viernes, 14 de septiembre de 2018

QUINTO DÍA POR NORUEGA


      Día uno de julio, siete y media de la mañana, aquellos largos pasillos entremezclados, de un laberinto donde te pierdes si careces del sentido de la orientación, sienten el rodar monótono de las ruedas de las maletas que dicen adiós, porque cambian de destino. 



    El alimento corporal con un ligero desayuno bajo la atenta mirada de unos bombos de feria, más que de hotel de cuatro estrellas.





   Maletas y portadores que siguen rodando en busca de la madriguera que los tiene que transportar.



  Conversaciones mañaneras, en espera de la llegada de nuestro compañero de viaje que nos tiene que trasladar, el monstruo metálico. 



    Acomodados en el autobús, en el asiento correspondiente que se nos tiene asignado,  



recibimos el saludo de la persona que nos va a acompañar para darnos toda la información, en el recorrido turístico a vista de cristalera movible,  por esta ciudad de Bergen.



    Nuestro cicerone femenino, de nombre Grisel, de habla melódica, muy sudamericana, más pegada al hemisferio Sur, a la Argentina, que a estos lugares del Norte de Europa, usando con bastante frecuencia “la muletilla”, al hablar, de “cierto”, en lugar de esa otra “éste”, muy característica entre los argentinos, como tendrás ocasión de comprobar.


                                                 Nuestra guía Grisel
     
      De aspecto y presencia agradable, nos da las recomendaciones pertinentes.
     -Abróchense los cinturones porque esto está regulado por ley  en Noruega, y si usted no lo hace le podrá caer una multa de ciento cincuenta euros.
      Pronto se notó un rápido movimiento, y un clip armonizado salido de los asientos. 



     De agua, a estas alturas, no es que estemos hartos, pero visualmente nuestras retinas están completamente saturadas, no obstante el orgullo noruego de tener la mejor agua, (claro porque no han bebido la de “Graná”) surge de nuevo.
     -No compren agua que los van a “clavar”, se van a encontrar lugares donde beber agua en: El Mercado, Las Casitas de Colores, el barrio antiguo de Briguen, y en la Plaza, en el centro de la ciudad. Se evitarán gastarse las veinticinco coronas de una botellita y tranquilos porque no les dolerá “la barriga”, “cierto”.



       Haremos un recorrido en el autobús, y otra parte que está en obras la realizaremos a pie. Iremos hasta la Fortaleza y después hasta el barrio de Briguen.


                                                  Fortaleza
                                           Casitas de Briguen
    Como nos quedará un poquito de tiempo caminaremos hasta el centro de la ciudad.
      Nos habló extensamente de Olaf III rey de Noruega.
Olaf Haraldsson, llamado el Tranquilo​ o el Pacífico.
Olaf participó junto a su padre Harald Haardrade en la invasión a Inglaterra, pero no formó parte de la expedición que sería derrotada en la batalla del Puente Stamford en 1066, donde el rey falleció. Al año siguiente, regresó a Noruega, donde sería investido como rey junto a su hermano Magnus. La rápida muerte de Magnus en 1069 dejó a Olaf como único gobernante. 




                                             Olaf III

      El reinado que encabezó se distinguió por ser un período de paz en el país. Casó con Ingerid, la hija de Svend II, quien era un pretendiente al trono noruego.
    Olaf llevó a cabo una reorganización del ejército que se asemejaba más al modelo europeo; mejoraron las relaciones con el Papa, lo que derivó en la instalación de sedes episcopales en varios lugares de Noruega. Asimismo, se cree que Olaf fue el fundador de la ciudad de Bergen en 1070.


                                                   Olaf III
       Fue el primer monarca noruego que aprendió a leer y escribir en caracteres latinos. Su sucesor, Magnus Olavsson, era un hijo ilegítimo.
    Grisel nos fue comentando el número de visitantes que vienen todos los años a la ciudad, hoteles y cruceros alrededor de cuatrocientos. 


                                                Museo Hanseatico

    Los museos se encuentran en el centro de la ciudad, y en el trayecto pasaríamos por la biblioteca, el Salón Internacional de la música que se celebra todos los años, visto desde la montaña tiene forma de piano, Colegio Internacional para todos aquellos que vienen de fuera para vivir en Noruega, Pabellón de la Música, para la celebración de conciertos al aire libre, antiguo Ayuntamiento de la ciudad. 


                                           Templete de Byparken
                                        Estación de ferrocarril de Bergen
      Plaza y laguna que está conectada con el fiordo de la ciudad.





    Mercado del Pescado, donde se van a encontrar entre los diversos puestos, uno regentado por españoles. 




    Pasaríamos por el lugar de atraque en el puerto de catamaranes. Brigen que significa embarcadero, con las casitas de colores y por allí caminaríamos un ratito. 





    Ésta ha sido una ciudad donde los incendios hicieron mella, uno de los más grandes fue en 1702 que destruyó el noventa por ciento del centro. Las razones estaban en que las edificaciones eran todas de madera, después se han ido construyendo más sólidamente.
     Ha habido otras catástrofes como la que ocurrió en 1944, un barco holandés cargado de explosivos estalló y destruyó parte de la ciudad, además de las numerosas muertes que originó. El ancla del barco fue a parar a lo alto de la montaña.



    La mañana soleada, invitaba a pasear, bajo un cielo vestido de un azul intenso, y un sol que dejaba clavado en el asfalto la sombra oscura de nuestros cuerpos que se aferraban al suelo, como un imán que los atraía .



    El gran crucero fumando tranquilamente en su enorme pipa y dejando en el aire la estela vaporosa de un hilo vertical, que buscaba perderse por el espacio. Todas estas sensaciones eras las primeras inyecciones que daban energía a nuestros ánimos, recién arrancados de los brazos de Morfeo.



      En Bergen, esta pequeña y gran ciudad al mismo tiempo, pequeña en dimensiones pero rica en valores artísticos, vamos a echar de menos la inmensidad de paisajes vividos en las jornadas anteriores, el verde continuo mezclado con los amarillos y aunque el agua no va a faltar, pero ningún punto de comparación con los ríos, lagos y cascadas que hasta ahora nos han acompañado.  Sin embargo la montaña completamente llena de aceituno intenso se ha dejado caer para bañase en la aguas del puerto. 





    Anclados había toda clase de barcos, desde los monstruosos cruceros, pasando por los ferrys, y mercantiles; la resonancia  de alguna sirena que parte o que llega, deja en el aire un sonido sordo, como salido de las profundidades de una caverna, a veces de angustia, y otras de regocijo, me recuerda aquella película portuaria en blanco y negro, protagonizada por Marlon Brandon, “La Ley del Silencio”· 


                                   La Ley del Silencio. Protagonista: Marlon Brando

       Grisel, desde un lugar del muelle nos va a ir informando de las distintas edificaciones que desde allí se observan, el Ayuntamiento con siete plantas que dio origen a una polémica entre los habitantes de la ciudad cuando estaba en construcción, porque venía a romper con el entorno, con un contenido ampliamente medieval, de ahí el adoquinado de la ciudad, aquella fortaleza que se ve al fondo y que fue realizada para el asentamiento de los reyes, hasta el año 1260 que dejó de ser residencia real, la torre que se ve contigua cubierta por un plástico azul fue construida entre los años 1241 y 1261 por el rey Haakon I que la hizo para el casamiento de su hijo como una señal de fausto y arrogancia de poder.


                          Ayuntamiento de Bergen, irónicamente le llaman la octava montaña de Bergen
    
       Construir en piedra era un privilegio solo y exclusivo  de los reyes y si querías hacer una construcción de este tipo, tenías que tener el permiso del rey, esta es la razón de la cantidad de incendios que hubo en la ciudad.  



   La ciudad está rodeada por siete oteros, si Roma está cercada por siete colinas, el dramaturgo Ludvig Holberg, le puso el nombre de las siete colinas de Bergen.


                                       Al fonfo la más alta de las colinas de Bergen
     La más alta de las colinas tiene 645 metros.  


                                                                                                   Teleférico para subir a la colina



   Nuestras sombras sigilosas, producto de un Sol radiante que proyecta nuestra imagen sobre el suelo, con ánimo de perpetuar nuestra estancia en un lugar que, ha marcado un espacio de nuestro tiempo, a las nueve y media de la mañana, en esta ciudad con sabor medieval. 



     Había que seguir explorando todo el derroche de monumentalidad e historia que contiene esta metrópoli; nuestra guía, mientas caminábamos llevados en andas por el impulso de un combustible, nos fue informando.
     Los incendios que dieron al traste en más de una ocasión con la urbe, obligaron a establecer en determinados lugares amplios espacios entre las casas, construyendo  edificios de piedra, llamados cortafuegos. 



   A usted, a mí, y a todos los que ponemos a disposición de los contenedores de basura nuestros despojos, cuántas veces hemos tenido que soportar el olor nauseabundo, que sale como un monstruo arrollador impregnando nuestra pituitaria, de esos pequeños almacenes que engullen diariamente nuestras inmundicias fétidas y repulsivas.
    No digamos nada de aquellas ocasiones en las que los montones se acumulan, los animalejos de largo rabo y enormes bigotes hacen de las suyas, y las bolsas permanecen en montones que crecen por días, debido a la huelga de los señores que tienen diariamente retirarlas. 



    Noruega está considerada como la ciudad inteligente del reciclado de la basura, existen unos contenedores donde el noruego deposita los desperdicios; previamente abiertos con una llave, que cada vecino posee, los contenedores están conectados con una red de tuberías subterráneas, de siete mil quinientos metros, que van a actuar como turbinas, una aspiradora que la  succiona  a una velocidad de setenta kilómetros por hora, y la traslada fuera de la ciudad donde se hace el reciclaje, la mitad se convierta en energía, se traslada a la ciudad  y la otra mitad se transporta a Suecia. 



      Una frase muy repetida, pero al mismo tiempo interesante, surge cuando pasamos por delante de una tienda, donde se vende la mejor ropa para la lluvia, el eslogan que ha tomado cuerpo de naturaleza y que ya conocemos es que en, “Noruega no existe el mal tiempo, sino la mala ropa”. 


                                          En Noruega no existe mal tiempo.....

     Todos los años se celebra un campeonato por las montañas, las familias tienen que recorrer treinta y cinco kilómetros.
    Pasamos por delante del Palacio de Justicia,  


                                             Palacio de Justicia

y las Virtudes Cardinales salen a la palestra, aunque parece que, hasta la misma guía, ignora una de ellas cuando la quiere sustituir por la inteligencia.
    Una voz tajante aclaró la situación: Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza, son las Virtudes Cardinales, y un silencio inundó el habitáculo.
 El Teatro Nacional es el primer teatro de Bergen.


                                                Teatro Nacional 
   El primer teatro nacional de Bergen data de 1850, se fundó para promocionar el trabajo de los dramaturgos noruegos, es en 1909 cuando se trasladó al monumental edificio actual, diseñado por Einar Oscar Schou, y que tuvo que ser ampliado dadas sus pequeñas dimensiones.
   La reforma de 2001 le devolvió su esplendor primitivo ya que fue destruido en la segunda guerra mundial, tiene tres salas y se representan más de veinte producciones anuales de distintas disciplinas. 



                                           Teatro Nacional de Bergen

      La estatua´que hay delante del teatro está dedicada a Henrik Ibsen.
    Casa de muñecas es una obra dramática de Henrik Ibsen. Su obra teatral se estrenó el 21 de diciembre de 1879 en el Det Kongelige Teater de Copenhague.



Casa de muñecas fue escrita dos años después de Las columnas de la sociedad y fue la primera obra dramática de Ibsen que causó sensación. En la actualidad es quizá su obra más famosa y su lectura es obligatoria en muchas escuelas y universidades. Cuando Casa de muñecas se publicó, generó gran controversia, ya que critica fuertemente las normas matrimoniales del siglo XIX. Aunque Ibsen negó que su obra fuera feminista, es considerada por muchos críticos como la primera verdadera obra teatral feminista. 




      Bergen a pesar de estar considerada como la segunda gran ciudad de Noruega, está completamente asequible a cualquiera que no se aprecie de ser un gran andarín y siempre, o casi siempre, venimos a encontrarnos con su puerto, como el imán que atrae a los que llegan aquí, plagado del colorido y la luminosidad que inunda desde los veleros, yates, hasta los grandes y gigantescos cruceros. 





    Pasaríamos por la zona donde reside el gremio universitario y las posibilidades  de acceder a la Universidad Pública, la enseñanza es totalmente gratuita. El que quiere estudiar puede. 


                                         Universidad de Bergen
        Los campos universitarios están repartidos por toda la ciudad, que tiene siete Facultades.  El cine, una iglesia neoclásica luterana, la Iglesia de San Pablo única iglesia católica, luteranos, católicos, islámicos y otra religiones, son las que conviven por aquí.


                                                        Iglesia de San Pablo

         La mano de obra que se utiliza aquí procede de Polonia, gente muy trabajadora, una mano de obra más económica. (En todos lados se suele explotar al obrero).
    Llegamos de nuevo al centro, y apreciamos el nuevo Ayuntamiento con sus catorce pisos. La estatua dedicada a los vikingos y a sus famosos cuernos, sirvieron para dejar un poco de humor y alguna carcajada.




    Un enorme barco velero, construido por la marina mercante alemana en el año 1914, dejaría una exclamación en el aire al observarlo, y las casas de Bryggen enarbolando sus coloridos, catalogadas entre las diez más famosas del mundo y reconocidas como Patrimonio de la Humanidad.




      Mientas continuamos navegando, no por mar sino por tierra, Grisel nos sigue hablando de Bergen una ciudad industrial con oficinas internacionales, un museo de la pesca 


                                                Museo de la pesca

 y entre todas las casas, la más pequeña que mide veintinueve metros cuadrados donde vivió en el siglo XVIII un señor con sus cuatro hijos. 


                                            La casa más pequeña

        Las casas, muy pegadas las unas a las otras causa principal de los incendios, con sus ventanales enormes, desprovistas de cortinas para aprovechar al máximo la luz solar ya que en invierno desparece, y a las tres de la tarde ya es de noche, y si nos vamos al norte de Noruega solamente tienen una hora de luz al día. 

                                          Noche en el norte de Noruega
   
       Llegamos en nuestro caminar al fiordo de Bergen, los fiordos suelen estar rodeados de montañas, éste carece de colinas pero es muy profundo, los salmones que se crían aquí al disfrutar de las aguas entre saladas y agua fresca, tienen una carne muy sabrosa y suave.  
    Los grandes cruceros suelen estar a la puerta de las casas de los habitantes de Bergen.



     Antes de llegar al final de este paseo mañanero nos encontramos con una iglesia medieval construida entre los años 1130 y 1140, se llama Santa María, fue católica y actualmente luterana y posee imágenes en su interior. 






    El autobús después de este recorrido por la ciudad en una mañana espléndida, hizo la parada correspondiente para estirar las piernas y caminar un poquito.
      El sonido de las campanas es el lenguaje de bronce que deja en el aire el clamor de un instrumento solitario, perdido en lo alto de una torre, y que quiere dejarse sentir ante una muchedumbre que continuamente pasa por debajo escuchándolas, pero con  indiferencia absoluta. 



     Hoy nos ha visto llegar a este grupo de granadinos, eran las once y media de la mañana, y su voz clamorosa me ha hecho recapacitar. Me ha recordado el tañer lastimero cuando doblan porque un amigo nos dejó, el toque misterioso de nuestra Campana de la Vela, en las madrugadas cuando el sueño ha hecho presa en mi cuerpo,


                                                 Campana de la Vela
 o la locura de las campanas de nuestra Catedral en Granada, cuando en la fiesta solemne del Corpus Crhisti,  la más gorda, puesto que forman una familia, con su voz ronca, impone el ritmo de las demás. 


                                          Campanas de la Catedral de Granada 
       Si alguna vez las campanas enmudecieran qué tristeza en el aire, que  silencio en las iglesias, hasta las palomas echarían de menos su sinfonía que les hace emprender el vuelo.
     Las tumbas, en ese silencio impenetrable, establecen un contacto directo con el sigilo misterioso, que continuamente se cierne sobre ellas.





    En el interior, contemplando tanta obra artística con la que se encuentra enriquecida, acompañada por la música  de un órgano, que invita al recogimiento, no podemos por menos arrebatarle su encanto para llevárnoslo en nuestra filmadora, convertida en un film. Mientras unos meditan otros tiritan de emoción.










      Había que partir hacia otros lugares donde la religiosidad quedara en su sitio y nuestro ánimo cambiara de rumbo, la sonrisa de algún miembro del grupo indicaba el grado de satisfacción que se poseía. 



     Otros aprovechan para dejar plasmada su figura ante el bronce, verde esmeralda de personajes ilustres de Bergen.



     Con paso marcial, como la escuadra de gastadores de un desfile militar, nuestra guía enarbolando la bandera de Noruega, toda arrogante y orgullosa, dirige la marcha de este escuadrón.  



  Grisel, como la profesora que conduce a un grupo de parvulitos, dejando sus expresiones de una forma muy pedagógica y elegante, para no querer molestar e importunar a nadie, nos va a dar una lección de cómo hay que cruzar una calle y mucho cuidado, chicos, con ese que nos mira, y de pronto se pone rojo, porque se le suben los colores a la cara, otras veces nos guiña y se sitúa en color calabaza y mucho cuidadín cuando se coloca en verde y nos da paso.
     -¿Quieres comprobarlo? Pues abre este vídeo y aprende la lección, querido lector, que a veces se nos olvida y pasamos cuando nos da “la real de la gana”. 





    Las once y media de la mañana, caminamos en dirección a la fortaleza de Bergenhus,  más que para visitarla, hacer una breve parada en busca de un lugar donde, aunque haya que ponerse en fila, poder darle salida a los líquidos del cuerpo que también tienen sus exigencias. 








                                            En la Fortaleza de Bergenhus

         Cada cual va a emplear su tiempo en lo que más le satisfaga al cuerpo o al alma, unos conversan, otros contemplan, algunos meditan, e incluso se le da salida explosiva a la risa como una expresión de alegría y felicidad, 



 bajo un cielo azul que es el color de la sangre de la sensibilidad, en esa opacidad de la forma, transformando la Naturaleza en artificio, es un canto entre la realidad diaria y todo lo que estos días nos están deparando. 





    Los  cuerpos rendidos y el pensamiento saturado de lo tanto percibido. 



       Pasar por la fortaleza, simplemente para desaguar o descansar un poco, no era suficiente, habría que completarlo con algo de historia.
      El término más correcto para referirse a Bergenhus es el de Castillo de Bergenhus ya que fue la residencia del rey y el centro de administración cuando Bergen era la capital de Noruega.
La fortaleza contiene edificios que datan de 1240, aunque hay construcciones posteriores a la Segunda Guerra Mundial, y la mayoría del área cerrada data del siglo XIX.
Las instalaciones de la fortaleza abarcan el área entre Koengen, al este, Bradbenken, al sur, Festningskaien al oeste y Bontelabo,al norte. 




                                       Fortaleza de Bergenhus
      Nuestros pasos se dirigen hacia el poblado de Brigen, que significa embarcadero, dirigidos por nuestra capitana que enarbolando su bandera y con la arrogancia y prestancia con la que se manifiesta subida en un podio, nos va a declamar toda la trayectoria histórica de este lugar.



   Aquí se estableció la liga ansiática formado por un grupo de alemanes que se dedicaban a la comercialización del bacalao, cuyo secado lo hacían cubriéndolo de sal sobre la piedra, y permaneciendo tres meses para su secado, o bien colgado a la orilla  del mar. Una vez secado su duración para el consumo era de quince años.



      Normas, reglamentos, formas de vida, jóvenes de dieciséis y diecisiete años como aprendices, y dificultades que tenían que soportar,  las mujeres sonrientes que cubrían las exigencias de esta población masculina, la Peste Negra, el famoso aceite de hígado de bacalao, 





 con sus propiedades de vitaminas, proteínas, que toman desde que nacen hasta que se mueren, los crueles rituales que realizaban para poner a prueba la fortaleza de los jóvenes, así como los azotes de la lepra, pero siempre Bergen ha surgido de sus cenizas como el Ave Fenix, todo esto y mucho más fue ampliamente puesto a nuestra disposición para después dar paso a recorrer las calles de este poblado donde la madera es el elemento fundamental de todas las casas. 













   Un gigantesco bacalao construido en madera, daría paso a refrendar todo lo dicho por Grisel, y lugar para dejar la impronta de nuestras figuras en una instantánea como recuerdo. 





      Mateo, después de todo lo visto y escuchado nos da las órdenes precisas a seguir hasta la hora del almuerzo, así es que, sin perder tiempo, nos fuimos deleitando en las casitas de colores de Brigen. 







      Parecen gigantes de feria de los que en la Pública de Granada, con motivo de los preliminares de las fiestas del Corpus recorren la ciudad, estos gigantones de Brigen, están estáticos mirando  eternamente al puerto dando una nota de color que es una verdadera policromía,  blanco, rosa, naranja, negro, marrón violeta, conjuntado con el color del tejado es una verdadera explosión de pigmentos fijos, construyendo un espectro de color que se podría hermanar con cualquiera de los arcos iris que cubren el firmamento en estas latitudes. 





       En nuestro caminar, las casas de colores se van quedando atrás, el airecillo que viene del puerto nos anima a seguir caminando pero sobre todo las impresiones que espontáneamente nos comenta nuestro doctor el señor Pepe Álvarez, siempre con buen talante y la sonrisa como primera tarjeta de presentación, acompañado por la de su esposa Encarnita,  nos recuerdan que no nos vamos de vacío, sino que nos estamos cargando de adrenalina. 



    -¿Qué decir del mercado?
    -Un derroche de todo tipo de alimentos, donde no solo se recrea la vista, sino también el gusto y haciendo provisiones de la estrella de estos lugares el salmón, que al vacío algunas señoras se llevan para España,  adquirido en el puesto de unos españoles. 










      - Sonidos de instrumentos musicales llegan a nuestros oídos, y como es natural había que acercarse para ver cómo llegan las diversas bandas con sus majorettes, elegantes, luciendo sus atuendos e incluso, alguna de ellas, haciendo exhibiciones con el bastón de mando, portando el blasón de su bandera representativa, aludiendo a su procedencia.









 No había que perderse el momento y nuestras cámaras hicieron acopio de todo lo que sucedía.



     - ¿Qué pasa? Dice la jovencita mayoret, al verse enfocada, por la que se quiere llevar su imagen, lanza al aire su bastón dando con él en el suelo, en lugar de en su mano. Pero no hay problema, ella toda arrogante no solo quiere lucir su traje rojo, botas blancas y elegante sombrero, sino que  en la segunda repetición, bajo el asombro de los que contemplábamos del difícil ejercicio, salió victoriosa.




    Muy cerca del lugar, junto al puerto, percibiendo el olor de la marisma, que sabe a sal, al bullicio de la gente, a sonidos de sirenas que se pierden en el aire, a atracción de propios y extraños, con las jarras de cerveza en la mano había que brindar por el éxito de este viaje. 



    Bajo la mirada de los comensales que desean formar parte de otras muchas fotos que se guardan en la cámara, para volcarlas después en el archivo, cada cual opta por la postura más cómoda porque tienen la certeza, que éste reportero sabrá seleccionar aquellas que sean del agrado, para poder recordarlas en un futuro. 









     La terraza, sumamente acogedora, bajo una carpa roja, saboreado el exquisito salmón, bajo la atenta mirada de las gaviotas que como las enormes aspas de un ventilador, realizaban sus vuelos oteando alguna migaja que se pueda caer de las mesas, teniendo como decorado los yates de lujo anclados, las casas de colores de Brigen al fondo como espectadoras de lujo, abrigadas por el verdor de la montaña, y por techo de este escenario un cielo al que no le cabía más intensidad de azul. 







          La batería se queja de que está realizando una gran misión, me dice:
   -¿Te puedes permitir el lujo de sacar tanto reportaje, y no has tenido el detalle de mostrarme, ni hablar de mi? 
    Ella es mi gran ayudante, y su labor es muy importante para mi trabajo, no tengo más remedio que darle las gracias.



     Después de un agradable almuerzo, compartido con la amistad, sabroso alimento del espíritu, y los continuos saludos de las gaviotas que, a hurtadillas, han querido raptar las migajas que se caían de las mesas, agradable compañía pero algo inquietante, porque no te puedes fiar de los aleteos de estos habitante perennes de la casa que los cobija el mar.
      Siendo las 14:52, tomamos nuestro cuerpo portador de viaje para continuar explorando nuevos terrenos y mares en esta maravillosa  aventura. 

    Introducirse por una madriguera, aunque esté perfectamente iluminada,  cual hurones enlatados dentro de una caja con ruedas, no es muy atractivo, pero por suerte o desgracia, serán bastantes los cubiles subterráneos que tendremos que atravesar, incluso por debajo del mar.
        -¿Por debajo del mar, dice?
      - Sí, querido lector, por debajo de las aguas de estos mares de Noruega.




     Recibida toda la información por parte de nuestro guía, seguimos contemplando las escenas que nos depara la gran pantalla de la Naturaleza,  como un film sobre una enorme pantalla nos deja el paisaje, las casas próximas a nuestro recorrido, los monolitos de piedra, perfectamente alineados indicando que allí yacen los que en otros tiempos hicieron su historia y la de Noruega y que sus descendientes los tienen muy cerquita, para recordarles continuamente cuando se asomen a la ventana, y que ellos también pueden seguir engrandeciendo a su nación. 



           -¡Jesús, Dios mío!  Se oye decir, con voz apagada y profunda.
Nuestro chofer que parece haber captado el mensaje, ni corto ni perezoso, se sale de la carretera y nos mete dentro del dormitorio.
-         ¿De qué dormitorio, señor escritor?
-         Pues querido lector de éste, cementerio significa dormitorio, por si no lo sabía. 



En otras ocasiones, nuestro piloto para refrescarnos la memoria, por si no nos habíamos enterado de que el verde es el color que se coloca a la cabeza en este país, nos pone no solo a que nos empapemos de las pigmentaciones, sino que quiere que nos las comamos. Él es el primero en dar ejemplo.


                                   Nuestro conductor está rumiando el seto de la carretera
     Hay momentos que las imágenes hacen la mejor lectura que penetra por la ventana de nuestras pupilas. Pues dejemos a la vista actuar, y a los dedos de teclear. 



Si has tenido la curiosidad de contemplar el vídeo, no sé si te has percatado del balanceo del vehículo, es la enorme boca de cincuenta otras tantas, que juntas forman una sola unidad, vamos devorando todo lo que se no pone por delante.
Hemos llegado al Fiordo de Os.



      Nos hemos tragado una distancia de treinta y cuatro kilómetros, se nos indica que será las cuatro de la tarde la hora del embarque, tiempo que emplearemos para seguir atrapando todo lo que se nos depare. 


 El ferry en la distancia ya nos parecía grandioso. 





Un patito blanco se desplaza por las tranquilas aguas de la zona de embarque, dejando la blanca cola prolongarse, mientras su elegante figura se sumerge en las cristalinas aguas que apaciblemente dormitan. 





Una enorme bocana se nos abre como marquesina para penetrar en el interior de esta enorme “ballena”, la contemplo desde la barandilla del embarcadero mientras comento, con mi amigo Pepe Pérez Urda, que la hora de embarcar se aproxima. 






Constituyendo uno de los alimentos que va a devorar nuestro ballenato, con cierto recelo, penetramos en el interior, allí se fueron colocando en aquel enorme sótano, en perfecta formación, los diversos autobuses en los que íbamos a hacer la travesía.





Desde la parte alta de nuestro barco, varios macizos a modo de islotes, yo día de enorme cocodrilos, nos están esperando para poder pasar a través de ellos. 





Cada cual eligió el lugar más apropiado, uno sentados, otros deambulando de acá para allá, algunos con la sonrisa a flor de piel, pero todos deseosos de llevarse todo lo que surja en cualquier momento, por que el hambre por satisfacer nuestra afectividad no tiene hartura. 





Sorpresas, ¡por supuesto que las habría!
Nuestro barco ha dejado de caminar a la velocidad que le marca el viento, ha comenzado a navega muy lento, se va aproximando a la orilla como el que desea coger algo sin formar el menor ruido posible, el pasaje se ha percatado y se aproxima a los lugares más idóneos, para contemplar el espectáculo. 
-¡Hay cierto recelo!
-¿Iremos a encallar? 





La marcha se ha aminorado, algo extraño está ocurriendo.
Estamos próximo a la ribera y ante nuestro ojos unos animalitos, ermitaños que habitan en la falda de la montaña, suben y bajan por vericuetos ansiosos de ser los protagonistas principales de una especie de teatro al aire libre, donde las butacas para los espectadores están en el agua, y los actores han salido de sus camerinos para comenzar la función. 





Ya estamos casi tocando tierra, el pasaje ha tendido una rampa y podríamos ser nosotros mismos los que realizáramos la función. 



Son unos magníficos escaladores, podríamos decir, equilibrista de un circo cuya carpa es el cielo y el escenario la roca de la montaña al desnudo. 



Saben cuál es el lugar exacto donde colocarse, para recibir el premio a su osadía y demostración circense para júbilo de los espectadores; unos trozos de pan, permítaseme decir, mendrugos, son arrojados con precisión milimétrica, como alimento de estos cuadrúpedos, mientras los aguiluchos graznan en las alturas. 



Estábamos emocionados de ver como recibían el alimento, e incluso la actuación de las gaviotas que ávidas por coger algo de lo que se les arrojaba deambulaban esperando el momento propicio.
Comentarios no faltaban entre los espectadores:
-¡Están lustrosas estas cabras para estar solitarias!
-Seguro que comerán varias veces al día, porque este numerito, de divertimento para los visitantes, se repetirá a lo largo de la jornada, por este barco y por otros que lo tendrán incluido en su repertorio.  



Un intento de aplauso protagonizado por el contramaestre, que no fue acompañado por el público, dio por finalizada la función, mientras la sirena del barco, con su característico sonido, se iba despegando del escenario para buscar su ruta a pleno mar abierto, y nuestras cabritas inclinaban la cabeza, agradeciendo al público y a los alimentos recibidos. 





Continuábamos navegando sorteando los verdes islotes que nos salían al encuentro, 



contemplando un celeste del cielo hermanado con un azul intenso del mar que se le rinde a sus pies. 





El viento también tiene su lenguaje especial, y habla de diversas maneras, a veces es delicado y agradable, acariciándonos el rostro, pero otras, porque cree que le estamos violando su espacio arrecia, y los cabellos se erizan protestones ondeando, las faldas de las señoras se bambolean, los caballeros tienen que apretarse los sombreros, y hay que abrigarse un poco más, sino queremos pagar las consecuencias.











Hasta las aguas se sienten molestas y dejan unos destellos luminosos que brillan con más intensidad que en otras ocasiones. 





Ancho y con gran amplitud es el fiordo, y en consonancia, nuestro navegador holgado como él solo, va dejando una enorme estela de espuma blanca, con encajes de hilo azul, como la larga y extensa cola de una novia camino del altar.





Mientas unos dormitan, otros discuten, alguna medita, alguien pasea por la cubierta del barco, respirando el aire con lenguaje de viento, con una sensación de libertad como el que, en cierto modo, nos fustiga.  










Recorrer el barco de babor a estribor, de proa a popa me recuerda el brindis del marinero:
De babor a estribor
de la proa a la popa
de la quilla a la perilla
al centro y adentro. 




El amplio fiordo se ha ido estrechando, hasta convertirse en uno que nos va a permitir desembarcar, ha llegado el momento de dejarlo para tomar nuestro compañero de calzado de yantas de goma y continuar nuestro viaje.



Vamos camino de otro fiordo, tenemos que recorrer ciento ocho kilómetros y tardaremos aproximadamente una hora y media. Nuestros cuerpos tendrán que soportar cinco horas de viaje para recorrer unos doscientos diez kilómetros.
Algunas notas de humor y de jolgorio  hacen más ameno el rodaje,



 aunque en algún momento para los futboleros decepción en el mundial, España al borde del abismo.  



Nuestro caminar se dirige al Fiordo de Lysefjord, donde unos subirán a las alturas y otros desde abajo contemplaremos el Preikestolem, pero ese escenario sería al día siguiente.



Más todo no iba a ser risas, jolgorio y diversión una noticia triste y muy desagradable llegó en aquellos momentos, nuestra querida Presidenta Laly, ha tomado rumbo a otro fiordo, el fiordo de la eternidad, dejándonos un gran vacío a todos los que durante mucho tiempo hemos convivido con ella. Persona entregada en cuerpo y alma por esta asociación que siempre tuvo la sonrisa en su rostro, que jamás desfalleció y que hizo agradables siempre los viajes con su presencia. Un minuto de silencio y un recuerdo para Laly que ha marcado una trayectoria difícil de igualar. 





Nuestra madriguera por donde vamos a pasar ahora, nos demuestra la capacidad humana al construir un túnel debajo del mar.
-¿Debajo del mar? 



-Sí, querido lector, y si te apetece  atravesarlo conmigo, no tienes que hacer nada más que pulsar el siguiente vídeo. 
-Pero, ¿y si se hunde y nos ahogamos?
-Anda no tengas miedo, si solo estás leyendo y tranquilamente sentado en la butaca.
- Es que estoy tan metido en el viaje que me creía que iba a suceder de verdad.



Era uno de julio, domingo, las 18.23, la tarde agradable, habíamos sentido la experiencia de haber estado bajo el mar durante más de cinco minutos, el sol nos acompañaba sobre un mar que parecía un lago de fuego y en la distancia percibíamos lo que nos esperaba, una larga cadena de vehículos caminando lentamente hasta poder llegar a conseguir el ferry que nos trasladaría. 



Había una especie de espejismo y por el gran cristal desde donde se contempla en panorámica, a modo de una pantalla de cinemascop, una luz tenue se deslizaba y podíamos contemplar el lento caminar de la caravana que para mayor inri nos tocó delante una caravana de verdad, de las que ruedan por las carreteras, auténtica de hacer camping. 





En este lento caminar, Mateo fue dando todas las explicaciones sobre las próximas horas relacionadas con el siguiente día, y la aventura del famoso Preikestolem en el Fiordo de Lyse, que para un número reducido de personas era una gran ilusión, subir al famoso Púlpito. 



Existe un cierto nerviosismo porque el último ferry parte a las 20.30 y algunos listillos no están respetando la cola y se aventuran a pasar delante.
 Mientras tanto, nuestro lazarillo, intenta poner una nota de tranquilidad explicando los colores rojo y blanco en las viviendas noruegas, con distinto significado en la ciudad y en el campo, así como el simbolismo de los colores, blanco, azul y rojo en la bandera Noruega. 



Vamos camino de Stavanger,
Stavanger es una ciudad portuaria y municipio del sudoeste de Noruega, perteneciente a la provincia de Rogaland, de la que es capital. Es la cuarta ciudad del país por su población con 132102 habitantes según el censo de 2015 detrás de Oslo, Bergen y Trondheim y es el centro de la tercera aglomeración noruega. Es la capital noruega del petróleo. Las actividades tradicionales de Stavanger son el transporte marítimo, la construcción naval y la industria conservera, aunque esta última ha perdido importancia con el paso de los años. 





Nos sigue hablando de los vikingos, que aparte de ser unos grandes guerreros, saqueadores brutales, es la idea que se tiene de ellos, pero a pesar de este concepto, eran unos buenos mercaderes, y sobre todo muy buenos navegantes. La agricultura era en aquellos tiempos, la base fundamental de la que vivían, pero estas tierras son pobres y esto les hizo salir a la aventura, a buscar tierras más fértiles.  Inventaron una brújula solar que les indicaba el Este y el Oeste, de esta manera pudieron navegar hacia el Oeste, llegando al  norte de Escocia, Inglaterra, Irlanda, Islandia, Groenlandia y norte del Canadá.



Los vikingos de Dinamarca fueron más al sur de Inglaterra y hacia Francia, incluso España que en aquellos tiempos estaba bajo la dominación musulmana. Saquearon las Repúblicas Bálticas, llegaron a Ucrania, Rusia y fundaron Kiev, tenía una tecnología náutica muy avanzada. Las embarcaciones eran muy ligeras tenían capacidad para cincuenta hombres y las podían trasladar fácilmente por tierra.



Mientras Mateo nos contaba toda esta serie de historias e incluso de aventuras, la caravana iba avanzando y nos aproximábamos al embarcadero. 



Después de hora y media de caminar lentamente hemos conseguido entrar en el ferry. 



Nuestro primer paseo fue explorarlo, así que con cámara en mano nos dimos una vuelta y me encontré al  doctor algo pensativo echado sobre la  barra, él que entiende bastante de enfermedades, pero quizás desconozca la que no es tan fácil de curar, la costumbre, por suerte estos días no nos ha invadido porque no ha habido tiempo de acostumbrarse a nada. 





Había que seguir explorando el exterior, nuestro barco se desplazaba sobre las agua de un mar inmenso con un color ultramar intenso, las orillas lejanas, las casitas como pequeños puntitos perdidos y un horizonte formado por una línea casi imperceptible de montañitas que se hilvanaba con un cielo de azul degradado.    


Tal era la amplitud que yo dudaba de que aquello pudiera ser un fiordo. 



La bodega cargada de coches, camiones, autocares y algunos pasajeros echados en la barandilla, aspirando el aire puro, contemplando el paisaje, mientras otros deleitan el paladar con un café. 





El Sol dejaba una estela blanquecina sobre la superficie del agua, un Sol dueño de la mitología de los dioses, un Sol que no conoce la noche, un Sol grandioso, un Sol que no se acuesta, un Sol que no deja de alumbrar, pero que cabe en una sola sílaba, el que hace que veamos las cosas de colores por la luz que nos da, el horizonte lo llama para arroparlo con las oscuras sábanas de la noche, pero él no le hace caso.



Un sol que se rompía en el mar, y dejaba una parte estrellarse sobre la cristalera del camarote, libando la superficie de una mesa, mientras acariciaba mis espaldas y se escondía por la parte de mi rostro, para paladear la superficie de la mesa y escaparse silencioso haciendo mutis por el foro.



Había que encontrar la instantánea más propicia, para dejarla plasmada, en nuestra retina. Aquello ocasionó una ocupación de tiempo, que nos desligó del grupo  que ya nos esperaban impacientes en el autocar para emprender rumbo a nuestro destino.



La paleta de colores es inagotable: verdes, en toda su gama, en las inmensas praderas, blancos, rojos, grises, en las casitas desperdigadas pastando como ovejitas, al mismo tiempo que lo hacen realmente estos animales, 



  violetas, azules, de un mar y un cielo que se funden, y la sombra de nuestro vehículo, adelantándose ávida por llegar antes, meciéndonos en un vaivén continuo. Nuevas y largas guaridas,  alguna de ellas por debajo del mar. 



Hay quien comenta, para darle más emoción al momento que ha visto filtraciones de agua, a lo que otro bromeando le contesta.



-Pues a mí me ha caído una gota en la cara y estaba salada. 









Por fin llegamos a Stavanger, aterrizamos en nuestro nuevo hotel, ESCANDIC STAVANGER CITY, son en estos momentos las 21.10. 







Cena y a descansar. Hemos dado término a un día delicioso de fiordos y paisajes, el cuerpo algo cansado y el espíritu con la mochila bien cargada de almacenar tanta belleza.
-¿Tendrá espacio para seguir atesorando tanta grandeza?
Creo que habrá que hacer un esfuerzo, y apretar el macuto para seguir cargando. 
Vamos a por el sexto día.
                           
                          José Medina Villalba


                                        REPORTAJE FOTOGRÁFICO



  

  




  




  




  






  


  





  



  






  


 


  

   






































                                                  José Medina Villalba










 











































































































 










5 comentarios:

  1. amigo Pepe: Este reportaje que acabo de ver y disfrutar, confirman esa frase tan conocida, de que no hay quinto malo, a partir de ahora habrá que convertirla en casi un dogma,
    la comida enlatada o envasáda al vacío de Noruega, que comprasteis en el puesto del mercado regentado por españoles, o en cualquier otro lugar, que sirven para alimentar el cuerpo. se ha visto completada con otro tipo de comida, que alimentan el espíritu, completando así el circuito vital que toda persona necesita para vivir como organismo provisto de cuerpo y alma, sin por mi parte de más importancia a uno que a otro; en el caso que nos ocupa, nuestro amigo Pepe, se ha encargado de proporcionar ese alimento espiritual que toda persona precisa para seguir adelante; gran responsabilidad amigo pepe te has adjudicado, pero para ti no supone ni ha supuesto un cargo ni una obligación,sino un placer y un gozo ocupar tu tiempo y tu trabajo en repartir ilusión por la vida, valorar la amistad, compartir con los demás tu propia vida, tu forma de enfocar las experiencias vitales y todo ello expresado con una prosa alegre, vivaracha, comprometida, una sincera actitud personal y un compromiso con los demás sin esperar otro premio, que la satisfacción de hacer aquello que toda tu vida has hecho.
    Como veras no digo nada de la ruta seguida en este quinto día, porque no podría mejorar lo que tu ya has relatado, completo, brillante, ameno y todo expresado con viveza alegre y poético. Amigo Pepe mi agradecimiento por este nuevo circuito, quedo a la espera del sexto día con la mochila preparada y el animo subido. Un fuerte abrazo de tu amigo Pepe Cuadros.

    ResponderEliminar
  2. MARIA AMPARO MORA MONTES

    Querido amigo: Termino de leer tu trabajo sobre la segunda gran ciudad de Noruega, BERGEN y no he desaprovechado el viaje por la cantidad de cosas que he aprendido.
    En primer lugar, la historia de la ciudad luego su situación geográfica con sus siete colinas, la laguna conectada con fiordos, el barrio Brigen con su puerto y las casitas de colores. Sus monumentos como el horrible Ayuntamiento que desentona del lugar, la Fortaleza, el Palacio de Justicia, el Teatro, las Iglesias, las Facultades, el mercado del pescado, el Museo de la pesca y los geniales contenedores de basura. No ha faltado conocer su forma de vida, la enseñanza gratuíta, las ayudas sociales, el salario medio, impuestos ....
    Con tu magnífico reportaje tengo una visión muy real de todo el viaje. Creo que imagino a Bergen tal como es. Gracias por haberme permitido vivir este quinto día en Noruega. Un abrazo

    ResponderEliminar
  3. Amelina Correa Ramón. ¡Menudo viaje apasionante del que has tenido ocasión de disfrutar este verano, querido Pepe José Medina Villalba!!! Un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  4. Rosi MuñozRosi. Gracias Don José h,e visto fotos y es precioso , es que yo soy muy viajanta y si ya me ha dado usted una idea para cualquier próximo viaje nunca había visitado Noruega es preciosa, gracias, Algunos vídeos no se me han abierto por eso no no he visto todo y me ha llevado a confucion , pero si también lo he disfrutado como si hubiera viajado con usted y lo que he leído , le pasa igual que a mí yo cuando viaje también pongo fotos para que mis amigos de alguna manera vean las fotos y viajen aún que sea un viaje Virtual y puedan disfrutar un poquito conmigo ,
    Un fuerte besazo y abrazo don José espero siga disfrutando de viajes de fin de curso con sus alumnos y siga tan bien como siempre primor

    ResponderEliminar

  5. MIguel Carrascosa Salas

    Querido José Medina: He leído -con el interés de siempre-tu crónica sobre vuestro vieja a los países nórdicos. ¿Y qué te puedo decir de su contenido y de sus ilustraciones? ¡Lo de siempre!, que son una descripción detallada, ágil, completa y sorpresiva por la abundancia de de datos y la perfecta y lograda complementariedad de los mismos. El que lea tu crónica podrá afirmar, sin duda, que ha viajado a los fiords noruegos y ha captado la belleza y variedad de sus contrastes, sin moverse de casa... Un fuerte abrazo y hasta cuando quieras.

    Miguel J. Carrascosa

    ResponderEliminar