olmos, gran colaborador del Padre Manjón, como Director de las Escuelas del Ave María.


                                         Manuel Medina Olmos

      Describí sus parajes encantadores como el Mirador del Peñón, Tajo del Toril, 


   Tajo del Toril



       la zona recreativa del Paraje del Canal, su gastronomía, tan variada y rica, el origen de la palabra Lanteira, las costumbres y tradiciones, sus molinos que, aunque como elementos petrificados en el tiempo, fueron un elemento fundamental en el pueblo, sus calles y plazas y lo que atesoran del caminar de sus habitantes, poesía dedicada a la Calle del Agua, y al Cristo de las Penas, poesía dedicada a sus tres fuentes: La del Altozano, la de la Ermita de la Torre Vieja, y la de la Plaza.


                                     Lanteira una perla en medio de la Naturaleza

Pregonera también fue en ese momento la torre de la iglesia, dicen los más viejos del lugar que oír las campanas hablar en su tañer y repicar era oír música celestial, ya estuvieras en la sierra, en la vega o en cualquier lugar.



                                                    La torre de la iglesia

Un elogio a los toros, el encierro y la corrida.



                                           El encierro de la corrida

La vuelta al seno de la madre que los vio nacer a todos aquellos que vienen de distintos puntos de la geografía española a celebrar las fiestas, y un elogio especial a la mujer lanteirana.
"Eres más bonita niña"
eres más bonita mujer lanteirana,
que la nieve en el barranco
que el clavel en la maceta,
y la azucena en el campo.
De tal forma se lleva grabada esta tierra que por la mente resuena este verso:
Yo quisiera vivir en Lanteira,
morir en Lanteira quiero,
que corre el aire más puro
y estoy más cerca del cielo.
Elogios a los que yo en aquellos momentos consideraba pregoneros, a mis padres. Torcuato Medina Baena y Josefa Villalba López, a los que les debo lo que soy y el tener mis raíces en este pueblo.
Un elogio especial al Santo Cristo de las Penas, porque ni Velázquez, ni Risueño, ni Mora, tienen en sus esculturas Cristos que se le igualen.


                                            El Santo Cristo de las Penas

(Si alguien, está interesado y quiere conocer el pregón, consulte en mi blog, con fecha: lunes 15 de abril de 2013, a través de google con el enlace: granadaluzcoloryliteratura).
No quiero cansaros más simplemente felicitar a los  organizadores que han hecho posible la celebración de esta reunión familiar, felicitarnos todos los que aquí nos encontramos, por este solemne día, y felicitar a los que se fueron que desde allá arriba estarán disfrutando con nosotros.
Un fuerte abrazo y hasta siempre.
Gracias a todos.


                                    José Medina Villalba

GREGUERÍAS FOTOGRÁFICAS O GLOSARIO A UN DÍA PARA EL RECUERDO


                               Llegaban al lugar de encuentro los primeros Medinas
                                                      Saludos  de humo de aquella que comienza a calentar, y de orza
                                           que espera enriquecer su panza con la rica sangría.



                                                                 
                                                               Va a ser un maravilloso encuentro de familias, que llevan
                                                 tiempo sin verse
                                     Siguen llegando, mientras la mesa se va vistiendo
                                      con los primeros aperitivos.

                                    El primo Pepe, el profesor filósofo, y Pilar su señora, se
                                     encargan de ir vistiendo la mesa,
                                         Siempre hay un cocinero voluntario, que se encarga
                                  de dorar la carne y de que  esté a punto, "no de caramelo" sino
                                   un asado perfecto a la parrilla.

                              Los pinchitos morunos prestos a entrar en la barbacoa
                                           Pepe, el anfitrión, le da el visto bueno a la primera
                                           tanda, recién salida del horno.
                                  La primera bandeja de sardinas asadas aparece en escena


                                ¡¡¡Vamos que esto es para hoy!!!! dice el primo Pepe.
                                               ¡Venga, que todo está muy rico!
                                             No hace falta que lo jures, se oye decir
                                              a lo lejos, "se me hace la boca agua"...

                                          Pero que no solo están los pinchitos,
                                         ¡el asado de carne está de muerte!
                                                          
                                                            Y ahora vamos con el salmorejo.Yo me lo tomo sin cuchara, 
                                               dice la prima Maruja
                                                Torcuato, ¿tú no quieres salmorejo?
                                  Pilar no para un momento abasteciendo la mesa
                                    Vamos al agua, clama Pepito al borde de la piscina.
                                        ¡Agua patos y a pasar los malos ratos!
                                              Los cuatro más antiguos del lugar
                              Juanito es extraordinario, pero sabe escaquearse muy bien.
                             Dice que lo suyo, en estos casos, es dirigir pero que trabajen otros.
                                                  José Luis, un cocinero de primera
                                     La carne hay que presentarla en condiciones, aquí
                                      está el maestro, partiéndola en pequeños trocitos
                                    Juanito en su rincón, que no lo vaya a molestar nadie.
                                  La pista deportiva espera la visita de algún valiente
                                   que no le tema al sol de justicia que está cayendo.

                                     Las aguas transparentes y cristalinas refrescan
                                          nada más mirarlas.
                                       Hay que ponerse el bañador y estar dispuesto a
                                        lanzarse al agua.
                                     La prima Maruja y Pepiqui en un mano a mano
                                          Vamos, niñas, al agua, yo la he probado y está
                                      ¡¡¡de muerte!!! por no decir ¡¡¡de pu..  madre!!!
                             La felicidad corre por el cuerpo al ver a la familia reunida
                                             Encuentros tardíos pero acertados
                                       Pepito nos anima a tomar un baño, pero siempre
                                       hay formas para justificarse. "¡Si es que no nos
                                       hemos traído el bañador!"
                                       Sí, sí, no me mires así, yo no me lo he traído.
                                               ¡Qué pena!, dice la prima Maruja, yo
                                                tampoco me lo he traido.
                                                Pues yo no sé si me bañaré, dice
                                                el filósofo, pero ya lo tengo puesto
                                                 para lo que se presente.
                                      Hay que descansar un poquito dice Pilar limpiándose
                                       el sudor de la frente. ¡Qué trabajo es trabajar, Dios mío!

                                  Yo he trabajado poco, pero también me toco la frente
                                   para que parezca que he hecho algo, dice Pepe.
                                        Pero nos queremos, y aquí está la muestra.
                                             ¡Qué, vamos al agua! Pues claro, después
                                              de tomarnos este vaso de sangría fresquita
                                       Y tú prima Maruja,  ¿te vas a bañar? yo con vestido
                                        y todo. Pues venga vamos, que la piscina nos espera.
                                             Qué rica y fresquita está, se oye decir
                                  Vamos niñas, dicen los señores que están dentro.

                                                                       Algunas se quieren llevar todo el sol que está cayendo
                                              Pepiqui, no sufras si no te puedes bañar
                                               yo te daré un masaje.
                                                   Hasta el perrito, siente envidia
                                         Y nos parecían muchas las viandas, pero
                                          el caso es que hemos dado fin a todo.
                            Mira Torcuato así de grande era el  jamón que hemos partido
                                                  Pepe, estás exagerando
                                                ¿ De verdad que era así de grande?
                                                Pues no me lo creo, lo que si me creo
                                                 lo rica y fresquita que está la sandía. 
                                        Primo, deja la cámara y tírate. Pepe, si tiro el móvil
                                    ¿quien va a contar lo maravilloso de este día?
                                               Los hombres en tertulia acuífera
                                                El anfitrión demostrando que por algo
                                                 va todos los días al gimnasio y además
                                                 es el primero, creo que él  lo abre todos
                                                 los días.

                                               "Pos no es verdad", que me está dando
                                                  envidia de que se estén bañando y yo
                                                  aquí sentada.
                                                  ¿Quien me arregla esta zapatilla?
                                       A ver, un zapatero que arregle una zapatilla

                                                  ¡Dios, mio, Virgen María!, que le arreglen
                                                    la zapatilla.
                                     Tú que crees Torcuato, ¿arreglarán la zapatilla?
                                                      Difícil lo veo

                                         Pues ya está arreglada, ha sido todo un éxito
  
                                                                           ¡Que va!  dice Juanito, la zapatilla 
                                                está peor que antes.
                                                  Aquí estoy, dice Maruja me voy a tirar
                                                  a la piscina. 
                                                   Este señor es el culpable de todo.
                                            Haces bien primo, que quede en el recuerdo
                                                    este día.
                                          Vamos,  que nos esperan para hacer una exhibición
                                            de salto en siete tiempos.
                                                   Uno. Salir del agua.
                                         Uno que no se fía mucho de lo que van a hacer
                                          Dos. Preparados para subir a los hombros
                                                Tres. ¡Aupa, vamos arriba!
                                             Cuatro. ¡Cógete bien!
                                             Cinco. Las piernas hacia atrás.
                                             Seis. ¡Adelante valiente!
                                             Siete. El salto realizado
                                         ¡Qué bien lo han hecho! ¿Os habéis dado cuenta?
                                                  Claro que lo hemos visto
                                     Toda va entrando en calma, el fuego se apaga,
                                            la gente se serena.....
                                                       Hay que cuidar a la señora...
                                              Y también al caballero
                                             Todavía queda sandía, puedes probarla
                                        ¿Qué me dices de la limonada?
                                          Los dulces, para chuparse los dedos

                                     Quien dijo que no éramos capaces de entrar en la
                                       pista deportiva. Pues aquí estamos.
                                       ¡Están locos!, la hora que es y el calor que hace,
                                       en lugar de bañarse.
                                   Aquí está Maruja, ya no se lo ha pensado más, con vestido
                                     y todo, al agua de cabeza.

                                              El primo Pepe, monitor de gimnasia rítmica

                                   El agua de la piscina toda cristalina y transparente
                                   se agita al contacto con el braceo de las señoras.
                                                        ¿Jugamos?
                                                  Échame la pelota
                                                ¡Venga, por favor!, dame la pelota


                              El celeste transparente del agua se mezcla con el rosado
                               creando un cuadro excepcional.
                                      Nada, que tengo que venir yo a por la pelota
                                            Hacerme sitio que voy para adentro, dice Toñi. 
                                                   ¡ Ahí va! Canasta seguro

                                            ¡Que horror!, dice Maruja, el caso es
                                             que no sabemos por qué.

                                        Me tomaré la última sangría, porque está
                                         tan rica. 
                                                                             Vamos , que nos vamos que esto se está acabando
                                     Pero, ¿que dice Juanito? Yo no me voy sino le tiro
                                            un bocado, dice el chucho.
                                      Alguien decía: cómo nos vamos a comer todo eso
                                       y mira por donde no queda nada.
                                                   Aquí, aquí, échame la pelota.
                                                          Toma, ahí va
                                                Tan fuerte no, más despacito



                                           ¿ Vemos la casa y descansamos un poco? 
  
                                              La tarde va cayendo


Un Medina, gracias a los medios de comunicación, entró en contacto con la fiesta familiar, desde Bangkok.


                                  La fotografía familiar del recuerdo era imprescindible
                                     Hay que reflexionar sobre esta maravillosa jornada 
                                   Qué no  nos vamos todavía, hombre. Déjame
                                    no me tires de la nariz, para decírmelo.
                               Todos hubiéramos deseado que el sol no se marchara
 
          La tristeza llega  a la hora de la despedida

Sea éste el recuerdo de un día feliz para la gran familia de los Medinas, de un pueblo que suena con letras mayúsculas con el nombre de LANTEIRA.

                                           José Medina Villalba