Teniendo como motivo el cuadro al óleo
sobre lienzo, (46X32) que he terminado de pintar, ha surgido el archivo que expone
el camino para aprender Geografía de una forma lúdica, siguiendo la Pedagogía
Manjoniana.
Recuerdos del pasado ante alumnos de la
Facultad de Pedagogía de la Universidad de Granada.
Aprended niños queridos,
a
conocer vuestra Patria,
porque deseo la améis
con la vida y con el alma.
Al sur está Andalucía;
al Noreste de ella, Murcia;
más al Noreste, Valencia;
más al Norte, Cataluña.
Sigue al Oeste, Aragón;
más al Oeste, Navarra;
más al Oeste, Castilla
y provincias Vascongadas….
Murales de Geografía donde se encuentra el mapa de España en relieve (1930)
Suenan
todavía en el espacio las notas musicales de aquella canción que servía de
preludio a cualquier clase de Geografía o a la finalización de la misma, que se
daba al aire libre, en el mapa gigantesco, a la sombra de los parrales, con los
racimos de uvas como farolillos de feria colgando sobre las cabezas de los
alumnos y con el perfume a azahar de los naranjos que rodeaban el escenario
geográfico.
El sonido del silencio, del airecillo
que se desliza moviendo con ternura las hojas de las plataneras, como la madre
que mece la cuna de su bebé para que se duerma,
del moral del Barranco de los Naranjos que se asoma a este escenario
observando cómo se llena de agua la enorme alberca;
El airecillo que se desliza moviendo con ternura las hojas de las plataneras
el sonido del rastreo de pies
sobre el suelo empedrado que bordea el estanque de los actores que van a
divertirse esta mañana percibiendo el perfume del azahar que destilan los
naranjos,
La verja que custodia como un cofre este escenario
desde la otra orilla de la verja, que custodia como las paredes de un
cofre este escenario musical, donde los instrumentos: saxos, clarinetes,
violines, violas, contrabajos, timbales… serán las montañas, los ríos, las
carreteras, los diversos productos que se crían en las distintos lugares y la
de unos chicos que quieren aprender
Geografía divirtiéndose.
El agua entraba a borbotones por una de
las esquinas del enorme cuadrilátero, era un sonido orquestal distinto, a los
muchos que desarrolla en su caminar diario: música estridente en una catarata,
silenciosa en la tranquilidad del estanque, sensual en la fuente del patio
albaicinero; el sonido de hoy, era uno más de los muchos que en el pentagrama musical, el agua escribe sus notas musicales, componiendo
sinfonías de luz y color.
Acequia de San Juan
Se había escapado del enclaustramiento,
que traía desde que penetró por Puente Quebrada, (Carmen de Santa Ana)el agua
de la Acequia de San Juan o Axares, como el preso que cobra la excarcelación, y
ufano y alegre vuelve a respirar el aire puro de la libertad, de este modo
saltarina, espumosa y juguetona, penetraba el agua con el sonido especial del
que canta a la libertad.
Los pinos que rodean el fondo Oeste
Al Sur la verja que hace de guardiana de este recinto
El tupido verdor vejiga mezclado con el
esmeralda y el verde mayo de los pinos, que rodean el fondo oeste, van
completando el lugar; en la cara Norte unos murales con los mapas de España y
Andalucía a todo color, al Este los ladrillos perfectamente colocados constituyendo
el asiento donde los espectadores y actores, al mismo tiempo, van a desarrollar
la función. En el centro como espectadora permanente petrificada encima de su
columna la Pilarica, aquella que se le apareció a Santiago Apóstol, a la
orillas del Ebro; al Sur la verja que hace de guardiana de este recinto.
A esta multitudinaria composición de
sonidos se le une la orquestalidad de la infinidad de aves que por allí anidan
constituyendo una gran orquesta sinfónica, como violines perfectamente
afinados, el gorjeo de los jilgueros, ruiseñores y canarios acompañados por el
colorido, el vuelo e interesantes costumbres de los gorriones, herrerillos
capuchinos, petirrojos, tórtolas, golondrinas, oropéndolas, mirlos, urracas,
lavanderas blancas y cascadeñas, palomas torcaces, autillos, cernícalos,
verderones, currucas capirotadas y gavilanes, nos alegran el corazón.
Gavilán
En más de una ocasión con el juego del
escondite surge la frase, de aquel que hace de “madre” y pregona a los cuatro
vientos, antes de soltar al que actúa de “gavilán” y ha de ir en busca de los
que se han escondido: “ahí va mi gavilán con cuatro uñas de gato, como no me
traigas carne las orejas te las saco”; antes de soltarlo le pasa las manos por
las orejas, dándole un pequeño tironcito.
Los alumnos escuchan atentamente las indicaciones del maestro
Hay una cierta inquietud, entre los
alumnos, por saber que vamos a hacer esta mañana, pero al mismo tiempo una sana
alegría que enerva el espíritu de los presentes.
-
¿Queréis ser
marineros esta mañana? Pregunta el que hace de alumno mayor (el maestro).
Una
explosión de júbilo se manifestó en las expresiones corporales de los alumnos y
un grito al unísono surgió de todas las
gargantas.
Barco que vamos a utilizar de forma imaginaria
-Bien,
os voy a contar primero el viaje que vamos a hacer, los lugares por donde vamos
a pasar y qué barcos utilizaremos, porque si vamos a ser marineros tendremos
que tener el vehículo que se ha de desplazar por el mar, y las diversas categorías
que van a tener los marinos que se van a subir a los barcos.
-¡Yo
quiero ser el capitán! dice Juanito.
-Bueno,
vamos a ver, primero haremos un recorrido, yo seré el capitán provisional y los
lugares por donde vamos a ir pasando iremos colocando el nombre de cada uno de
los cabos.
-Tu
Juanito que quieres ser el capitán vas a ir poniendo estos carteles, donde va puesto el nombre de
cada cabo, en los lugares que les corresponda, y que yo te iré indicando.
-Subidos
en el imaginario crucero un grupo de niños recorrimos todo el litoral y se hizo
lo indicado.
La
emoción crecía por momentos todos deseaban ser miembros de la tripulación, se
colocaron los carteles y se repitieron los nombres una y otra vez.
-Juanito,
tú serás el capitán, Fernando el oficial del puente de mando, Paquito el
timonel, Carmen la radiotelegrafista, Remedios la cocinera, Juan el jefe de
máquinas y los restantes los marineros que se ocuparán del cuidado y limpieza
del barco.
Cuando
se quitaron los carteles con los nombres de los cabos, comenzó el viaje
ocupando cada uno su puesto o misión.
Hicimos
dos cruceros una salió desde el cabo de Machichaco en Vizcaya con toda la
tripulación y el otro desde el cabo de Creus en Gerona.
Cabo de Creus en Gerona
Cada
vez que no decían el nombre del cabo correspondiente, al pasar por delante de
cada uno de ellos, había que coger a un marinero y con la frase, pronunciada
por todos, “gato al agua” se arrojaba a un miembro de la tripulación fuera.
Los
aplausos a rabiar, por el crucero que llegó con más marineros a su puerto
final, dejaron asombrado a todo el entorno.
Qué fácil llegar a Marte, qué fácil mover el Sol
Por
mi memoria como un rayo repentino pasa
aquello que de niño cantaba: “de diez me llevo una, de veinte dos, de treinta
tres…, debajo del sistema planetario que colgaba debajo de los parrales con sus
esferas relucientes brillando por los rayos del sol, que fácil llegar a Marte
que fácil mover el sol, mientras allá abajo el rio Darro, con sus aguas
cristalinas, a fuerza de escuchar estas cosas se convertía en el estudiante
mayor.
Por
la acequia de mi colegio van los barcos convertidos en hojas de los árboles,
mientras los niños corríamos detrás de ellos y los cañonazos convertidos en
piedras, que les lanzábamos, de naufragios se llenaban las aguas y solo triunfaba
el que lograba salir victorioso.
Una clase al aire libre teniendo como maestro al pedagogo D. Andrés Manjón
Con
las naranjas de los naranjos cuántas batallas hicimos y de los “pegajosos”
cuantos novios y novias salieron, hoy al final de mis años quisiera seguir
cantando pero mi voz ya no me llega al timbre de aquellos tiempos de mi niñez,
porque de todas las cosas de mi vida que quisiera llevarme solo quiero las
buenas que permanecen en mi corazón.
José Medina
Villalba






























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