lunes, 15 de abril de 2013

LANTEIRA. MIS RAICES


Este archivo, dedicado al pueblo de Lanteira, tiene como uno de los objetivos dar a conocer esta localidad. Las raíces, a las que se refiere el título, son el origen de mi existencia y la procedencia de mis padres y antepasados.

José Medina Villalba, proclamando el pregón de las fiestas de Lanteira

En el año 1994 tuve el honor de ser el pregonero de las fiestas patronales, de ahí que, otro de los objetivos, sea dejar constancia de dicho pregón.  

                                                               Pueblo de Lanteira
 
                                                Marquesado del Zenete.  La Calahorra
                                                            Jérez del Marquesado. Al fon el Picón
 
 
Lanteira, es un municipio español situado en la parte meridional de la comarca de Guadix, en la provincia de Granada y comunidad autónoma de Andalucía. Limita con los municipios de Valle del Zalabí, La Calahorra, Alquife, Aldeire, Válor, Alpujarra de la Sierra, Bérchules y Jérez del Marquesado.
                                                         Alquife, pueblo minero del Marquesado del Zenete
Entre sus actividades culturales podemos citas la  celebración de la función de moros y cristianos durante sus fiestas patronales y la Pasión del Señor, el Domingo de Ramos, cuyos actores son los propios habitantes. Como personaje ilustre, Manuel Medina Olmos, declarado beato, por la Iglesia, siendo Papa, Juan Pablo II.

                                                          Representación de la Pasión del Señor en Lanteira.
                                                              Beato Manuel Medina Olmos
                                                                    Tajo del Toril

                                                            Castillo de la Reina. Guarda un aljibe árabe
                                                             Río del Barrio
Cercanos al pueblo y adentrándose en la montaña existen parajes de fácil acceso y gran belleza como son el mirador el Peñón, el Tajo del Toril, el Tajo de los Vencejos y la Rinconá. El paraje del Canal es una zona recreativa situada a tan sólo dos kilómetros del pueblo, bañada por el río del Barrio y es un espacio perfecto para pasar una tarde al aire libre. En cuanto a la gastronomía, aparte de sus buenos quesos pastoriles, su plato más popular son los llamados “sustentos”, un guiso hecho con patatas, chorizo, pimientos rojos, y harina de maíz.


 
                                                                             El pueblo de Lanteira
 

PREGÓN DE LAS FIESTAS DE LANTEIRA EN HONOR DEL SANTO CRISTO DE LAS PENAS. AÑO 1994. (PREGONERO: JOSÉ MEDINA VILLALBA)

 

Muy noble, hidalga e ilustre Villa de Lanteira.

Señor Alcalde, señor Presidente y miembros de la comisión de fiestas, señores concejales de esta Corporación Municipal, señoras y señores, Lanteiranos todos.



                                                             José Medina Villalba, proclama el pregón de las fiestas.
El río se alimenta, nutre y bebe en la fuente que le vio nacer, ella es el origen fundamental y la razón de su existencia.

Hoy, este pequeño río representado en mi persona, por razones de ascendencia, por reflexiones de correspondencia y gratitud, remontando desde el curso bajo del caminar de la vida, hasta las fuentes que me dieron el ser, modesta, llana y sencillamente se acerca hasta aquí con el  más profundo reconocimiento de gratitud y agradecimiento a este pueblo de Lanteira, a su Alcalde, al señor Presidente de la Comisión de fiestas, por depositar en mi persona la confianza para llevar a cabo el pregón de las fiestas de esta año.


                                           Público asistente al pregón. De izquierda a derecha: Mariano y mi prima Manuela.
                                                                    Mi primo Torcuato y su mujer Sole. Conchita, la mujer del pregonero. Vicente, amigo.

Este pueblo es, origen, cuna, estirpe y germen del linaje de mis padres y en cierta medida el mío propio, al que me siento unido como un lanteirano más.

Quiero hacer notorio en voz alta y con las fuerzas más intensas que brotan de mi alma y que son capaces de lanzar al aire la solidez de mis pulmones, para manifestar ante todos las excelencias de esta Villa.
 
 
Como el brotar y florecer de los campos......
Cómo la aurora, desperezándose y lanzando de su cuerpo las sábanas tenebrosas con las que se arropa durante la noche, pregona el despertar del nuevo día, cómo el lucero de la tarde, con su brillo refulgente augura la llegada del crepúsculo, como el brotar y florecer de los campos notifica la llegada de la Primavera, sea este pregón el anuncio y proclama de las fiestas de este año del Señor, de 1994.

 

Cuando el Todopoderoso creó la Tierra, en esta convulsión interna de choque de fuerzas, nació esa corona excelsa, esa reina, esa Sierra Nevada, con la que se enorgullece nuestra tierra y la asentó en su real trono, cubriéndola con su capa regia.


En ese manto albo, supo colocarle para adornarla una serie de brillantes y esmeraldas con las que la soberana Sierra luce su realeza.

Estos pueblos que, tanto al sur como al norte de esta cadena pétrea, se incrustan en el tejido de su manto, son los corindones, zafiros y rubíes, entre cuyas piedras preciosas se destaca ésta, que puesta sobre su basamento de plata fue construida por orfebres que supieron escoger para tallarla el taller más privilegiado de la Naturaleza, haciendo salir a la vida, ésta que en otros tiempos se llamó Argenteira, donde la princesa Himilde esposa de Aníbal tuvo sus minas que le daban tan ricas minas de plata.

                                             Argenteira, donde la princesa Himilde, esposa de Aníbal tuvo sus minas.
Argenteira, convertida en la actualidad en Lanteira, y dados los acontecimientos recientemente sucedidos, se ha hecho conocedora de todo el orbe, transformando su temple y ductilidad de plata en luminoso, radiante y brillante oro.

                                                                        Castaño de la Cañada

Lanteira, Dios te ha adornado colocándote al pie de la Sierra, cubriéndote con el manto verde de tu vega, colocándote gargantilla de plata que son estos dos arroyuelos que nacen en el Glacial de las Cabras y en el de la Rinconada y que son dos aderezos con los que cubres tu cuerpo, que se ramifica hasta Jérez, entre las esmeraldas verdes de sus castaños, para calmar la sed de los accitanos que allí abajo aguardan.

Tu belleza se encuentra esparcida, diseminada y repartida por esta Plaza, por sus calles y rincones, por tus construcciones y casas, por este paisaje serrano que te circunda, por esas lastras y pizarras que como espejos reflejan la luz del Sol y arrancadas de la tierra son las alfombras y basamentos de las moradas lanteiranas.
Este atractivo tuyo se ve incrementado por tus costumbres y tradiciones, por tus comidas especiales, por tu fiesta mayor, por tus rosarios y procesiones, por tus representaciones pasionales de Semana Santa, por tus legumbres y hortalizas, por el rito litúrgico de tus matanzas, por esos geranios, cual vestidos de gitana cubres tus fachadas y balcones para engalanarlas y adornarlas, por tu ganado y cinegética.

                                                                       Molino harinero
 
Esos molinos construcciones del pasado y recuerdos del presente, de Toñillo, tío José, Pepe, Chispas, Maguelo y Fernando.


Esos cortijos de Félix, Triguero, del Cano, Chindín y Corominas. Las ermitas de S. Marcos, Santo Cristo de las Penas, de Ánimas y de la Torre Vieja, todo esto son los vestidos con los que a diario engalanas y vistes tu cuerpo.

En éste manifiesto, en esta proclama, en este pregón de fiestas, quiero poner en mi boca la voz de los que continuamente, de forma callada y silenciosa, nos están diciendo que son los verdaderos pregoneros de esta Villa de Lanteira.

Así podemos decir que pregoneras son: las calles, escenario permanente de la existencia de un pueblo, que vibran de emoción durante este tiempo.

                                                                   Pregoneras son tus calles
Ellas soportan con paciencia, durante todo el año, el paso chirriante de los carros, el caminar de las bestias, tractores y remolques que al campo van y vienen en su quehacer diario, ellas son los testigos mudos y permanentes de las lágrimas y sudores del esfuerzo en las faenas del campo, de las algarabías y juegos de los niños, del cuchicheo de las comadres, del paso de rosarios y procesiones, de la idas y venidas del minero que busca día a día el sustento de los suyos, arrancándolo de las entrañas de la tierra, ellas velan y custodian el sueño de los suyos entre las sombras de la noche, ellas les dan a todos el adiós supremo cuando dejamos este barrio para unirnos al Eterno, ellas saben de enigmas y misterios, de galanteos, y enamoramientos, de amores y amoríos. Para ti, Calle del Agua, hoy de Medina Olmos, la poesía.

                                                           Calle del beato Manuel Medina Olmos
                    
                     CALLE DEL AGUA  (MEDINA OLMOS)

 
Mi primo Juan Medina Tapia en medio.
 
 
 
Mis primas: Isabel, Manuela y Maruja entre otras lanteiranas. 
 
 
                                     Dos bellezas Lanteiranas, mi tía Remedios García Remacho, (izquierda)
                                                           esposa de mi tío Bernabé Medina Baena y mi hermana María Medina Villalba.
                                                            hija de Torcuato Medina Baena.
                                                                           
 
 Y por la calle del Agua

yo la veía pasar

tan bonita y tan soltera,

guapa hasta no poder más.

Hoy, por la calle del Agua

he vuelto a verla pasar

bonita, pero casada.

Casada, pero bonita.

ser madre da la belleza

que el no ser ya novia quita.

Pero lo que yo daría

callecita de Lanteira,

por verla otra vez pasar

bonita, pero soltera.

 
                                                                   Zona de recreo

                                                               Fuente de la Ermita de la Torre Vieja
Pregonera es esa agua cristalina y transparente, de estas tres fuentes que riegan y vivifican con su música cantarina, recrean el oído del que por su lado pasa, y como tres madres con su pecho nos refrescan y alimentan. Para vosotras, fuentes del Altozano, Plaza y Ermita de la Torre Vieja, para vosotras, la poesía:

 
                                                                   Fuente de la Plaza del pasado

¿Y nunca te has de cansar

de cantar,

agua cantaora

que a la fuente vas?

Por la noche, centinela,

te pasas la noche en vela

dando el alto a las estrellas.

Y, como no tienes sueño,

al alba, niño pequeño,

vas pisándoles las huellas

a la estrella y a la aurora.

                                                                 Fuente de la Plaza actual
Al mediodía, caliente

oro, nostalgia cantaora,

te enredas por las hortalizas.

Y por las noches, aún te queda

voz y vidrio con que cantar

llenando de canto y seda

la tarde y el bancal.

                                                                Pasas burlando verdes chopos
Pasas el día cantando sin saber de dónde vienes,

pasas la noche cantando sin saber a dónde vas,

pasas el tiempo cantando

y burlando

verdes chopos, y no tienes

esta amargura de muerte que tenemos los demás.

¡Agua cantaora

que vas por el Altozano

soliviantando a la aurora!

                                                              Pasas soliviantando a la aurora
Yo también quiero pasar,

sin pensar

que existen muertes y cunas,

y burlar

albas, chopos, rosas, lunas,

desde la tarde a la aurora;

y cantar ¡y cantar!

como tú, agua cantaora,

que a la Plaza, Torre Vieja y Altozano vas.


                                                               Fuente de la Plaza, del pasado

Pregonera es esta torre de la iglesia, airosa y sencilla como el alma del lanteirano. Tus ojos vacíos esperan con impaciencia la vuelta de las cinco pupilas que, como la mejor mocita con tu alta peineta de gitana albaicinera , con ellas te contoneabas.


Dicen los más viejos del lugar que oír las campanas hablar en su tañer y repicar era oír música celestial, ya estuviera en la sierra, en la vega o en cualquier lugar.

¡Ay campanas: gorda, delgada, mediana, esquilón y esquilín quien os volviera a escuchar! Hoy, estas dos del reloj, os vienen a suplantar cumpliendo lo mejor que pueden, vuestro lenguaje especial; tristes en la hora de la muerte, alegres en nacimientos, bodas y bautizos, llamando con vehemencia y pasión en los momentos de siniestros, catástrofes y angustias.

                                                                   Artesonado mudéjar de la iglesia
Campanas de mi torre, en algún lugar tenéis que estar. Este pueblo algún día de vuestro cautiverio, estéis donde estéis, os tendrá que sacar y en el lugar que os corresponde os tendrá que colocar.

                                                                              El coro
                                                            Capilla dedicada al beato Manuel Medina Olmos
Pregoneros son estos toros que vienen de la sierra, trayendo la incógnita de su destino, que bajan por la “cañá” Camino de la plaza.

                                                        Pregoneros son los toros que bajan por la "cañá"
 
         ¡Ay! mientras descansan los toros

está en vela el mayoral

para no dormirse canta

por soleá.

Nunca torito más bravo

ni más bonito se vio

¡ qué buena leche tenía

la vaca que lo parió!


Ya llegan los mozos

entre algaradas, risas, carreras y cantos

ya suben por la calle del Agua, al Altozano

para la quietud de los toros soliviantar.


Ellos, los miran y observan

entre los portones de los corrales

esperando la hora fatídica

que pronto les llegará.

¡Ya bajan corriendo madre!

ya vienen por la cañá

los mozos delante

los toros detrás.


Ya llegan a la plaza

Después de las calles atravesar

entre empujones y aprietos

llegan aqueste lugar,

donde se van a lidiar.

Toro bravo, toro bravo,


Que bien supiste morir,

las vacas, llaman y llaman

y están llorando por ti.




Pregonera es esta feria, que arrastra año tras año las tradiciones y costumbres de nuestros antepasados, estas fiestas no se dejan bambolear, ni adulterar por los vientos que actualmente soplan, estas fiestas que concentran, reúnen y aglutinan a estos tus hijos una vez al año, dándose cita a la llamada imperiosa del clarín de feria.


                                                                         Pregoneros son los lanteiranos
Pregonero es cualquier lanteirano, tanto los residentes aquí, como los que procediendo de cualquier parte dejan sus obligaciones para volver puntualmente, en septiembre preludio del otoño, al seno de la madre, de ésta que os vio nacer, para repostar y tomar energías nuevas, para poder seguir caminando durante todo el año; energías que fluyen del aire que hay en el ambiente, de este olor y aroma característico que sólo tiene este pueblo; energías encubiertas de recuerdos del pasado, de los años de juventud e infancia; energías alimentadas del encuentro de nuevo, un año más, con la familia, que es la que constituye todo este pueblo; energías de saborear las propias comidas que en ninguna parte tienen el sabor que les dan, los productos del pueblo; energías para correr delante de esos toros que bajan por la cañá camino de la plaza; energías para participar en esa liturgia del montaje de las barreras, que darán consistencia al espectáculo; energías para enfrentarse al toro del quehacer diario, poniéndole todas las banderillas del esfuerzo y del trabajo; energías para hincarse en silencio y a solas  de rodillas delante de este Santo Cristo, para darle gracias y pedirle ánimo; energías para sacarlo en andas, darle vueltas y vueltas, vitorearlo, aplaudirlo y metérnoslo muy dentro.

Pregonera eres tú, mujer lanteirana, niña, mocita, novia, madre, esposa y reina.


 

Eres más bonita niña

eres más bonita mujer lanteirana

que la nieve en el barranco

que el clavel en la maceta

y la azucena en el campo.

 

De tal forma se lleva grabada esta tierra que por la mente resuena este verso:

 

Yo quiero vivir en Lanteira

Y morir en Lanteira quiero,

que corre el aire más puro

y estoy más cerca el cielo.

 

Hay un pregonero mayor, que ha hecho que el nombre de Lanteira resuene en todos los confines de la tierra.


Cuando el día 10 de octubre del pasado año, las campanas de la Basílica de S. Pedro, en Roma, en el tañer continuado lanzaron a los cuatro vientos las ondas vibrantes del palpitar emocionado de las zayas de sus bronces, pregonando oficialmente las virtudes de santidad de nuestro hermano el beato Manuel Justo Medina Olmos, capitaneando estos timbres melódicos que corrían por todo el mundo, iba por delante como pregonero anticipado, como onda expansiva, como escolta pregonera el nombre de este pueblo, el nombre de Lanteira.

                                             D. Andrés Manjón y Manjón fundador de las Escuelas del Ave María.
Manuel Medina Olmos reunía en su persona todos los valores que da esta tierra y que se vieron acrecentados cuando escuchó la llamada de angustia de D. Andrés Manjón que había iniciado una obra educativa-social, para remediar la grave situación cultural, moral, social y religiosa en la que vivían los habitantes del Camino del Sacromonte, en su mayoría cueveros.

                                                         Capilla de las Escuelas del Ave María. En el altar mayor
                                                                                           están los retratos de los beatos Manuel Medina Olmos (derecha))
                                                                                           y Diego Ventaja Milán. Directores de las Escuelas del Ave María.

Durante más de cuarenta años nuestro beato permaneció ligado a las Escuelas del Ave María, como subdirector, primero, y director general después.

                                                 El autor de este archivo, en una lección práctica de Geografía
Actualmente me enorgullece estar dentro de esta institución en la que he permanecido toda la vida, poder seguir, en la medida de mis fuerzas, sus huellas, llevando la dirección de la Casa Madre.

                                              José Medina Villalba, maestro y director de la Casa Madre del Ave María

Manuel Medina Olmos fue un amigo fiel, un sacerdote celoso de su ministerio, un canónigo ejemplar, un escritor fecundo, un pedagogo y catequista consumado, un obispo al servicio de los más pobres y un digno sucesor del santo y sabio D. Andrés Manjón.

                                                Mi padre Torcuato Medina Baena (derecha) Mis primos Torcuato
                                                                                      y José portando las andas del Santo Cristo.
                                                                                          

Esta noche, bajo este manto celeste de estrellas, bajo la potencia arrolladora del fulgor resplandeciente de los astros, se atisba todo orgulloso, satisfecho y centelleante, como el astro que más brilla en el firmamento, nuestro pregonero mayor, nuestro beato, que igual que en el año 1927, presidió aquí todos los actos de aquellas fiestas, hoy desde el cielo contempla a su pueblo, descorre el telón y se pone en escena para presidir la fiesta mayor de este año.

                                    El beato Manuel Medina Olmos, en procesión por las calles de Lanteira.

Cómo aurora, que en los primeros albores

acaricia tenuemente el despertar del día

cómo rocío que adorna y engalana

en collares la hierba.

                                                                 Como el rocío que adorna y engalana
Cómo calor intenso de sol de estío

que tiñe en dorado oro las mieses

que después nos alimentan.

Cómo agua que en cascada inmensa

apaga el apetito de los campos sedientos.


Cómo manto celeste de estrellas

que en las noche orientas.

Así eres tú, beato Manuel Medina

aurora, rocío, calor intenso,

cascada, cielo de noche estrellada,

que con tus virtudes

das calor a nuestras vidas

riegas y apagas la sed del espíritu

orientas, acaricias y adornas

nuestro caminar errante, hacia tu encuentro.


 

Pregoneros son los lanteiranos que dejaron esta tierra para unirse al Eterno, unos recientemente, otros en tiempos pasados. Pregoneros son, Torcuato Medina Baena y Josefa Villalba López, mis padres, a los que les debo lo que soy y el ser de este pueblo, orgullosos desde el cielo, todos contemplan por mi boca el pregón en este momento.

                                                   Mis padres Torcuato Medina Baena y Josefa Villalba López
Finalmente, tenemos delante de todos al Mayor de los Pregoneros, al Proclamador por Excelencia, nuestro Santo Cristo de las Penas.

Cuando aún era niño, de los labios de mi madre escuché, en más de una ocasión, como en suplicante oración, a ti Santo Cristo acudía, con aquella expresión, que en el fondo de mi alma como dardos se hundía.
¡Ay, Santo Cristo de las Penas! con esta declamación, en más de una ocasión a Ti acudía.

Una estampa tuya en un cuadro en la cabecera de mi cama había; todas estas circunstancias hicieron que sin conocerte, hacia Ti mi devoción y admiración se despertara; después, con el tiempo, en esta tu casa te conocí y al contemplar tu figura, tal impacto me ocasionó que todo mi cuerpo se estremeció y desde aquel día en lo más profundo de mi ser estás como algo excepcional.

He preguntado, buscado e indagado, en la calle, en la biblioteca y con los más antiguos del lugar, pero del nombre del escultor que te creó nadie me supo hablar. La única información que he obtenido, es la de que unos niños jugando al “arroyuelo” en la ermita te descubrieron.


Tu imagen es tan sensacional que ni Velázquez, ni Risueño, ni Mora, tienen en sus esculturas, sobre Cristo, semejanza igual, a todos ellos superas, por lo que me hace pensar que el artista que te hizo, del cielo directamente, ayuda le ofrecieron.

 

¡ Lo amaba, lo amaba!

¡ No fue sólo milagro del genio!

El artista lo vio como era

lo sintió Dios y mártir a un mismo tiempo

lo amó con entrañas

cargadas de fuego

invocó a la Divina Belleza

donde beben belleza lo genios,

los justos, los santos,

los impíos, los buenos…

y al conjuro bajaron dos ángeles

que continuamente a tu lado están

y al artista inspirado asistieron

arrancándose plumas de raso

formones, escoplos y gubias le hicieron.


Y el mago del arte,

el sublime elegido, entreabriendo

los extáticos ojos cargados

tomó las herramientas

sonámbulo, trémulo…


De rodillas cayeron los ángeles

y en el aire solemne cayeron

todas las tristezas

todos los silencios…

Y el genio del arte

con fiebre en la frente

con fuego en el pecho

con mirada de Dios en los ojos

y en la mente arrebatos de genio

el artista tallaba y tallaba,

transformando aquel leño

y el sueño del hombre

quedó sobre la madera

convertido en este Santo Cristo de las Penas.


¡Lo amaba, lo amaba!

¡El amor es un ala del genio!

 

 

¡Santo Cristo de las Penas!

¡Te quise siempre, te quise!

¡Te quiero siempre, te quiero!

Aunque no pudiera quererte, te quiero.

Aunque en cunas de tu casa

almendros se están meciendo. ¡ Te quiero!

Aunque tú tengas dos ángeles

que continuamente velan tu sueño

¡Te quiero! ¡Te quiero! ¡Te quiero!

¡Te quise siempre, te quiero!

¡Te querré siempre, te quiero!

 


Seamos todos juntos pregoneros al unísono de estas fiestas, gritando con las veras y fuerzas que, de lo más profundo de nuestro ser, podamos sacar.

¡Viva nuestro beato Manuel Medina Olmos!

¡Viva nuestro Santo Cristo de las Penas!

¡Viva Lanteira!

Lanteiranos, gracias y felices fiestas.

                                             Mis tíos, de izquierda a derecha: Jesús, José "el molinero, Frasquito,
                                                                       Juan "el alguacil, Bernabé, todos apellidados: Medina Baena.


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