viernes, 1 de noviembre de 2019

ROMA CIUDAD ETERNA



La ciudad de las siete colinas nos estaba esperando pero, ¿por dónde llegar a Roma?
Siempre se suele tomar como recurso cuando te encuentras divagando sin saber qué dirección coger, decir una frase hecha, “todos los caminos nos llevan a Roma”.  



Pero surge la pregunta: ¿Qué camino es el que vamos a tomar nosotros? 


Entremezclando a Antonio Machado, y a Juan Manuel Serrat podríamos decir: “caminante no hay camino, se hace camino al andar, todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar, pasar haciendo caminos, caminos sobre el mar, yo amo los mundo sútiles, ingrávidos y gentiles, como pompas de jabón, me gusta verlos pintarse de azul y grana, volar bajo el cielo azul, temblar súbitamente y quebrarse…, nunca perseguí la gloria”. 

                                                        Antonio Machado
                                               Juan Manuel Serrat
Éste será nuestro camino a seguir, volando por un cielo azul como miembros humanos integrantes de una gigantesca ave mecánica, y desde las alturas contemplar la nimiedad de lo que queda abajo mientras surcamos los espacios siderales. 

                                        Desde las alturas contemplar la nimiedad....

Nuestro grupo de viaje va llegando a  Severo Ochoa,  lugar donde comenzará la andadura, el rodar de las maletas es la musiquilla que siempre acompaña en el inicio de lo que será una nueva aventura, porque lo nuestro, ante todo, siempre será una aventura de andar y andar los caminos de la amistad.



Saludos, entre conocidos de viajes anteriores, y el vientre de nuestro bus, va desayunando con los equipajes que se van depositan en su metálico estómago. 



(Quiero recordarte, querido lector, que mis intenciones no son otras sino las de  hacerte vivir con intensidad este acontecimiento, sino tuviste la oportunidad de efectuarlo con  este grupo de gente entusiasta, y si lo realizaste volver a revivirlo recordando momentos de emoción y entusiasmo, y algún que otro de cansancio por el intenso camino recorrido) 
  

Los saludos de Mayte, nuestra amable jefa, van abriendo boca con la proclama sobre las orientaciones a seguir para que todo transcurra durante estos cinco días con la máxima normalidad.



Toñi, conocida como “la americana”, señora amable, cortés, elegante, pelo castaño, ojos vivarachos, expresiones precisas, siempre dispuesta a colaborar y resolver cualquier situación que necesite ayuda, consejo, o resolución de los problemas más complejos, allí estará haciendo acto de presencia. 

                                                 Toñi. "La americana"



Son las dos de la tarde, de  un veinticuatro de octubre, mes que agoniza cuando caminamos en dirección a Málaga al encuentro con nuestro gigantesco pájaro de metal que nos va a trasladar al ilustre país donde surgieron las primeras manifestaciones del Renacimiento,  Italia en el siglo XV o en el Quatrocento, como suelen decir los italianos, y cuyo ombligo principal es el que durante cinco días vamos a "patear". 

                                     Los aventureros de Roma

El que camina sobre el asfalto de la autopista, calzado sobre yantas pisando fuerte, nos va dejando diversas escenas bajo un Sol que viste el paisaje con esplendor.
 Inmensos olivares se deslizan ante nuestra mirada, elevaciones con leyendas de enamorados que se arrojaron desde la altura de una Peña, para hacer honor al intenso amor, y sucesivas escenas durante el recorrido, hasta conseguir alcanzar la morada del que nos va a trasladar.


                                         La Peña de los enamorados


                                                  Aeropuerto de Málaga

Vendría después lo rutinario, darle pasaporte a la maleta en la facturación, para hacerla desaparecer por la cinta mecánica, nervios aunque se intentan disimular colocando en la batea todas tus pertenencias, para pasar por el arco detector, y si el registro es más severo porque tienes incrustado algún cuerpo extraño dentro de tu cuerpo, te ponen aparte como si fueras un "delicuente", prepárate porque son capaces de dejarte en bolas. 



-¡Hombre, no será para tanto!
- ¿Qué no será para tanto?
-Bueno, bueno….., ¡que no será para tanto, dices! 



Una vez repuesto de este trago, y eso que no llevas nada prohibitivo que te pueda complicar la existencia, colocados los zapatos, la  correa, el reloj…, y cuantos objetos tuviste que dejar en la oscura batea transportadora de tus pertenencias, viene la relajación y hasta el apetito se te abre de par en par. 


                                  Hasta el apetito se te abre, una vez pasados los controles 
La paz, la tranquilidad y la bonanza hacen presa de tu cuerpo, da la sensación que has pasado el examen final de tu vida.
-Hombre, ¡por Dios, no será para tanto!
Aquí está la prueba.


                                        Relajación absoluta, después de pasar los controles
Repuestas las fuerzas, y con los ánimos dispuestos a introducirnos dentro del aéreo transportador, caminamos con la satisfacción manifestada en los rostros. 



                                             Caminando hacia el avión

Acomodados en nuestros asientos respectivos, colocados cual “sardinas en lata”, como los volúmenes de una biblioteca perfectamente colocados en las respectivas estanterías, observando las instrucciones de las azafatas que monótonamente de una forma rutinaria explican cómo hay que colocarse la mascarillas, el salvavidas y demás instrumentos en caso de accidente.


Mientras unos atienden queriéndose poner mentalmente lo que las azafatas van demostrando, por la mente de otros corre la idea de cómo sería posible hacer realidad tantas acciones, en el caso de un accidente, por lo menos yo me lo preguntaba. 


Cual  corredor de unas olimpiadas puestos los motores al máximo, nuestra gigantesca ave comienza a tomar velocidad, mientras los motores rugen con la máxima intensidad,  se eleva toda orgullosa y erguida lanzándose a conquistar el espacio como una flecha de jabalina olímpica, buscando el cenit en la infinidad espacial.


Todo es silencio dentro del enorme habitáculo, solo se escucha el toque leve de un sonido, a modo de un timbre avisador, mientras nos sentimos dominadores del espacio,  atrás se nos va quedando todo lo terrenal  en diminutos elementos, casas, coches, carreteras y nos sentimos flotando en un mar de nubes, limpieza de cielo y triunfadores de los espacios estelares.

                                           Allá abajo todo queda empequeñecido
Alguien me dejó caer un delicioso cruasán relleno de queso y jamón york, quizás para quitarme el nudo de la garganta, con otro rico nudo de sabor gustoso, mientras ascendíamos buscado la ruta que muy bien conocen los que manejan los mandos, en  una pequeña cabina llena de instrumentos de pilotaje, de controles de  motor y navegación, por senderos donde no existen las cunetas, ni hay semáforos que nos detengan, donde la libertad es la mejor señal   de tráfico que existe.  

                                      Un rico cruasán me quitó el nudo de la garganta....

Un Sol que agonizaba iba dejando su despedida en leves caricias sobre las alas, aferrándose de tal manera por no querer marcharse, se traducía en una mezcla de colores amarillos y rosas, fruto de una agonía lenta, mientras al fondo la blancura de la nieve era la sábana con la que se cubría Sierra Nevada.



Allá abajo la noche asomaba despacio, haciendo acto de presencia, como relevo para sustituir al día, con el cortinaje de la oscuridad como colcha, que ha de transformar la blancura de las casas, y la línea costera con sus salientes cuchillos que se incrustaban en el mar. 

                                              Salientes cuchillos se incrustaban en el mar

El Sol se marchó pero dejó la lamparita de la estela luminosa encendida  para que la noche, ocupara sus dominios tranquilamente. 






Teníamos que recibir el bautismo para entrar a formar parte del pueblo de Dios, donde reside el Centro de la Cristiandad, y el agua de los cielos cayó pausadamente sobre nuestro monstruo volador, impidiendo que pudiera captar lo que pasaba en el exterior, 



 hasta que la ruedas se deslizaron sobre una pista que nos recibía completamente barnizada de agua, donde se reflejaban los objetos del entorno que había salido a recibirnos. Mientras, las gotas de agua se depositaban en la ventanita y nos saludaban, con un lenguaje acuoso deslizándose a todo lo largo, en una jerga húmeda.


                                    Las gotas nos saludaban deslizándose por la ventanita 
Sabíamos que Roma entraba en huelga general, pero ignorábamos que se hubiese anticipado, y esa fue la gran sorpresa. Había que coger las maletas, y prestos después de caminar un rato, por largos pasillos, cintas movibles, escaleras mecánicas, creo que esto debe estar hecho ex profeso para desentumecer las piernas después de tres horas de vuelo, llegamos a la cinta que vomita los equipajes. 





                              Largas caminatas desde el avión hasta la recogida de los equipajes
Las miradas fijas en una cinta transportadora que nos tenía que devolver nuestras valijas, y por más que la observábamos  permanecía completamente quieta. 


                                  Esperando el arribar de aquellas que no querían aparecer. 


Aquello había que tomárselo con calma y un poco de filosofía barata.
-¡Para qué mosquearse ni irritarse! 
Habíamos llegado para pasarlo bien, por lo tanto era necesario tomárselo con buen humor.  

                                     La paciencia era el arma que había que usar
Mientras unos seguían esperando la bienvenida de sus maletas, otros obstaron por buscar un lugar donde reposar y tomárselo con paciencia y cierta socarronería. 

                                        Un poco de cachondeo ante la situación

Otros, en corrillos contaban sus aventuras y desventuras,  mandaban mensajes,  hablaban por teléfono comunicando a los familiares la llegada, algunos soplaban intensamente para dejar escapar los malos pensamientos en repulsa a la situación, o se miraba el reloj para ver como transcurría el tiempo, media hora, una hora…., sin vestigios de ninguna clase.




Había quien daba sus lógicas explicaciones como calmante balsámico ante un grupo que sonreía con la novedosa noticia.
- Se esperaban las maletas con un regalo especial y éste era el motivo de la tardanza.
- “¿Será una rosa, será un clavel, o será la Roma envuelta en un plateado papel?” 

                               Alguien del grupo anunció, las maletas llegan con un regalo.

- Hubo quien dijo: "como calmante para entretener y distraer un poco no está mal, pero eso que te has inventado  no te lo crees ni tú". 

                                           Carcajadas sonoras ante el anuncio

Otros se reían a mandíbula batiente.


                                        La risa como remedio ante la situación
Los ánimos desesperados crecían por momentos.
Nada de nada, aquella cinta no se movía. 



De pronto.
- ¡Albricias!
Una maleta comenzó a asomar la cabecita, aquello parecía un gran presagio, pero por poco tiempo porque pronto se detuvo de nuevo. 

                                       ¡Albricias! La primera maleta asoma la cabeza



Finalmente todos victoriosos caminábamos como si no hubiera pasado nada en dirección al autobús, bajo una lluvia para trasladarnos al hotel.  


Las maletas por un lado en un pequeño vehículo y nosotros por otro en el autobús.


Roma nos recibía con una torrencial lluvia, las calles brillaban con la intensidad que les daba la luminotecnia de las farolas, eran un verdadero espejo de cristal, que ponía a nuestros pies como señal de agasajo en el recibimiento, los edificios adornados por el color rojo de los pilotos traseros de los coches, dejando largas colas arrastrándose sobre la calzada, como los flecos  de los tules de seda plagados de lentejuelas  de las coristas en el baile de una Compañía de Varietés,  todo se mecía al ritmo que le marcaba el limpia parabrisas que no dejaba de moverse.






La noche se mezclaba con la magia de un castillo acuoso de fuegos artificiales, donde el agua jugaba con los focos en las alturas desparramándose, y produciendo bengalas de colores de líquido centelleante, mientras Alberto, nuestro guía nos iría diciendo el nombre de los monumentos por dónde íbamos pasando.

                                El agua jugaba con los focos en las alturas produciendo bengalas de colores

Todo era una fiesta de colores, que jugaba con el agua, con los edificios mezclados en un ruedo de sensaciones, que me hacían vivir situaciones nunca vistas desde el lugar en el que me encontraba.
Pararíamos en la Plaza de la República donde se encuentra la Fuente de las Náyades, y desde allí arrastrando maletas y paraguas nos trasladaríamos al hotel al que deseábamos llegar a toda prisa, eran ya las diez y media de la noche. 

                                                Plaza de la República
                                                        La lluvia era tal, que enmascaraba las figuras de los llegados a Roma

  
Había que caminar unos quinientos metros por la avenida llamada, Vía Nazionale. 


El agua marcaba la senda a seguir, enmascarando la figura de los recién llegados a Roma, los charcos, algunos de aspecto lechoso, nos obligaban a vadearlos produciendo cierta incomodidad. 

Caminando hacia el hotel 
                                            Vía Nazionale

Via Nazionale es una calle de Roma, que conduce desde la Plaza de la República hasta Plaza Venecia, llegando hasta el Largo Magnanapoli. En su recorrido atraviesa los rioni de Castro Pretorio y Monti. (Rioni, es una subdivisión administrativa oficial) 

                                    Estampa antigua de la Avenida Nazionale

La urbanización de esta zona fue por tanto el objeto de la primera convención urbanística aprobada en Roma tras la unificación italiana. 

                                        Estado actual de la Vía Nazionale
La primera parte de la actual Vía Nazionale, urbanizada por de Merode, se llamó "Strada Nuova Pia"

                                             Vía Nazionale

Desde el proyecto inicial, la Via Nazionale se pensó como una arteria muy amplia, necesaria para unir rápido y lo más recto posible la estación central de la capital con el Tíber, además la urbanización intensiva de los Prati di Castello, prevista desde 1873. Esta intención se puso en práctica en 1886, con la decisión de un segundo trazado amplio entre Plaza Venecia y el río, que se convirtió en el Corso Vittorio Emanuele II.
A lo largo de la nueva calle se edificaron, en las últimas tres décadas del siglo XIX, grandes hoteles en la parte inicial, la Iglesia de San Pablo intramuros, 1880, primera iglesia cristiana no católica construida en Roma tras la unificación italiana. 


                                           Iglesia de San Pablo intramuros 

Inmuebles residenciales destinados a la nueva burguesía de la capital, y también edificios públicos como el Palacio del Esposizioni (1883),


                                     Palacio Esposizioni
  El Teatro Eliseo (1900).

                                              Teatro Eliseo

 o el Palacio Koch, Sede de la Banca de Italia (1892). 

                                   Palacio Koch, Sede de la Banca Italiana
Llegados al hotel, la cena nos estaba esperando, el salón comedor amplio y esmeradamente servido por unos camareros escogidos, seguramente, en relación con la altura en la que se encuentran los techos. 



De entrada, no nos esperábamos menos, la comida nacional de Italia, unos ricos macarrones, así nos parecieron por lo menos por el apetito que portábamos a esas horas, seguidos de un compuesto de verdura muy bien presentado. 




                                         La cena de la primera noche
 Una empanada de carne,  y un rico pastel de postre, ésta fue nuestra cena. 
Desde aquí el agradecimiento del grupo, por el detalle de tenernos preparada la cena a estas horas, cosa que no es normal, tomarse una cena calentita a esas horas, reconforta el cuerpo y engrandece el espíritu.


Para finalizar este primer día, vendría el gran problema de la odisea, que más que eso fue un "odiosea", la que me esperaba cuando me dieron la habitación 515.
Llegado a la planta quinta ascendido en un ascensor de pequeñas dimensiones, me puse a buscar la susodicha habitación 515, me encontré con un laberinto de pasillos de vueltas y revueltas, que no tienen que ver nada con la novela de Carlos  Ruiz Zafón, titulada “El Laberinto de los Espíritus).
Siempre terminaba en la 514, y la que me correspondía se había esfumado por arte de magia. Después de un buen rato de idas y venidas de vueltas y revueltas como el que está jugando al escondite, la pude encontrar. Te dejo este vídeo para que someramente compruebes, querido lector, la realidad de los hechos. 


Un sueño reparador después de un día de viaje, sería el final de éste primer día de viaje a Roma.  
(En los próximos días continuaremos con las siguientes jornadas, tratadas individualmente )
                             José Medina Villalba.




10 comentarios:

  1. Amigo Pepe: Es cierto que todos los caminos llevan a Roma,pero tampoco es menos cierto que todos los caminos parten del Albayzin, como fuente primaria de todos los acontecimientos que merezcan la pena ser contados; si alguien lo duda,que repase tus comentarios sobre los anteriores viajes y quedará convencido de lo que afirmo. Hay un corto verso de Antonio Machado, que dice así:
    He andado muchos caminos,
    He abierto muchas veredas,
    He navegado en cien mares
    y atracado en cien riberas.
    He podido observar algunas compañeras de otros viajes ya realizados y disfrutados,os deseo lo mejor para este que acabáis de iniciar.Un fuerte abrazo de tu amigo Pepe Cuadros. Saluda al Arco de Trajano y las termas de Caracalla.

    ResponderEliminar
  2. Encarna Segovia Fernández. Que bonito todo, mil gracias por hacernos ver a través de tus ojos lugares tan maravillosos, disfruta junto a todos los demás de tan bonito viaje. Un fuerte abrazo amigo Pepe.

    ResponderEliminar
  3. Encarni López Osuna. Bonitas fotos de Roma un viaje maravilloso.

    ResponderEliminar
  4. Rosi Muñoz. Una preciosa Ciudad don José, estuve el año pasado y se necesitan 7 vidas para ver esas hermosa Ciudad como es Roma, que disfrute mucho, besos amigo.

    ResponderEliminar
  5. Antonia Fernandez Pelaez. Querido amigo Pepe, cuánto me he reído con el relato detallado de nuestra llegada a Roma. Eres genial describiendo nuestras andanzas y haces que volvamos a recodar con nitidez todo lo vívido.
    Toca ahora esperar el segundo día. Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  6. José Medina Villalba. Gracias, querida amiga, me pondré a hacer los deberes para el segundo día lo más pronto que pueda, dejaré el paraguas en el hotel porque creo que el tiempo va a mejorar y ¡¡¡¡manos a la obra!!!!

    ResponderEliminar
  7. Amparo Mora Montes. Querido amigo, ha sido grande mi interés en recordar el primer día de nuestro viaje a Roma que no he podido dejar de leerlo para mañana. Muchas peripecias ocurrieron ese día, la interminable cola para el control, las esperas de todo tipo y hasta el bocadillo que parece caído del cielo y que describes con tu prosa poética para tener un recuerdo inolvidable. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Querida amiga Amparo, hemos comenzado de nuevo la aventura del viaje a la Ciudad Eterna, ya volvimos de ella, pero ha llegado el momento de volver a recordar aquellos cinco días, una aventura de las muchas que estamos viviendo en estos tiempos, cada una con sus situaciones diferentes, emociones, anécdotas y peripecias que han quedado en las mentes de cada aventurero, pero no está mal recordar, porque la mente a veces es olvidadiza y los recuerdos se van disipando poco a poco en la neblina del tiempo.He aquí que me he puesto a teclear el ordenador, nuevo bolígrafo moderno para escribir y plasmar aquello que vivimos, enriqueciéndolo lo más posible con fotos y vídeos, de tal manera que nos volvamos a sentir partícipes de esta aventura, una aventura más en el curriculum del atardecer de nuestro paso en este viaje por este Valle de riqueza inconmensurable en todos los aspectos. Gracias por tu comentario. Un abrazo.

      Eliminar
  8. Maria Del Carmen Prades Pérez "...la noche se mezclaba con la magia de un castillo acuoso de fuegos artificiales, donde el agua jugaba con los focos en las alturas desparramándose, y produciendo bengalas de colores de líquido centelleante..."
    Qué preciosidad amigo. Lo estoy viendo con tu bella descripción, fotos y vídeos..
    Nuevamente iré con vosotros y mi fantasía....
    Gracias amigo José.

    ResponderEliminar


  9. José Medina Villalba. Querida amiga, Maria Del Carmen Prades Pérez, cuando a través de tus palabras hechas letras, me vuelves a recordar aquellos momentos cuando marchábamos bajo una lluvia intensa, en busca del reposo de un día ajetreado, vuelven a renacer en mi interior esos momentos agradables de una Roma que te recibe, con los laureles de una corona hecha de bengalas de colores y engarces de agua. Es un placer contar con una compañera que viaja saboreando los placeres de una Ciudad Eterna. Tienes el asiento reservado para el segundo día. Un abrazo.

    ResponderEliminar