lunes, 19 de agosto de 2019

CUARTO DÍA POR EL DANUBIO. BUDAPEST


Buenos días estimados amigos, navegamos por nuestro Danubio en este cuarto día, son las siete menos diez de la mañana hemos subido a la cubierta, nuestra singladura va dejando atrás Kravany nad Dunjom, Nyergesújfalu, Dunaj, Nyergesúfalu, una sombra misteriosa nos va  a ir hablando, es el  enigmático y amplio espectro en el que nos vamos sumergiendo. 


- El cielo está despejado, hace una temperatura agradable, corre una brisa suave, y nos vamos deleitando en este inmenso Río Danubio; atrás quedó Viena y vamos camino de Budapest, las aguas aún parece como si no se hubiesen despertado, todo está como una balsa de aceite, el silencio se ve interrumpido por el leve  sonido de alguna maquinaria, el airecillo risa levemente las aguas para peinarlas dejándoles una prolongada cabellera risada, que cubre  las delicadas espaldas fluviales. 



En perfecta armonía sin interferencias ni discusiones, han bajado a lavarse la cara, la arboleda, las nubes que por allí deambulan, el cielo celeste y hasta una bola de fuego que hace rato está calentando el agua para poder darse un baño completo. 

                                          La arboleda ha bajando a lavarse la cara en el río
                                                                                            esta mañana

Hay un ruido especial, es el lenguaje del airecillo que dialoga a solas con las hamacas de la cubierta, un idioma especial la bella jerga de la Naturaleza. 


De momento nadie en la cubierta, solo la fantasmagórica sombra que la recorre, una cubierta plagada de cómodos asientos para reposar y disfrutar de todo lo que la vista va percibiendo en esa pantalla que continuamente va cambiando.


Inamovible como centinela vigilante dentro de su puesto de mando el timonel, nuestro capitán fiel a su misión. El crucero siempre está en actividad, aunque los que habitan en su entrañas aún no hayan hecho acto de presencia, hay tranquilidad general.

                                                       El capitán fiel a su misión

La sombra espectral sigue recordando mientras camina la fiesta de anoche, la celebración de dos cumpleaños, el concurso “Pasa Palabra”, y las notas musicales de un piano que dejaba en la gran estancia un sabor especial de diversos sonidos, música de  de jazz, música relajante, tranquila, para poco después cambiarse el traje y colocarse el de “música para recordar”, cuyos timbres invitaron a que los pies de las parejas se deslizaran por la pista. 


La noche fue un regalo más de esta navegación mientras unos bailaban, las carcajadas salían de los pequeños grupos distribuidos en animadas conversaciones, la gente se sentía feliz. 


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El duende mañanero sigue caminando por la extensa tapa del crucero, asciende a una segunda terraza para que tú, mi amigo lector, si  me estás acompañando, te percates de la extensión que tiene este monstruo fluvial que se alimenta a diario y calma su sed bebiendo las aguas de este río. 


Las luciérnagas de anoche que a través de los visillos y cortinas pasaban como si fueran farolillos misteriosos, con gentes que pasaban sus veladas de ensueño, ahora se han transformado en cruceros mercantes y de transporte en plena actividad. 

                                                   Se ven cruceros mercantes y de transporte


La enorme bola incandescente ya no nos permite mirarla cara a cara, saludamos a un personaje que permanece al final y que nos augura un feliz día para disfrutar. 


El Danubio se ha visto sorprendido por las dádivas de una arboleda que lo ha separado en dos, para ayudarle a su deslizamiento, un leve descanso para volver de nuevo a tomar el grosor de su cuerpo, dejando atrás ese bosque que lo había partido.


En la lejanía, la torre de una iglesia con sus tejados rojos sacando el cuello entre la fronda, se ha precipitado sobre el agua dejando el sonido de su campana que nos despide con la música que golpea rítmicamente nuestros oídos, a modo de una atmósfera vanidosa, como el martillo que reiteradamente choca con el yunque.


El sonido del repique que produce el badajo al chocar sobre el caparazón de bronce que lo resguarda, sonido musical que se va perdiendo en la lejanía, entre un silencio de tranquila armonía con la que lentamente el crucero se va deslizando sobre la superficie de unas aguas  que  va lamiendo.  


Sobre la mesa del salón comedor, como todos los días, se encontraba la carta para elegir el menú de la noche, una bella camarera, no por el lenguaje, ya que a veces le cuesta trabajo captar lo que decimos, sino bella de cuerpo y de compostura nos toma nota de nuestras preferencias de la carta. 


Y después de un opíparo desayuno nos disponemos a coger el “corre caminos”, que tiene la virtud de llevarnos a todas partes, aunque en algún momento cogiendo un bache sin precaución, nos haga poner el desayuno en las puertas de la boca, con ganas de salir fuera. 






Recordando las palabras que pusiera en boca D. Quijote dirigiéndose a Sancho: -para que éste no le hiciera caso- “come poco y cena menos, que la salud de todo el cuerpo se fragua en la oficina del estómago”, frase muy bien dicha, pero mal encajada para estos aventureros ansiosos de alimentar cuerpo y espíritu. 

                                                  Consejos de D. Quijote a Sancho

Colocados en nuestros respectivos asientos, bajo la atenta mirada de nuestra jefa, que hace el recuento correspondiente, por si alguien se hubiese quedado en el hotel movible cuyos cimientos son  el agua, escuchamos a nuestra nueva guía.


Rodamos por Primás-aziget, estamos en Esztergom vamos a visitar la Catedral más importante de Hungría. Bárbara será nuestra guía local que nos va a acompañar hoy, a la que recibimos con un estruendoso.
 ¡Síííí a Bárbara!

                                                               Bárbara

Diversas escenas van pasando por la cristalera para llegar a nuestra mirada, e ir contemplando los angelitos blancos que vuelan por un lugar en las alturas de color celeste, donde la vista se pierde y un intenso verdor aquí abajo formando un conjunto armonioso, hasta que por un lateral de nuestro decorado comienza aparecer un campo de césped de un verde prásino, perfectamente equilibrado con diversas botonaduras de colores, formando un conjunto estampado coronado por una Catedral allá en lo alto que nos está esperando. 





Nuestro paso por los distintos países nos va enriqueciendo en todos los aspectos, e incluso en los idiomas que se practican en cada uno de ellos. 


-No me irá usted a decir que se ha convertido en un políglota, un multilingüe dominando, el alemán, el austriaco y ahora el húngaro. 


-No, pero curiosamente esta mañana hemos recibido por parte de Bárbara una lección gramatical, de palabras que tienen correspondencia con otras en español pero con significado distinto. 


Nosotros lo húngaros, nos dice Bárbara, a estas horas decimos buenas mañanas, en lugar de buenos días, mientras  nos dejamos a un lado Eslovaquia que está conectada con  Hungría por el Puente Verde. 


  Antes de entrar en el tema religioso, puesto que estamos llegando a la Catedral, vamos al del lenguaje para que nos podamos defender en nuestras conversaciones, si se diera el caso. Una carcajada sonó en el interior de cada uno de los presentes, pero había cierta inquietud, más que necesidad, de conocer algo del idioma húngaro. 

El alcalde de la ciudad ha prohibido hablar en español, así que es imprescindible que conozcan lo más fundamental, por ejemplo es de personas educadas dar las gracias a cualquier servicio que se nos preste,  ustedes lo que tienen que decir es “queso no”, que equivale a gracias. Otra de las palabras que han de utilizar con frecuencia, producto muy apetitoso sobre todo en este tiempo de calor, es cerveza, tienen que decir sure. 


Si quieren decir que la cerveza está buena simplemente tienen que decir “yo”. Para decir perfecto, “yoyo”. 


Jamás se les ocurra cuando entren en una heladería, sobre todo si vais acompañados de vuestra mujer, decir: 
-"helado, helado", porque la gente se os va a quedar mirando sorprendida e incluso se echarán a reír, porque iréis pregonando, se vende, se vende. 


Han tenido suerte con venir en este tiempo porque el  carácter de los húngaros cambia durante el año, en invierno con veinte grados bajo cero nuestro carácter es huraño e inaguantable,  conforme viene el buen tiempo nos convertimos en personas amables. Si no se llevan bien con alguien, suegra, nuera, o yerno, mándenlo aquí en invierno, y en cambio para premiar a alguna persona que estimen tráiganlo a partir de marzo, nos convertimos en personas más amables, más alegres, más simpáticos.


Descendimos  del autobús y comenzamos a caminar en dirección a la Iglesia Católica de Esztergon. 



Bárbara durante el trayecto nos iría explicando cosas de su vida matrimonial, de la mezcla de razas que hay en el pueblo húngaro donde ha habido tantas guerras, tantas invasiones de otros pueblos, esta es la razón por la que no se ven muchos monumentos antiguos como en Viena o en Bratislava, no por nosotros, sino porque Hungría está en medio del corazón de Europa, lugar que siempre ha sido de paso para otros pueblos, nuestros monumentos surgen a partir del siglo XIX , en la época pacífica. 


 Una vez que llegamos, nos hablaría de la Catedral Católica más grande de Hungría. El sesenta por ciento de los húngaros somos católicos, aunque hay bastantes protestantes, calvinistas, griegos ortodoxos y también muchos judíos, la mayor concentración de judíos de Europa se encuentra aquí, de ahí que tengamos la mayor sinagoga. 




La palabra paro en el trabajo aquí no se conocía para nada, en la actualidad solo existe un cuatro por ciento. 



La Catedral y Primada Basílica de la Santísima Virgen María de la Asunción y de San Adalberto, es la sede de la Iglesia Católica en el país magiar. Además, posee el honor de ser el edificio más grande de toda Hungría y la décimo octava iglesia en tamaño de todo el mundo.





Los orígenes de su construcción datan de principios del siglo XI, cuando se inició como la original iglesia de San Adalberto. Incendios, invasiones, dominio turco, a todo ha sobrevivido este espectacular monumento a lo largo de los siglos, manteniendo, en la actualidad, algunos de los objetos legendarios de su anterior.



Su espacio está ocupado por ciento dieciocho metros de largo por cuarenta y nueve de ancho, y con una altura, desde su cripta, de unos cien metros. Dicha cúpula se encuentra situada en el centro de la catedral, formando una semi-esfera y flanqueada por doce ventanas, llegando a alcanzar una altura interior de algo más de setenta metros.



Además de la cúpula, en el interior encontramos un interesante retablo y una cripta. El retablo tiene trece metros y medio de alto por seis y medio de ancho y está catalogada como la pintura realizada en una sola pieza de tela más grande del mundo. Por otro lado, la cripta fue construida en estilo egipcio en el año 1831, siendo, en la actualidad, lugar de recogida de los arzobispos católicos fallecidos en Hungría. 



Con respecto al óleo de la foto, no existe en el mundo óleo más grande, cuyo lienzo hubiera sido tejido de una sola pieza: obra de Michelangelo Grigoletti  y presenta la Asunción de la Virgen María. Dentro del recorrido en el interior de la Basílica además, se puede visitar La Cripta donde se encuentran los sepulcros de, por ejemplo: el arquitecto de la Basílica János Packh, en la sala interior de la cripta, de forma circular, descansan los primados, entre ellos: József Mindszenty. 
Y para los que estén en buen estado físico recomiendo ir a la cúpula de la Basílica, vale la pena subir cuatrocientas escaleras para deleitarse de las mejores vistas de Esztergom.


Una de las piezas más llamativas de la catedral es su órgano. Construido a mediados del siglo XIX, llegó a ser, en su momento, el más grande de Hungría con algo más de tres mil quinientos tubos. Posteriormente, ya en la década de los ochenta del siglo XX, fue renovado y ampliado para su posterior utilización, incluso en la actualidad. Tras estás remodelaciones (que continúan a día de hoy) se convertirá en el tercer órgano más grande del mundo. 


Bárbara nos hablaría del mármol rojo que tanto se utiliza en las edificaciones y de  una pintura que está en restauración, donde aparece, San Esteban  y la Corona Santa de San Esteban que es la  Corona de Hungría, de Santa Isabel de Hungría, así como una antigua capilla, sobre la que se construiría esta Catedral en el siglo XIX. 


                                                             Frenc Jozsef


                                                        Santa Isabel de Hungría
                                                 La Corona Santa de San Esteban

Una vez en el exterior, nos dirigimos a contemplar el Danubio donde la Catedral deja sus señas de identidad, las que marcan los tiempos con el signo de la religiosidad, y el río reza diariamente confesando sus penas unas veces, y sus alegrías otras, la paz en la tranquilidad en su caminar o su furia cuando no puede soportar su enorme caudal desbordándose y ocasionando desmanes por donde pasa. 


-Algún lector de este paseo por el Danubio, posiblemente, si es aficionado al fútbol podrá recordar a aquellos dos jugadores que marcaron un hito en la liga española, Ladislao Kubala en el Barcelona y Ferenc Puskás, apodado “cañoncito” en el Real Madrid, ambos de nacionalidad húngara, desempeñaron un gran papel en nuestro fútbol.

                                                      Ladislao Kubala

-Señor escritor, ¿qué relación guarda nuestra visita a la Catedral con estos dos personajes?
 - Amigo mío, éste fue el tema de conversación mientras nos dirigíamos a contemplar el Danubio desde el mirador. 

                                                       Ferenc Puskás

Una balconada inmensa nos esperaba, desde donde pudimos contemplar la estructura de un puente de hierro,   una inmensa pasarela brazo de unión entre  dos naciones Hugría y Eslovaquia. 



El bello Danubio verde —­que lo azul se queda para el vals de Strauss— es un río pacífico que une más que separa naciones europeas. 



Abajo todo se minimiza, ante la potencialidad de unas aguas tranquilas, el hierro se ha retorcido de emoción, formando arcadas para dejar pasar por debajo  algo que desde la distancia parece permanecer inmóvil, mientras los edificios, palacios, arboleda, son diminutos elementos en un paisaje donde solo reinan y triunfan las aguas de un río verde, como verde es el puente, arco de triunfo que le rinde honores al que en ese momento es el rey, un rey llamado Danubio, que pasa por debajo.


Solo el robusto muro que sujeta nuestros cuerpos para que nos deleitemos ante el inmenso panorama que se abre ante nuestros ojos, permanece continuamente deleitándose con el silencio de la inerte piedra. 


Piedras de la balconada que agradece el rozar de los cuerpos que se apoyan en ella para contemplar la  inmensa panorámica espectacular que desde aquí se vislumbra, piedras que sienten el calor humano en los atardeceres de los rígidos inviernos, y el sudor del caminante los días calurosos del estío,  piedras que perciben las caricias de los enamorados que se sientan sobre ellas, con mimos y arrumacos entre besos y agasajos que colman de placer tu duro corazón de piedra. Piedras de una muralla que no se cansan de ver pasar el agua, que soportan lluvias, viento, sol, que te abraza, y nieve que te atormenta, pero nunca quisieras cambiar tu estado por no perder la dicha de contemplar un río que desde abajo te observa.


En nuestro caminar agasajados por el entorno, entre césped, arboleda y sombras, vamos siguiendo a Bárbara que ahora comenta las relaciones de Elisabet la Emperatriz con su suegra, bonito tema para enfrascarse en una lengua viperina en cortar tela.


Elisabet fue una mujer de costumbres e ideas avanzadas, muy inteligente que hablaba varios idiomas, muy criticada, montaba a caballo, participaba en torneos, carreras de corceles, tenía costumbres muy raras y escandalosas,  una de ellas por la que sufrió  críticas  duras, fue porque se bañaba todos los días.
- ¡Qué horror para aquella época!

                                               Cuarto de baño en el  Palacio de Viena
Fue la primera mujer que mandó construir un cuarto de baño en el Palacio de los Emperadores de Viena.
Paso tras paso, llegamos al monumento dedicado a San Esteban y de nuevo a contemplar la grandiosidad del Puente de María Valeria Bridge 


                                                Puente de María Valeria

 El puente une a María Valeria Esztergom en Hungría y en Eslovaquia Sturovo, al otro lado del río Danubio. El puente es de unos 500 metros de longitud. Lleva el nombre de la archiduquesa Marie Valerie de Austria, (1868-1924), el cuarto hijo del emperador Francisco José y Elisabeth.
El puente fue diseñado por Janos Feketehazy en 1893, construyó varios puentes sobre el Danubio, entre ellos el puente de la Libertad en Budapest y el puente Elisabeth entre Komarno y Komarom. 

                                                Puente de María Valeria

La gracia del puente es que une Hungría con Eslovaquia, al atravesarlo se pasa a otro país en menos de 10 minutos. Las mejores fotos de la basílica de Esztergom se hacen desde aquí.

                                                Puente de María Valeria

Este puente sobre el Danubio fue destruido dos veces el siglo pasado y fue reconstruido en el principio sólo de este siglo.


Cualquier figura humana se hace una pequeñez ante el gigantesco monumento dedicado a San Esteba, pero el alma se engrandece al contemplarlo. 



                                               Monumento dedicado a San Esteban





En nuestro retroceso poniendo la suela de nuestro calzado sobre un adoquinado como si fuera el tablero de un damero, en busca del autobús para ir al encuentro de nuestro navío,


nos encontraríamos con las vendedoras de mantelerías enriquecidas con bellos bordados, un buen reclamo para llamar la atención de las damas del grupo.




Bárbara, que no pierde puntada, se detiene, observa, espera para que toda la gente se haya concentrado y nos da una lección de urbanidad.
-Aquí en Hungría, una buena chica, una chica oficial siempre deben de ir en el lado derecho de los hombres, si fueran al contrario no le favorecería la reputación que se le otorgara.
Esa costumbre viene del siglo XIX, los caballeros húngaros llevaban la espada en el lado izquierdo, y si tenía que sacarla, necesitaba espacio por eso la mujer tenía que ir al lado derecho. 



Allá arriba quedaría la cúpula de la Catedral de San Esteban que asoma su cara cóncava entre la muralla, que actúa como la pared de un cofre protegíéndola, mientras, Tere, nuestra protectora y jefa, va controlando la llegada de la gente. 





-¿Falta alguien?
-Aquí está, dice uno de los compañeros, mientras aparece toda gentil y sonriente la última dama del grupo.


Vamos observando el paisaje a través de los cristales de nuestro acorazado con ruedas, mientras Bárbara nos habla de la moneda el florín, aquí no existe el euro puesto que no pertenecemos a la Comunidad Económica Europea, por la serie de condicionamientos que se exigen  que no podemos cumplir.  Un euro equivale a 318 florines, así que no se asusten cuando en cualquier compra le pidan miles de florines, tres mil florines equivalen a diez euros, esto puede ser una referencia para cualquier compra que queráis hacer. 




La situación económica es mala, corre el dinero negro, y la gente no paga con tarjeta para no ser controlada, sin embargo la vida en todos los aspectos es mucho más barata que en España, comida, vivienda, servicios. Nuestro IVA, es el más caro de toda la Tierra un veintisiete por ciento. 

Las imágenes que surgen continuamente, entre la arboleda y pastizales crean la incógnita de, mucho pastizal pero ausencia absoluta de ganado vacuno; mientras en el horizonte no se ve ninguna vaca, Bárbara seguirá hablando de sueldos, de impuestos, de comparaciones en comidas y bebidas con las que se practican en España, todo parece una musiquilla de fondo que invita a dormir.


                                                Mucho pastizal pero ausencia de ganado

Hay preguntas que jamás se le pueden hacer a un ciudadano de Hungría, aunque esta interrogante entre los españoles es frecuente y normal. La curiosidad se despertó en todos, incluso los que casi sesteaban ya, las pupilas se abrieron y los oídos se despejaron por saber de qué se trataba.
-¿Qué tal cómo estás?
Esto que parece tan sencillo no lo es aquí, porque parece una interpelación para querer saber cómo está, no solo la persona a la que se le pregunta, sino a todos los miembros de la familia  y esto lleva a límites de intransigencia y falta de respeto. 


Siguió hablando del concepto erróneo que nos impuso el comunismo sobre los países occidentales, ustedes eran los diablos, los enemigos vivían muy mal, no tenían que comer, vuestro idioma estaba en la lista negra, solo el ruso era el único idioma, acabado el comunismo por fin pude estudiar español y me sentí encantada, pero no había con quien practicar, un día me encontré en Budapest a un chico español y lo primero que hice fue preguntarle.
-¿Cómo estás? Quería conocer a toda su familia, amigos, vecinos, compañeros del trabajo….Me contestó.
-Bien, ¿y tú qué tal?
Me dejó cortada. Quería practicar y no lo pude hacer.


Nuestra riqueza mayor es el agua, agua potable, medicinales, termales, lagos, ríos, somos deportista de agua, natación, wáter polo, los niños desde los tres meses ya comienzan a nadar, y bla, bla, bla..., seguirían hablando del turismos y de la gente que les visita.


 El Río Danubio, el que hasta ahora hemos contemplado con sus aguas tranquilas, solo parecen moverse cuando la quilla del crucero se clava con fuerza, para ir cortando y abriéndose paso como el cuchillo que pasa por la piedra de molar, con su lámina de acero perfectamente afilada  para poder cortar con limpieza, e ir desmelenando un buen filete o un oloroso jamón, ha llegado a demostrarnos que  no solo es amplio, y su andadura es rectilínea completamente, sino que también es capaz de doblar su cintura, como el mejor danzante haciendo un gesto de nobleza y cortesía ante la inmensidad de la Naturaleza que le rodea. 




Mi mano asida al cristal que me separa del exterior parece querer coger todo cuanto vertiginosamente va pasando dándole brillantez al vidrio y a mis ojos que lo contemplan. 




El Danubio parece querer despedirse de nosotros diciéndonos adiós, estamos inquietos, hemos venido a disfrutar de sus aguas y de repente sin previo aviso desaparece de nuestra vista, se esconde entre las colinas, como el gran actor que ha cumplido con el primer acto en escena y se retira haciendo “mutis por el foro”, el color rosado de las casitas que beben de sus aguas al borde, se precipitan en cascada como queriéndole retenerlo pero.... 
-¡Imposible!  
-Hemos llegado a la famosa curva del Danubio. 





Tras dejar atrás los valses de Viena y un largo fluir entre Hungría y Eslovaquia, haciendo de frontera, el gran río cambia el rumbo de su plácida marcha hacia el oriente y se precipita hacia el sur. Forma entonces una curva o recodo en doble ese, cavando un cauce profundo entre las montañas. Es el Dunakanyal, uno de los más refrescantes paisajes centroeuropeos. 






La curva del Danubio, en esta parte, el río fluye entre las montañas Börzsöny y Visegrád, y su dirección de flujo varía de oeste a este de norte a sur. Es una de las zonas turísticas más importantes de Hungría. El Danubio Bend (paisaje cultural) está en la Lista del Patrimonio Mundial. Probablemente al combinar los sitios del centro real medieval de Visegrád y el castillo medieval de Esztergom . Desde 2006, la patrona de la curva del Danubio es, Saint Hedwig , reina de Polonia. 

                                                       Santa Hedwig




En aquellos escasos momentos se mezclaba el intenso verdor del bosque donde jugaban el color rojizo de los tejados con las flechas erguidas en las torres de las iglesias, que se zambullían haciendo inmersiones en el río, el crucero que parecía de juguete, y todos embelesados, aprisionando imágenes para encerrarlas en el cofre de los recuerdos: cielo, pueblito, agua, bosque, y nuestros propios cuerpos para llevarnos este pedazo de cuadro y tenerlo como la mejor remembranza de esta mañana. 







Los húngaros siempre sueñan con las cosas que les faltan, carecen de mar, de playa, del sol, de mariscos, por lo que en verano buscan un país sea el que sea que tenga playa, sol, calor, mariscos, el pescado que comen es de agua dulce de ríos y lagos.
Bárbara cuenta que una vez se fue con su marido a disfrutar de un puente romántico sin su hija.
-¡Qué maravillo!, me dije.
Todo terminó fatal, mi marido encontró una pescadería y ya fue imposible sacarlo de allí, desayunar, almorzar, cenar y dormir todo fue la misma cosa en el mismo lugar. 



Mientras el paisaje va pasando como un film grandioso, a modo de una cinta sin fin, donde van apareciendo escenas que se repiten: agua, cielo, arboleda, manchas blancas y de colores que corretean entre el verdor del follaje, personajes estáticos que decoran la secuencia, la voz de Bárbara sigue hablando de la visita a Budapest como la ciudad más grande de Hungría, más que Viena, Praga o Bratislaba.
De la misma manera que el sonido de una conversación radiofónica se pierde cuando entramos en un túnel, dejo de ir escuchándola para retrotraerme en mis pensamientos a las enseñanzas y lecciones que nos dan los ríos. 





El Danubio como cualquier otro río, se va meciendo como la madre que balancea con cariño la cuna para que se duerma su hijo, las olas lentas y suaves son los cantos de nanas que adormecen el paisaje.


 Tiene su musculatura propia, y a veces la saca a relucir como un gran campeón, derribando todo lo que le sale al paso. 



Se ríe a carcajadas cuando pasa por debajo de los puentes que ven cómo se marcha, y ellos se quedan.  Vive a la intemperie, lo mismo recibe el Sol, que la lluvia, que el aire, que la brisa suave, o el ventarrón huracanado, él siempre sigue adelante, es un gran docente que nos da continuas lecciones
La vida es una lucha continua, tener que ir superando todas las dificultades que se nos presentan, trabajo, estudio, enfermedades, problemas, familia, soledad…, que hay que dominar, igual que lo hace el río no se amilana ante nada, otras es divertimento y satisfacción. El Danubio tiene sus castillos que se han venido abajo con el paso de las épocas, como los que nos creamos los humanos inalcanzables con el tiempo se derrumban. 


 Otras nos recuerda que todo es pasajero, igual que escribió Jorge Manrique en las coplas a la muerte de su padre.
Nuestras vidas son los ríos/ que van a dar en el mar, que es el morir:/ allí van los señoríos,/derechos a se acabar/ y consumir;/ allí los ríos caudales,/ allí los otros medianos/ y más chicos;/ y llegados, son iguales/ los que viven por sus manos/ y los ricos. 

                                                           Jorge Manrique

Así entre ensoñaciones y recuerdos que merodeaban y bullían por las entretelas de mis pensamientos, llegamos al crucero.





Nos esperaba ese alma especial que tiene el navío, esos dos animadores que, siempre están dispuestos a sacar a los navegantes la sonrisa más estentórea, el comportamiento más desenfadado con sus actuaciones, animar el ambiente con un concurso, cantar llegando a tocar la fibra sensible del pasaje, para recordarnos nuestra Granada de la que estamos lejos, o presentarse vestidos con los trajes más discordantes.
-Señor, señor.
-¿Cuántos caramelos hay en este envase?
Este sería el acertijo que en la cena se premiaría al que más se aproximara a dar el resultado cierto. 


                                               ¿Cuántos caramelos tiene este recipiente?

Mientras llega la hora del rico yantar, que todo es  bueno para alimentar el espíritu, del que ya traemos en la mochila de nuestro pensamiento una buena menestra, nos tendríamos que seguir recreando, apoyados en la barandilla o en la cubierta del crucero escuchando música, junto a los pentagramas orquestales que el río y todo lo que le rodea construían esta mañana. 



Viendo como la paloma blanca con multitud de ojos se desliza delicadamente, acariciando la suavidad de unas aguas que parecen  estar dormidas, dejando las huellas de su nívea cola, suspiros del que va marcando su paso en el cristal del torrente, espejo perenne donde la embarcación se mira, para dar crédito a un narcisismo egocéntrico que todos los cruceros poseen.


Sobre la cubierta las hamacas esperan impacientes, para cumplir su misión la llegada de los que queremos seguir disfrutando de este deleite especial que nos proporciona la música, la conversación pausada rememorando lo vivido esta mañana, y una atmósfera única que invita a seguir soñando. 



La enorme terraza que cubre toda la techumbre, con su césped reluciendo por el astro que lo ilumina, se va ocupando por la gente que comenta  en tertulia. 


 Otros toman los rayos de oro que se dejan caer sigilosamente.   


Algunos revisan las fotos echas esta mañana. 


 Hay quien graba el panorama. 


alguien sonríe cuando pasan por delante de la cámara que se lo quiere llevar todo.  


Hay un ambiente de relajación que ayuda al descanso. 


 Mientras tanto un envidioso airecillo convertido en viento apenas si nos deja escuchar la música, porque quiere imponer su fuerza, en tanto que en lo alto junto al celeste que nos cobija, una enorme nube con trazas de ser un ogro volátil también se une al cuadro, junto al crucero que pasa vertiginosamente.







Un salvavidas apoyado en la barandilla, parece pedir que lo liberen, porque precisa cambiar de la situación en la que se encuentra, y contemplar lo que allí se desarrolla desde otro punto de vista, pero fuiste hecho para estar ahí, y aunque deseas cumplir con tu misión, queremos no hacer uso de tus favores.



El barco se mece al compás de las notas que flotan en el espacio, allá al fondo una canoa surcando  las aguas, todo parece moverse y bailar al son de la música, arboleda, agua, cielo, se oyen risas como otras notas más que acompañan a la partitura  sin desentonar, en la orilla diminutas figuras, puntitos perdidos en esta conjunción, seres vivientes que participan como elementos fundamentales de esta pintura poco visibles pero  allí están. 





La grandiosidad del río, su enorme anchura, hay momentos que parecen no dar cabida a la inmensidad de nuestro barco, son perspectivas que impresionan. 


Caras sonrientes me invitan a acompañarles, son dos lindas damas, interrumpen su estado de conversación y entramos en un diálogo a tres, deslizándome por este paisaje tan encantador hay una música especial, pero  no es solamente la música sino que es, el deslizamiento del agua en el río, ese verdor especial de árboles que se están bebiendo ahora mismo el agua, sino que existe otra armonía peculiar es la de esta belleza encantadora de  dos maravillosas damas que conjuntadas con la que estamos escuchando forma una sinfonía especial. 


 Marchar, caminar lentamente por este paseo embriagador es una maravilla, siempre quedará en el recuerdo de mi alma estos momentos, música de sinfonía, filarmonía de notas especiales, de fusas y semifusas, de corcheas y semicorcheas que se van mezclando con esta singular belleza que hay en este entorno.
-Gracias, por vuestra amabilidad.
-Gracias a ti fue la respuesta acompañada de una agradable sonrisa. 





El almuerzo, estrofas de melodía, sonetos de poesía, que declaman la rica sopa, la ensalada vestimenta de la huerta, la carne crujiente, el dulce helado, bañados por el frescor de la cerveza, son momentos que se paladean pero no dando lugar a palabra alguna porque ellos solos ya están recitando.






Para finalizar este sabroso refrigerio, el gran plato que en cada momento estamos saboreando el Danubio, es un inmensa escudilla, combinado de manjares exquisitos, del que se alimentan los arrabales que lo rodean. 



Después de una pequeña pausa de solaz descanso, los altavoces, elementos fantasmagóricos, no visibles, escondidos en donde no se sabe, hablan, transmiten noticias, son los pregoneros que van por delante diciéndonos lo que se nos avecina. 


Nos están comunicando que el salón nos espera, quizás sería el primero en llegar, pero fue lo suficiente como para sentir el placer de unos dedos bailando sobre un teclado entre blancos y negros, dejando el sonido de una música, unas veces para soñar, otras para sentir el regusto del amor en tu cuerpo, otras con ritmo de yak, e incluso de taconeo flamenco, producto de una velocidad increíble.
 No se conforma nuestro pianista  con posar los dedos, sino hacer que estos dancen, a veces como bailarinas  de ballet, como "bailaores" de flamenco, o como pista donde se deslizan los pies de los enamorados marcando un tango de la forma más sensual, o un pasodoble que nada más escucharlo los pies se ponen a bailotear, de los que arrancan ese especial sabor de lo español sobre el escenario de un teclado que destila poesía hecha notas musicales.


El salón fue engullendo al pasaje que lentamente se fue incorporando tomando asiento cada cual en el sitio más oportuno, algunos dedicándose a reservar lugar  a sus compañeros, otros grabando y algunos se acercan a la barra del bar para llevar a la mesa alguna bebida que le haga la charla más apetecible.






Comenzaría nuestra guía, con un ía, que equivale a un hola, y que se puede aplicar también para decir adiós, o está bien, dando una amplia información del lugar donde íbamos a desembarcar cuando llegásemos a Budapest, capital de Hungría, dividida en dos partes por el Danubio, ciudad que se asemeja a una enorme tela de araña.
 Repartiría un plano de la ciudad para que pudiéramos  seguir el orden de los sitios que vamos a visitar en nuestra vista panorámica.




Visita panorámica de esta ciudad dividida en dos por el rio Danubio recorriendo sus calles y monumentos más importantes: el célebre Bastión de los Pescadores con magníficas perspectivas del Parlamento y Danubio, la Iglesia de Matias, el Monumento a Esteban I y el Palacio Nacional, todo ello situado en la parte de la ciudad “Buda”. Atravesando uno de los seis puentes sobre el Danubio se visita la parte “Pest”: La Opera, la Basílica-Catedral de San Esteban, el Museo Nacional y la hermosa Plaza de los Héroes.

                                                    El Parlamento sobre el Danubio
                                                  Iglesia de Matías
                                                  Monumento a San Esteban
                                                     La Ópera de Budapest

                                                 Basílica San Esteban
                                                Plaza Héroes. Budapest

La imagen de la ciudad es inseparable a la del curso del río Danubio que la divide en dos: la zona de Buda y la de Pest. Dos ciudades distintas que se unieron para formar lo que hoy es la actual Budapest. Son muchas cosas las que tenemos que hacer alrededor del Danubio. Veamos las principales.
Extensamente nos habló del Gran Mercado y de lo que se puede comprar allí sobre todo como regalos, cajas de madera, ajedreces. 


La Sinagoga, la más grande Europa y los cafés sobre todo el Café Nueva York. 


Mientras hablaba y hablaba, se presentó de improviso nuestro reportero de Televisión con  cámara en mano para seguir la entrevista, lo que fue del agrado de los que con interés seguíamos las explicaciones de nuestra guía del autobús, que contorneando su cuerpo, dando ligeros y ondulantes pasos cortos, con un elegante traje pantalón, dejaba junto a sus explicaciones la sinuosidad de su talle deslizarse por el amplio espacio del que disponía, otro atractivo más que se unía a las pormenorizadas y detalladas  explicaciones que nos iba dando. 



Hay que patear la orilla del río para descubrir los puentes más bonitos. Desde el Puente de la Libertad, pasando por el Puente Elisabeth, el Puente de las Cadenas, hasta llegar al Puente de Margarita. El Puente de las Cadenas es el más famoso pero, bajo mi punto de vista, el más bonito de todos es el Puente de la Libertad, fotogénico lo mires por donde lo mires.

                                                         Puente de la Libertad
                                                        Puente de Elisabeth
                                          Puente de las Cadenas
                                                 Puente Margarita

Dejó caer que esta noche a las diez nos esperaba una gran sorpresa, el revuelo que se formó al escuchar esto, entre los allí presentes fue enorme, y aunque algo se vislumbraba en el horizonte pero sin ninguna certeza absoluta.
De nuevo con Bárbara en el autobús para realizar el recorrido como preámbulo de ir entrando en faena en el conocimiento de una ciudad monumental, que hay que ir digeriéndola poco a poco, sin prisas para poder degustar toda la esencia concentrada de arte y valores históricos que hay en ella. 


Pest,es la parte más oriental, principalmente llana, de la ciudad de Budapest, de cuya extensión total ocupa aproximadamente dos tercios. Está separada de Buda, la otra parte de Budapest, por el Danubio. Entre sus atractivos más importantes están el Parlamento de Budapest, la Plaza de los Héroes o la Avenida Andrássy. En el lenguaje coloquial de Hungría, "Pest" es también utilizado frecuentemente para referirse al conjunto de la ciudad de Budapest. 

                                                 Avenida  Andrassy

El nombre de "Pest" proviene de un término eslavo que significa "horno",​ en referencia quizás a las aguas termales cercanas.
Bárbara nos irá narrando lo que vamos viendo desde el autobús a derecha e izquierda: El palacio de la Universidad Politécnica, 

                                                     Universidad Politécnica
 donde estuvo de alumno el inventor del bolígrafo, -Ladislao Biro- el Centro Comercial la Ballena, por la forma que tiene de este cetáceo. 

                                                   Centro Comercial La Ballena

El Gran Mercado el más bonito de Budapest. 


                                                           El Gran Mercado
 El mejor balneario de Budapest, el Gellert. 


                                                                 Balneario Gellert  El monumento a la Libertad.


                                                            Monumento a la Libertad

       La colina en cuyo interior se encuentra el mayor depósito de agua que surte a la ciudad, y los diversos puentes que fueron destruidos durante la Segunda guerra Mundial y reconstruidos después. 





                                                     (Fotos sacadas desde el autobús, a bote pronto)
   
Las primeras referencias a Pest como ciudad independiente datan de 1148, aunque se cree que ya antes habían existido asentamientos celtas y romanos en el mismo lugar. Esta ciudad se convirtió en un importante centro económico durante los siglos XI-XIII, hasta que fue destruida por la invasión de los mongoles en 1241. En 1837 fue inundada por el Danubio, y poco después, en 1849, se construyó el primer puente colgante sobre el río, el Puente de las Cadenas, conectando Pest y Buda. En 1873, Pest, Buda y Óbuda se unieron para formar la actual Budapest.






Nuestro recorrido visual a través del vidrio que nos separa del exterior nos va dejando instantáneas del Palacio Real donde vivieron los reyes hasta la Segunda Guerra Mundial, con la Biblioteca más grande de Hungría, un Museo de Historia, y el Museo de pintura.



        Pasaríamos por  la Casa del actual  Primer Ministro de Hungría. 

                                                            La Casa del Gobierno
La  Casa del Gobierno y el Campanario de la Iglesia de San Matías.


                                                         Campanario de la Iglesia de San Matías

y el Puente de las Cadenas, el más antiguo de Budapest y el más bonito por las noches, según la leyenda el que pase por debajo del Puente y le dé un beso a su pareja se quedará  para siempre con ella, juntos para siempre, esto produjo una risotada que englobó a todos los que íbamos en el bus,  se suavizó cuando dijo, el que no lleve pareja se quedará con el capitán del barco. 



                                                              Puente de las Cadenas

-¡Bueno, eso es ya otra cosa! 
Se oyó decir, por parte de alguien que no tiene marido, otras se lo callaron, pero deambuló un cosquilleo especial  por el pensamiento, entre lo real y lo imaginario.
 La gran Noria que se encuentra en el Parque de Sisi, de Elizabeth, punto de diversión y de encuentros, el barrio judío muy famoso por su vida nocturna, la Catedral de San Esteban, la más grande de Budapest. 


                                                       La Gran Noria en el Parque de Sissi

       Fueron pasando los Hoteles de Cinco Estrellas, Jupiter, Continental, la Calle de los comercios la más importante y principal de Budapest.


                                                                 Hotel Continental

        Hungría es muy pequeñita con una extensión aproximada a la de Andalucía con  una capital muy grande como es Budapest.









El edificio de la Ópera que actualmente se encuentra con la limpieza de la fachada y restauración, el barrio por donde estamos pasando es el barrio donde vive la aristocracia, hay muchos teatros, restaurantes cafés, pasamos por la Plaza oktogon,  por su forma octogonal.

                                                                               Plaza Oktogon
                                                                                                Museo del Terror

       El Museo del Terror, en donde está reflejada la historia de dos dictaduras que tuvimos que soportar una de derechas por los nazis y otra de izquierdas por los comunistas, para enseñar a los jóvenes como fueron aquellas dictaduras para no repetirlas otra vez. 


                                                            Museo de las Artes Plásticas
         El Museo de Artes plásticas. 
Budapest después de la Segunda Guerra Mundial quedó destruido en un setenta por ciento y su reconstrucción se está realizando a base de años por lo que aún quedan edificios que aún conservan la huella de la guerra.



Pararíamos en la Plaza de los Héroes para sacar fotos y tomar contacto con el suelo de la ciudad.
Un Sol enorme que, hasta él mismo parecía querer refugiarse detrás del gran monolito que había en el centro, caía sobre nuestras cabezas e intentaban como podían liberarse de los rayos, escuchando las explicaciones de Bárbara, y bebiendo todo el agua que se podía; en aquel momento éramos más héroes que todos los que esculpidos en bronce subidos en sus pedestales nos debían de mirar con cierto aire de indiferencia. 








Caminábamos arrastrando la pesadez de nuestros cuerpos, solo se escuchaba el ruido del rodar de los coches, y el airesillo que agitaba las cabelleras de las señoras, y como los secretos a veces no son tales, Bárbara desvela la sorpresa de esta noche.
-¿Cuál es? 
Porque este lector que no estuvo en el viaje quiere conocerla.
El paseo romántico por el Danubio, sería la sorpresa tan ocultada que no lo fue al final. 


La plaza de los Héroes es uno de los lugares más importantes de Budapest. Está situada en un extremo de la avenida Andrássy cerca del parque de la ciudad, con la que conforma parte del conjunto Patrimonio de la Humanidad desde la ampliación de 2002. 







Durante la Segunda Guerra Mundial el monumento fue alcanzado por una bomba y la estatua de Lipót segundo quedó totalmente destruida, la estatua de Mária Terézia se rompió de la cintura hacía arriba, la estatua de Ferenc József cayó de su emplazamiento y la cabeza quedó separada del cuerpo.  







Durante el gobierno socialista, se transformó el monumento para corresponder a las opiniones políticas de entonces. Según unos planes de la época de Rákosi, se prefería la total demolición por su asunto exagerado patriótico. 





Está rodeada por dos importantes edificios, el Museo de Bellas Artes a la izquierda y el Palacio de Arte (o Museo de exposiciones artísticas) a la derecha. Al otro lado se sitúa la avenida Andrassy, con dos edificios orientados hacia la plaza, uno residencial y el otro donde funciona la actual embajada de Serbia. 






                                                              Museo de Bellas Artes

        En el centro de la plaza se alza el Memorial del Milenio (también llamado Monumento del Milenio o Monumento Milenario), conjunto de especial relevancia en Budapest, con estatuas de los líderes de las siete tribus magiares que fundaron Hungría en el siglo IX y otras personalidades de la historia húngara. La construcción del memorial se inició cuando se celebraron los mil años del país (en 1896) y no se finalizó hasta 1929, cuando la plaza adoptó su nombre.







El 16 de junio de 1989, durante la transición política húngara, una multitud de 250.000 personas se congregó en la plaza para celebrar el histórico entierro de Imre Nagy, que había sido ejecutado en junio de 1958 tras la Revolución húngara de 1956. 







Personajes históricos húngaros en la plaza.
En la hilera de columnas izquierda (de izquierda a derecha): San Esteban I de Hungría, San Ladislao I de Hungría, Colomán I de Hungría, Andrés II de Hungría, Bela IV de Hungría, Carlos I Roberto de Hungría, Luis I de Hungría (el Grande). 




                                                         Plaza de los Héroes


En la hilera de columnas derecha (de izquierda a derecha): Juan Hunyadi, Matías Corvino, Esteban Bocskai, Gabriel Bethlen, Emérico Thököly, Francisco II Rákóczi, Luis Kossuth. 






En la columna del centro: (en la cima del pilar): Arcángel Gabriel. Alrededor del pilar los siete líderes tribales húngaros: Árpád, Előd, Tas, Huba, Töhötöm, Kond y Ond. 





Después de todo lo observado y de las explicaciones de nuestra guía, partíamos en dirección al encuentro de nuestro autobús, fue como salir del desierto bajo la influencia agobiante del astro que mantiene la vida, para refugiarnos en un solaz oasis de sombras. 




Igual que el maestro de la tauromaquia da la vuelta al ruedo después de haber triunfado en la corrida, portando como trofeos las dos orejas, el rabo, el aplauso del público, recogiendo los agasajos que le brindan para hacerles partícipes de la euforia que les han producido los lances del torero, nosotros subidos en el bus dábamos la vuelta  a la Plaza de los héroes, portando también nuestros trofeos que no eran otros, sino las sensaciones recibidas sobre los personajes a los que se les rinde tributo, y los agasajos que nos dejaban en nuestras cámaras los que de bronce lucían el tipo subidos en los pedestales. 


Entre los muchos rumores que se cuentan  haciendo referencia a la Emperatriz Sissi, cuando caminábamos de regreso por la Avenida del Conde Gyula Andrássy, personaje guapo elegante y entregado por la ciudad, comentó Bárbara , que la hija María Valeria, no era de Francisco José sino del Conde Andrássy. 

                                                  Avenida del Conde Andrássy

En esta calle se han rodado muchas películas internacionales y han venido las mejores actrices y galanes del cine americano. 


El Conde Andrássy representó a Zemplén en la dieta de Presburgo (1847-1848) y, durante el año de la revolución, defendió la causa de la independencia húngara. Fue expatriado a Francia y Reino Unido. Acogido a la amnistía de 1857, regresó a Hungría y defendió la política autonómica húngara dentro del Imperio austríaco. A raíz del compromiso de 1867 fue primer ministro y ministro de defensa, y a partir de 1871, ministro de relaciones exteriores del Imperio austrohúngaro, concertando el tratado de 1879 con el Imperio alemán.


Camino de nuestro nuevo destino, en un día de inmensas sensaciones, el parque de Sissí con su grandiosa noria se nos abre como una gigantesca rueda de la fortuna, porque fortuna es el haber nacido, vivido y saboreado todos los placeres de nuestra anillo viviente, que igual que una rueda con sus cangilones, unas veces llenos de satisfacciones, euforias y triunfos, pleno de amor, y otras bajando cargado de infortunios, tristezas y desavenencias, pero siempre subiendo y bajando como una enorme noria.
- ¡Ay! La noria de nuestra vida. 



Dentro de nosotros, en el transcurso de los años, hemos tenido muchas norias, y muchas más cuantos más años tenemos, norias que continuamente han estado subiendo y bajando como las lágrimas que destila nuestro corazón, ascienden a las pupilas, brotando por los ojos y rodando por las mejillas. 



Norias de agua que han sacado la más cristalinas y puras de mi ser, para regar el campo inmenso de mis deseos y pasiones, que han redundado en el fruto de espigas cuajadas de granos, perlas preciosas de riqueza, ramilletes de duración etérea. 



Las norias en su lento caminar, suelen chirriar sacando el agua de las acequias, porque les falta el engrase que les haga silenciar, nuestra noria imaginaria del alma a veces también chirría, se suele quejar porque le falta ese engranaje fundamental que no es otro sino el amor que es la mejor grasa para poder caminar.



Nuestra vida es una noria, unas veces estamos arriba y en otras ocasiones abajo, pero hay que estar subido, lo peor es aquella gente que por miedo no se suben a su noria porque de esta forma nunca llegan  a nada. 


                                       Los que no son capaces de subirse a la noria de su vida, nunca llegan a nada

Bárbara continuaría hablando de cine y de actores, feos y guapos,  mientras van apareciendo diversas escenas de edificios del barrio judío,  relieves de bronce en las fachadas, o esculturas elementos vivientes de una historia del pasado.  








         Ante nuestros ojos aparece la sinagoga más grande de Europa y la segunda del mundo con sus dos torres y en su interior  un órgano, dejando una nota de escándalo ya que en la aljama está prohibido, solo es un elemento de las iglesias católicas. 


El origen del pueblo húngaro es sumamente misterioso, igual que el idioma una mezcla de polaco y  alemán, pero sin tener que ver nada con éstos, tiene una gramática similar al euskera.  



En Hungría el mes de mayo es el mes cuando más divorcios se dan, la razón se basa en que el día uno se celebra el día de la primavera, el día del amor, los chicos por la noche tienen que ir al bosque cortar un árbol y adornarlo con flores y bellas frases de amor, colocarlo en la puerta de la persona que aman mientras duerme, si la chica es sotera estupendo, pero ¿y si es casada? La cosa cambia. 



El transporte público en Hungría es gratuito a partir de los sesenta y cinco años.





En este paseo aparecería  el edificio de la Ópera, las comparaciones con la Ópera de Viena y como se puede vislumbrar un poco de envidia entre una y otra, superando según Bárbara, la decoración interior de la Ópera de Budapest  a la de Viena. Otro tanto ocurría con la comparación de los dos Parlamentos, como es de suponer, más grande y más bonito el de Budapest. 

                                                        Parlamento de Budapest

Ya vemos a la hermosa y bella Sissí acompañada a la Ópera por el Conde Andrássy, mucho más joven, más inteligente, mucho más húngaro y mucho más guapo que el Emperador Francisco José. 


El Puente Verde, el Puente de las Cadenas, ustedes serán los últimos en disfrutarlo y poder pasar por él a partir de otoño, entra en restauración y va estar cerrado durante dos años.


       Ascendiendo llegaríamos al famoso barrio del Castillo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, es una visita indispensable para comprender la esencia de la capital húngara y la majestuosidad que tuviera antaño. Es también conocido como barrio de los Comerciantes, un lugar romántico y hermoso en el que se conjugan un gran número de estilos arquitectónicos. 











       La ciudad de Buda creció alrededor del castillo y de la iglesia de Matías a partir del siglo XIII. Alzada a 60 m sobre el Danubio, su buena posición estratégica y sus recursos naturales la convirtieron en un enclave muy preciado para los primeros habitantes. En el siglo XIII se produjo un intenso poblamiento cuando, después de una invasión tártara, el rey Béla IV decidió construir una fortaleza y establecer aquí la capital. 








        El reinado de Matías Corvino en el siglo XV fue una época importante en la evolución de Buda, que decayó bajo los turcos durante el siglo siguiente y fue arrasada posteriormente por las tropas cristianas. 












        Bajo los Habsburgo, la ciudad renació para desempeñar un papel importante durante los siglos XVIII y XIX. Acabada la Segunda Guerra Mundial, Buda se hallaba destruida casi por completo y el Palacio Real devorado por el fuego. La reconstrucción emprendida tras la guerra le ha devuelto a esta parte de Budapest su primitivo esplendor. 






Allí pudimos disfrutar contemplando una variedad de estilos arquitectónicos, la Plaza de Armas.  En el pasado, la Plaza de Armas acogía un mercado y las ejecuciones públicas. Debe su nombre a los desfiles militares que se celebraban en ella en el siglo XIX. En el extremo norte de la plaza se alza el monumento a Honvéd, esculpido por Geörgy Zala en 1893. 


                                                               Plaza de Armas

Artikon: Tras la caída del muro de acero, Budapest se convirtió en un punto neurálgico en el mercado del arte proveniente de Europa oriental. 





 Botica-Museo 'El Águila Dorada' abrió esta botica en 1688, pero su nombre, 'El Águila Dorada', no lo adquirió hasta 1740. El negocio se trasladó a este edificio gótico de interior barroco y fachada neoclásica en el siglo XVIII. El museo, inaugurado en 1974, exhibe piezas de botica de las épocas renacentista y barroca. 


                                                       Museo de la Botica. "El Águila Dorada"

        Plaza de la Santísima Trinidad, Iglesia de Matías  Bastión de los Pescadores.

                                                                 Iglesia de Matías

       Plaza de András Hess: La plaza debe su nombre al impresor educado en Italia que, en 1473, imprimió el primer libro húngaro, el 'Chronica Hungarorum', en una imprenta situada en el número 4 de la plaza. 


                                                       Hotel Hilton

El Hotel Hilton, que data de 1976 y es un raro ejemplo de arquitectura moderna en el casco antiguo. 
Calle Mihály Táncsics : Aquí se encuentran muchas casas atractivas y coloridas en estilo barroco. Algunas de estas casas son de las más bellas de la colina del Castillo de Budapest. 


                                                               Calle Mihály Tancsics

El Palacio Erdődyes ahora sede del Museo de la Música. 


                                                                          Museo de la Música

Iglesia Luterana de Buda. Un edificio noclásico construido en 1896 por Mór Kallina. Una placa conmemora al pastor evangelista Gábor Sztéhlo, que salvó a unos 2.000 niños y adultos judíos durante la Segunda Guerra Mundial. 


Plaza de la Puerta de Viena. La plaza toma su nombre de la puerta de entrada más antigua al barrio del castillo, al extremo norte del complejo, desde la que antaño se salía en dirección a Viena. 


                                                 Puerta de entrada al Barrio del Castillo

Al lado derecho de la puerta de Viena está el Archivo Nacional de Documentos Históricos. 



 Calle del Parlamento. Antaño fue una calle habitada por los artesanos florentinos que trabajaban en las obras del Palacio Real de Matías, de ahí que durante un tiempo se la conociera como calle Platea Italicorum. 


                                                      Calle del Parlamento

Iglesia de Santa María Magdalena: Esta iglesia, hoy en ruinas, fue construida en estilo románico a mediados del siglo XIII. 


                                                  Iglesia de Santa María Magdalena

 Museo de Historia Militar. Presenta objetos de la historia militar húngara y universal a través de material militar escrito, recuerdos y tradiciones, así como una amplia gama de material de defensa desde el siglo XI al XX. Además de la colección de armas, dispone otra de uniformes, banderas, mapas y municiones. 


                                                                  Museo de Historia Militar

Calle de los Señores: Los edificios de esta calle, donde residían nobles y ricos pañeros, fueron destruidos en 1686 y de nuevo en 1944. La reconstrucción llevada a cabo entre 1950 y 1960 devolvió buena parte de su carácter medieval original. Casi todos conservan restos de una puerta o vestíbulo gótico, mientras que las fachadas son barrocas o neoclásicas. 


                                                           Calle de los señores

   Paseo de las Murallas. Con sus castaños de indias, ofrece hermosos paisajes de las colinas de Buda. 


                                                              Paseo de las Murallas

Todo fue digno de admirar, pero vivir de ilusión y verla hecha realidad fue todo un portento cuando entramos en la parte que más nos impresiono con sus miradores, torres coronadas con conos, almenas, balconadas, escaleras, que nos dejaron viviendo un sueño infantil de los cuentos de Walt Disney o entrar en el parque de atracciones de  Disneylandia.
.

Solo nos faltaron allí los clásicos personajes de dichos cuentos   pero  nuestra imaginación voló en aquellos instantes al país de la fantasía convirtiéndonos  en Pluto, Pato Donald, Mickey Mouse, Blancanieves, Peter Pan, Cenicienta, Goofy, Campanilla, Mary Poppins . 
Nuestros ojos no daban crédito contemplando aquel castillo encantado con sus miradores, y nuestras cámaras captaban todos los momentos que nos habían embaucado en esta tarde. 

































El Sol como una enorme bola de fuego se columpiaba en el filo de una enorme grúa y se despedía de nosotros mientras buscábamos el punto de concentración para marcharnos de aquel lugar que marca la historia de un pasado. 















En el trayecto de vuelta, Bárbara nos explicaría  las razones por las que los húngaros jamás brindamos con cerveza, nos está prohibido. Nos recordaría algunas de las palabras que hemos aprendido, cómo distinguir los taxis legales de los piratas, cómo hay que pedir un café.  Pasaríamos por el Puente Blanco, el de la Emperatriz Sissi, y desde allí divisaríamos el de las Cadenas.



Bárbara se despedía de nosotros agradeciendo la atención prestada, y deseándonos una buena estancia en el tiempo que nos quedaba de permanencia en Budapest, con un buenas tardes y un aplauso dejaríamos a la que durante nuestro tiempo en esta ciudad nos ha acompañado.



Después de un día complejo de caminar y visitar la ciudad, la llegada al barco, se nos recibe con un zumo, que es un bálsamo y un alivio para nuestro estómago. 



La noche estaría llena de sorpresas, nuestro animador nos sorprendería con el timbre de  voz cantando, pero una señora con un gran estilo, elegancia y sentimiento, dejaría a la audiencia asombrada, cuando con el micro en la mano, lanzaba  al  aire la letra hecha canto  y música, que nos dejaría a todos maravillados. 




“Procuro olvidarte/ siguiendo la ruta de un pájaro herido/ procuro alejarme/ de aquellos lugares donde nos quisimos/ me enredo en amores/ sin ganas ni fuerzas por ver si te olvido/ y llega la noche/ y de nuevo comprendo que te necesito/…..  


LA NOCHE MÁGICA DEL DANUBIO EN BUDAPEST.
Ya habíamos tenido una grata sorpresa en el crucero con las canciones de Luciano y la gran diva del cante, estrella desconocida que por arte de magia había aparecido radiante iluminando con su voz y presencia el salón,  los aplausos fueron el preludio de lo que a continuación nos esperaba. 




La tarde acababa de marcharse sigilosamente sin apenas hacer ruido, había que dejar entrar la noche, esa de la que siempre se habla  como si fuera, tenebrosa, lúgubre, tétrica, misteriosa, pero la noche en Budapest al lado del Danubio, es una noche de magia, que nunca se olvidará donde el encantamiento se une a la fantasía y a la fábula haciéndola realidad. 








Cada cual se puede crear un cuento de hadas, de alucinación y espejismo, de hechicería o de magia, de vivir algo insólito que difícilmente podrá transcribirse por escrito, solo la poesía acompañada por la música será el mejor redactor, para describir las sensaciones de una noche en el Danubio en Budapest. 







No todos los atardeceres son iguales ni todas las noches se cubren con la maravillosa capa de la alucinación y la fantasía, parece como si el tiempo se detuviera, las aguas apenas si se mueven sienten el calor de los últimos rayos del Sol, que se despidió  dejando su cola radiante  de colores acariciar la superficie, las iridiscencias que dejaron en multitud de colores se refuerzan con el fuego de una ciudad que arde, con luces que iluminan los emblemáticos edificios para que hablen con un idioma que entienden todos los humanos, el lenguaje de la emoción. 










Todo queda en suspensión, el reloj detiene su marcha y se entra en un éxtasis del que no se quisiera salir nunca. 




Danubio, los Puentes emblemáticos son centinelas de hierro que custodian tu sueño para que nadie interrumpa la paz y el sosiego que se cierne en tus tranquilas aguas. 










-¡Ay Danubio! 








Mi corazón henchido de emoción contempla las lucecitas de otros cruceros, parecen un desfile de almas en gozo, que van dejando la fisura  fugaz en el eterno discurrir de tu cauce. 




Eres el gran compendio de la Historia, das cobijo a los grandes edificios que bajan a posarse en la alcoba de los tiempos para dormir junto a ti. 







Tu tiempo es el que marca el reloj de la eternidad, silencioso, suave como alfombra de terciopelo, pero a veces bravucón, eres el símbolo de lo imperecedero, solo los enamorados uniendo sus cuerpos sobre la barandilla de este velero sin lienzos ni telas para que los impulse el aire, con arrumacos que no necesitan palabras, para juntar sus labios en un beso, reciben la mejor lección  de amor que les puedes dar porque tú eres el gran compendio de cariño que ha parido la Naturaleza.  



Mis lágrimas brotan de entusiasmo rodando por mis mejillas y no las dejaré caer sobre tu lecho porque son gotas de un lamento de profunda conmoción. 







Los muros del Parlamento, enorme tarta de luz, bajan todas las noches a bañarse en sus aguas, necesitan aliviar las candelas que le hacen brillar. 







El Palacio Real con toda su realeza te rinde pleitesía, y los hierros de los tres grandes Puentes, Libertad, Cadenas y Sissi, con toda su fortaleza se doblegan haciéndose flexibles y elásticos serpenteando al ritmo que le marcan  las leves olas en sus movimientos. 



¡Ni tú mismo te reconoces porque eres demasiado hermoso! 







Después de una noche de ensueño volvimos al crucero, envueltos en las sábanas del encandilamiento, para seguir soñando cubiertos por los embozos de un recuerdo que siempre quedará grabado en mi pensamiento.

                                                  José Medina Villalba













       




19 comentarios:

  1. Adriana Arevalo. Hermosas fotos Don José!!! Maravillosa excursión en catamarán de noche, ver el Parlamento iluminado de noche es maravilloso!!!!

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  2. Jose Álvarez Rodríguez. Querido amigo, algún día me uniré a uno de tus fantásticos viajes. Un fuerte abrazo.

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  3. Amparo Mora Montes. Querido Pepe , termino de leer tu cuarto día por el Danubio, muy extenso, dedicado a Hungría.
    Nombras al comienzo una "fantasmagórico sombra" que recorre la cubierta del barco, y mi fértil imaginación cree que van a aparecer fantasmas por algún sitio.
    Tu reportaje está plagado de frases bonitas que se intercalan en tan espléndido contenido. Así por ejemplo "la arboleda ha bajado a lavarse la cara al río" o "las olas lentas y suaves son los cantos de nanas que adormecen al paisaje" también " piedras que reciben las caricias de los enamorados cuando se sientan en ellas" ...y tantas otras
    Como siempre, es un trabajo para conservar y releer de vez en cuando. No solo contiene fotografías y vídeos, también nos informas sobre las condiciones de vida, la historia del país, sus religiones, la moneda, el uso de palabras comunes, las normas de cortesía...etc. Hemos visto la grandiosidad de los momentos como la Basílica de la Virgen María y S. Adalberto la más grande de Hungría, sus características y su historia. Los maravillosos puentes sobre el Danubio, los monumentos de Budapest: el Parlamento, la Plaza de los Héroes, la Ópera, la Basílica de S. Esteban, el Palacio Real, Museos, con la Historia de todos ellos y la Historia del País.
    Y terminas aludiendo al ensueño de la noche, hasta el punto de brotar las lágrimas por tanta emoción. Te felicito por tu trabajo y tanta sensibilidad. Un abrazo

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    1. Querida Amparo, ante un comentario, tan sumamente concienzudo, donde realizas un análisis meticuloso de todo lo visto, palpado, disfrutado, saboreado, en este cuarto día por el Danubio, se pone manifiesto tus condicionamientos de análisis ante cualquier situación que se te presente, y en este caso en el estudio profundo de todo un texto literario, y digo esto, porque tú, antes de dedicarte a investigar en el laboratorio de la enseñanza, por tus condiciones de farmacéutica, sabes perfectamente todo el proceso de análisis y síntesis que se realiza en la investigación de cualquier fenómeno que se esté estudiando.
      Sin lugar a duda, aunque tu laboratorio ha estado durante algún tiempo en aquella farmacia de la Mancha entre probetas, tubos de ensayo y microscopio, que te dieron un buen bagaje en la investigación, ahora durante muchos años lo has sabido trasladara a otro importante laboratorio el de la enseñanza y la educación, penetrando en el alma de tus alumnos donde las probetas, tubos de ensayo, microscopio y demás artilugios, han estado en el aula de clase, en el cariño hacia tus alumnos, en la entrega total a tu labor pedagógica, intentando no solo transmitir conocimientos sino moldear el alma de los que se te encomendaron a través de la educación, intentando desarrollar cuantos gérmenes potenciales tenían tus discípulos tanto corporales como espirituales a fin de conseguir hacer personas de provecho para la sociedad.
      Toda esta labor la has sabido conseguir a la perfección,por esos condicionamientos que imperan en ti.
      Ahora lo has realizado con excelencia en éste reflexivo y esmerado análisis del Danubio. Solo me queda decir, ¡Chapeau!, quitándome el sombrero, que sabes que lo uso. Mi agradecimiento ante tan esmerado comentario. Un abrazo.

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  4. Rosi Muñoz Me alegro mucho Don José que se lo pase muy bien, besos

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    1. José Medina Villalba. Merece la pena. Gracias Rosi por tu comentario. Un abrazo.

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  5. Lola Mesa. Preciosas fotos me encantaría visitarlo.

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  6. Beatriz Valdivia. Maravillosas fotografías,me alegró
    mucho de sus viajes,un fuerte abrazo
    Mi querido amigo de el alma !! Quiero
    Darte las gracias,por tus me gusta en
    Mis fotografías,eres muy amable.

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  7. Isabel Yuste Reverte. ¡¡¡ Vaya viaje estupendo !!!!

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  8. Maricarmen Morales Torres. No me canso de ver los vídeos. Cada vez me gustan más.Gracias Pepe por tus horas dedicadas a estos montajes.

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  9. Maria Carmen Zafra Alvarez. Budapest es precioso. El Parlamento y sus alrededores ....

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  10. Francisco Tarifa Montijano. Bonitos lugares,me llenan de nostalgia,eran otros tiempos,y otra edad.

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  11. Antonia Barroso Gracia. Maravilloso José, te felicito y me alegro verte disfrutar de lugares tan hermosos!!
    Un abrazo y sigue con este hermoso viaje!!!

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  12. Onesimo Guijarro Barba. Y sus balnearios, tantos que los hay para todos los gustos. Qué disfrute el bañarse en ellos

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  13. Antonia Barroso Gracia. José, que maravilla de paisajes, no sabes la alegría que me da verte disfrutar y a la vez, compartir este hermoso viaje con todos nosotros!!
    Sigue con esta maravillosa travesía y disfruta de cada momento!!
    Un abrazo desde Chile

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  14. Beatriz Valdivia. Cuánto habrá disfrutado de ,este
    Viaje mi querido amigo Don José
    Las fotografías maravillosas y usted
    Un chaval siempre al pie del cañón.
    Buenas noches Don José,que descanses y tengas un bonito fin de semana un abrazo mi querido amigo
    Don José Medina

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    1. José Medina Villalba. Gracias Beatriz, tus palabras son un halago para mi, eso de chaval ha sido una flecha que me ha atravesado el alma, no he sentido dolor sino todo lo contrario, sabiendo de donde vienen con la limpieza de corazón que tienes. Un fuerte abrazo y bellos sueños, mi querida amiga. Hasta siempre.

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  15. Queso no amigo Pepe: por este espléndido correo,lleno y completo de historia, cultura,arquitectura,naturaleza,costumbrismo, muy romántico, casi amoroso, literario, expresado todo con la habitual marca de la casa.yo yo.
    Los enamorados y las enamoradas que se declaraban un amor sin condiciones, cuanto más fuerte,con más brillantez y sentimiento lo expresaban;A LA MAR QUE TE FUERAS ME IRÉ CONTIGO, Le de decía una enamorada a su novio. cuando embarcarse en siglos pasados, era correr un serio y grave peligro de muerte, no importaba, la vida y la muerte la comparto con el ser querido, sin condiciones previas, , sin contratos,sin clausulas ni reflexiones, la fuerza de ese sentimiento tan personal,era una orden recibida desde lo más profundo de su ser directamente del corazón; al que era imposible rebelarse ni contradecir. Cuanto dolor debe sentir alguien que sepa que un sentimiento así existe y el o ella no haya podido sentir,disfrutar o padecer,si no ha sido correspondido o correspondida.La vida esta plagada de de ilusiones,esfuerzos, desilusiones,trabajo, sufrimiento, envidias, amistades, traiciones, creencias, amores y desamores, engaños, anhelos,esperanzas, resignación y perseverancia; pero hay que hacer hincapié y fijarse en todos aquellos aspectos de carácter positivo, para reafirmar la personalidad y de esa forma y manera evitar en lo posible,todo lo que negativo hay en la vida, sin beneficio ni concordia.La escritura como vía de desahogo puede suponer y así lo pienso,el equivalente al yoga o a otras técnicas de relajación, que sirvan para expresar lo que guarda tu interior. Tu amigo Pepe lo consigues con insuperable solvencia. Un fuerte abrazo de tu amigo Pepe Cuadros.

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